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Obama estudia la crisis de la deuda en Europa con Sarkozy y Cameron

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El presidente de EEUU, Barack Obama, estudió hoy la crisis de la deuda en Europa con el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, y en ambos encuentros también trataron el proceso de paz en Oriente Medio.

Aunque la atención se centraba en los esfuerzos de última hora para restablecer las negociaciones directas entre israelíes y palestinos, EEUU se encuentra también preocupado por la crisis de la deuda en Europa y el efecto que pueda tener en su propia economía, que intenta dejar atrás definitivamente la recesión de hace dos años.

Al comienzo de su reunión con el presidente francés, Obama -que la semana pasada instó a los países de la eurozona a armonizar su política fiscal de modo paralelo a su unión monetaria- destacó la colaboración entre los dos países para "tratar de encontrar una estrategia coordinada mundial, una estrategia para gestionar una economía que aún es demasiado frágil".

Sarkozy aseguró que "hay mucho por hacer" de cara a lograr la recuperación económica global, en especial en el camino hacia la cumbre del G20 que se celebrará en noviembre en Cannes (Francia).

"Esta es nuestra prioridad número uno, encontrar el camino para el crecimiento mundial", sostuvo el jefe de Estado galo.

Una hora antes, en la reunión con Cameron, Obama aludió a la colaboración "muy de cerca" con el Reino Unido "en la gestión de un momento muy difícil para la economía global".

En una muestra de la relevancia económica que la Casa Blanca otorgaba a estas conversaciones, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, se encontraba presente en las reuniones bilaterales, junto a otros altos funcionarios de la Casa Blanca.

La crisis de la deuda en Europa ha sido uno de los grandes asuntos que ha tratado Obama durante su visita a Naciones Unidas y dominará también la reunión de ministros de Finanzas en Washington durante la reunión anual esta semana del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Según declaró hoy un alto funcionario del Departamento del Tesoro, quien pidió el anonimato en declaraciones a la prensa antes de la reunión de ministros, para los europeos "el desafío ante ellos está bastante claro".

"Deben garantizar de manera inequívoca que los Estados con planes fiscales sólidos tienen acceso a una financiación asequible. Tienen que garantizar inequívocamente que los bancos europeos tiene la liquidez necesaria y la capacidad suficiente".

Antes de los encuentros con Cameron y Sarkozy, Obama ya había analizado hoy la situación económica mundial con el nuevo primer ministro japonés, Yoshihiko Noda.

En unas breves declaraciones al comienzo de esa reunión, en las que ambos mandatarios expresaron su disposición a colaborar para la reconstrucción tras el desastre nuclear en Fukushima, Noda expresó su preocupación por la posibilidad de que la economía pueda entrar en una nueva recesión, después de la sufrida en 2008, la peor desde los años treinta.

"Una preocupación que tengo es que hay una preocupación creciente de que tras haber empezado la recuperación económica nos veamos arrojados de nuevo a otra recesión", indicó el mandatario nipón.

Según apuntó Noda, "Japón y EEUU deben colaborar en el crecimiento económico y la situación fiscal al mismo tiempo".

El FMI instó hoy a las autoridades políticas de las economías avanzadas a que hagan frente, con decisiones, a la "crisis de confianza" que se está instalando en los mercados, para evitar así un nuevo colapso financiero.

"Una serie de choques han sacudido recientemente al sistema: nuevas turbulencias en los mercados provenientes de la periferia de la zona del euro, la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos y señales de una desaceleración económica", resumió José Viñals, director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales de la institución crediticia internacional.

Como parte de las medidas para alentar la recuperación, el Comité de Mercados Abiertos anunció hoy al término de su reunión mensual un canje de bonos de Tesoro de corto plazo por otros de más largo plazo, por un monto de 400.000 millones de dólares para asegurar bajas tasas de interés por un período más prolongado.