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La oposición venezolana amarga los comicios regionales a Chávez

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Por Enrique Andrés Pretel y Alejandro Lifschitz

El presidente venezolano, Hugo Chávez, obtuvo el domingo una victoria agridulce en las elecciones regionales, con sus candidatos triunfando en la mayoría de los estados pero con la oposición ganando algunas plazas clave que podrían obstaculizar su proyecto socialista.

Aunque el oficialismo venció en al menos 17 de las 22 gobernaciones en juego en una jornada con una participación histórica, la oposición ratificó su control sobre dos baluartes y ganó el poder en el populoso estado Miranda, manejado por un estrecho aliado de Chávez, y en la alcaldía mayor de Caracas.

El mandatario, que recorrió frenéticamente el país haciendo campaña para apoyar a sus candidatos, había convertido los comicios para gobernadores y alcaldes en un referéndum sobre su liderazgo al afirmar que estaba en cuestión el futuro de su "revolución socialista".

El nuevo mapa político en uno de los mayores exportadores de crudo del mundo, que deja nuevamente en manos de la oposición al occidental estado petrolero de Zulia, podría suponer un obstáculo al proyecto de Chávez de reformar la Constitución para permitir su reelección indefinida.

Mientras que afirmó que el oficialismo ganó ampliamente los comicios en un mesurado discurso ante periodistas, Chávez aseguró que no variará el rumbo de su Gobierno.

"Se ratifica el camino de la construcción del socialismo bolivariano de nuestro proyecto histórico en Venezuela y ahora nos encargaremos de profundizarlo, de extenderlo", resaltó y adelantó la necesidad de una autocrítica entre sus filas.

Para los analistas, las victorias logradas por la oposición son relevantes.

"El resultado fue sensacional para la oposición. Ganar Caracas y Miranda les da motivos para celebrar y deja a Chávez con un hueso duro de roer para vender la idea de que su fuerza es incontestable", dijo Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

Los adversarios del mandatario, dispersos en varios partidos políticos centristas y sin un líder nacional, también retuvieron el estado de Nueva Esparta, conocido por la turística isla de Margarita.

En tanto, Chávez mantuvo la mayoría de sus bastiones, como su estado natal Barinas y el petrolero Anzoátegui, al tiempo que recuperó dos gobernaciones que estaban en manos de disidentes del oficialismo.

"Nosotros vamos a respetar al Gobierno nacional (...) y por supuesto exigimos respeto para el estado Zulia también", dijo el gobernador electo Pablo Pérez, que logró mantener la principal centro electoral del país en manos de la oposición.

El Consejo Nacional Electoral aún debe emitir el resultado de dos plazas estratégicas: la industrial Carabobo y Táchira, en la frontera con Colombia.

Sin embargo, la oposición reclamó la victoria en Carabobo.

DESAFIOS POR DELANTE

En diciembre pasado, Chávez perdió en las urnas por primera vez desde que asumió el cargo en 1999, cuando la población le dio la espalda a su reforma constitucional en un referéndum.

Tras su derrota, el mandatario, de 54 años, había prometido a la población focalizarse en los problemas domésticos, disminuyendo sus habituales viajes al exterior en los que trata de sumar apoyos a su campaña anti Washington.

Pero, un año después, el alto coste de la vida con la inflación rondando el 25 por ciento, la falta de seguridad, un enorme déficit habitacional y las carencias del Estado para dar los servicios básicos parecen haberle pasado factura al líder socialista, pese a que su popularidad supera el 50 por ciento.

Ahora, una menor base de apoyo político sumada a los incipientes problemas económicos que podrían profundizarse por la fuerte caída de los precios del crudo constituyen un escenario desafiante para Chávez, cuyo mandato expira en 2013.

Unos 16,9 millones de venezolanos estaban habilitados para elegir a 22 gobernadores en un país que es uno de los principales socios de la OPEP, además de centenares de alcaldes y cargos locales.

Miles de personas sufragaron hasta altas horas de la noche debido a que la legislación local impide cerrar los centros de votación si se sigue presentando gente dispuesta a votar.

La participación llegó a un 65,5 por ciento del electorado, marcando un récord para unas regionales en Venezuela.