Publicado: 01.10.2014 13:04 |Actualizado: 01.10.2014 13:04

El olmo 'Pantalones' se bate en un duelo a muerte contra el hongo de la grafiosis

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'Pantalones', un olmo singular del Real Jardín Botánico de Madrid, está luchando por sobrevivir a la grave enfermedad fúngica de la grafiosis, que es capaz de matar a un árbol en solo una semana, según ha informado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El olmo centenario, al que le fue detectada la grafiosis el 17 de mayo pasado, está siendo tratado contra esta enfermedad fúngica que se transmite a través del escarabajo Scolytus scolytus, que es al olmo lo que el picudo a las palmeras, y que ha acabado prácticamente con todos los olmos viejos de la Península Ibérica.

En concreto, 'Pantalones' tiene cerca de 225 años y su nombre se debe a su forma de pantalón invertido. "Es un árbol emblemático porque es uno de los árboles más antiguos que tenemos en el Jardín, es muy bonito y muy característico, porque parece unos pantalones. Y es un árbol que hemos utilizado en el Jardín Botánico como narrador de las historias que pasaban en el Jardín", ha explicado el director del Jardín Botánico, Jesús Muñoz.

Además, se trata de uno de los olmos más longevos de la Península, por lo que ha sido incluido en el Catálogo Regional de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid. Muñoz ha comentado que el Jardín Botánico es un "oranismo vivo" y, por tanto tiene sus enfermedades, sus fases mejores y peores. "Ahora le tocó a Pantalones estar enfermo y lo estamos tratando con todo el cariño, dedicación y medios con los que contamos. También estamos evitando, mediante tratamientos muy focalizados en los árboles que lo necesitan, que eso que le está pasando a Pantalones le ocurra a otro árbol", ha añadido.

El técnico del CSIC y jefe de la Unidad de Horticultura Mariano Sánchez ha indicado que tratamiento incluye la poda de las ramas en las que hay grafiosis, que es "lo primero" que hay que hacer para evitar que el hongo se transmita a través de los vasos hacia abajo. El tratamiento consiste en inyectar un fungicida para tratar de controlar el hongo, no matarlo "porque eso es imposible". Sánchez ha añadido que el tratamiento puede tener un coste de entre 3.000 y 5.000 euros por olmo al año, por eso se aplica en aquellos ejemplares que se consideran singulares.

"Cuando en el Jardín apareció la grafiosis en 1985, hicimos el inventario de olmos y una valoración ornamental. Tuvimos que talar algunos de ellos para evitar riesgos", ha lamentado. Entonces, tres olmos murieron por la enfermedad. Sánchez ha añadido que para evitar la aparición de la grafiosis es fundamental luchar contra el escolítido y por ello en el Jardín se realizan habitualmente tratamientos preventivos contra el escarabajo.

Según informa el Real Jardín Botánico, la grafiosis está provocada por el hongo del género Ophiostoma, concretamente por el Ophiostoma ulmi y el Ophiostoma novo-ulmi. "Al detectar los primeros síntomas empezamos con el protocolo de actuación para identificar el hongo responsable: toma de muestras, aislamiento, extracción de ADN y secuenciación de un fragmento interno del ribosoma, ha indicado el representante del departamento de Micología de Jardín Javier Diéguez.

Pantalones se enfrenta a la especie más virulenta del hongo

Diéguez ha precisado que en proceso de Pantalones han detectado que se trata de la especie más virulenta del hongo, el Ophiostoma novo-ulmi. El escarabajo Scolytus scolytus tiene en sus patas traseras una especie de púas en las que transporta esporas del hongo desde ejemplares enfermos a otros sanos. Y es que como señala Sánchez, los escolítidos "son capaces de volar 3 kilómetros, por eso se debe crear un cinturón sanitario de esa distancia cuando se tiene un olmo singular o una olmeda importante para evitar la transmisión de la enfermedad".

El escarabajo suele ir a las axilas y entrenudos de los olmos más viejos, ya que detectan que son más débiles, para perforar y dejar ahí la espora. Esta germina y el micelio empieza a crecer hasta llegar al xilema, que es por donde el árbol absorbe el agua y los nutrientes.

El mayor problema consiste en que el hongo se distribuya por el floema, canal de bajada de nutrientes, ya que así se extendería por todo el árbol. "Se generaría una trombosis general del árbol, que lo mata. Puede llegar a ser fulminante y matar al árbol en una semana", según el investigador.

Por ello, ha añadido que será en primavera cuando estén más atentos, porque ahora los vasos son estrechos y el hongo no se distribuye bien. "Aunque no sabemos exactamente dónde está el hongo, las ramas afectadas las podamos, inyectamos el fungicida y estamos a la espera. La próxima primavera veremos si Pantalones resiste", ha manifestado.

Los ejemplares más viejos de olmo de la Península han ido desapareciendo, por eso, aunque hay olmedas estas tienen tan solo entre 20 y 30 años, son retoños que nacen de las raíces de ejemplares muertos.

"Esto demuestra la gravedad de esta enfermedad, aunque se cree que se trata de un ciclo que ha existido desde hace millones de años: los olmos son atacados, desaparecen en su práctica totalidad y también desaparece el escolítido aunque queda algún ejemplar que ataca a los olmos con el paso de los años", comentan desde el Jardín. Pese a que 'Pantalones' ha demostrado su resistencia durante más de dos siglos, puede que "a pesar de todos los esfuerzos al final se muera", por lo que los investigadores creen que es "importante" conservar su genotipo de alguna manera.

Para ello, han destacado que mediante un proyecto de la Comunidad de Madrid se han clonado cuatro ejemplares que ya miden un metro de alto y que se encuentran en el Jardín Botánico. Esto puede hacerse por dos vías, bien por el cultivo del meristemo en un gel --de una rama se pueden obtener los ejemplares que se quieran-- o haciendo cortes de ramas por mutilación asexual --en este caso se pone un poco de hormona, después se sitúa en una cámara de enraizamiento y se obtienen nuevos ejemplares--. Estos ejemplares clonados suponen una esperanza en el caso de que Pantalones no sobreviviera a la enfermedad.