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El Orfeón Pamplonés inicia en Washington una gira "exigente y emocionante"

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El Orfeón Pamplonés pisará esta noche por primera vez el escenario del Kennedy Center de Washington para ofrecer, ante un público "exigente", el primer concierto de una "emocionante" gira.

Para los 90 afortunados orfeonistas que han sido seleccionados para participar en el viaje a Estados Unidos, los retos van desde hacer frente a la compleja obra de Gustav Mahler, en concreto la Segunda y Octava Sinfonía, a convertirse en el primer coro español que actuará en el emblemático Carnegie Hall de Nueva York.

"Vamos emocionados a cualquier viaje, pero este lo hemos preparado mucho. Al llegar aquí, ves la ilusión de la gente y te das cuenta de que estás ante algo excepcional", dijo a Efe Zurine Irpegui, soprano del Orfeón desde hace siete años.

El centenario coro, que ha emprendido su viaje más largo desde que en 2007 visitara México con un repertorio de Verdi, ha tenido apenas dos días para ensayar con las voces del coro local de la Coral Arts Society de Washington, que les acompañará en la interpretación de hoy.

Muchos de ellos, como la contralto Esther Sanz y el tenor Jesús Fernando Díaz, cuentan con la experiencia de haber cantado ya la Octava Sinfonía de Mahler bajo la misma batuta que les dirigirá esta noche, la del ruso Valéry Gergiev, en dos conciertos el año pasado en Pamplona y Zaragoza.

Sanz y Díaz, que están casados y son orfeonistas "por una tradición familiar" que ha llegado hasta sus hijos, recuerdan cómo, cuando se unieron a él en la década de 1970, el coro pamplonés acababa de interpretar por primera vez a Mahler junto al Orfeón Donostiarra.

Treinta y cinco años más tarde, les toca a ellos abordar esa tarea en dos de los escenarios estadounidenses más respetados, y junto a la prestigiosa orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo (Rusia) que dirige Gergiev.

Con más de 250 personas sobre el escenario, entre ellos 60 orfeonistas, 60 miembros del coro de Washington y 20 niños estadounidenses, junto a la orquesta y los solistas, el resultado será "increíble", aseguró a Efe Díaz.

La principal dificultad a la que se han enfrentado en los ensayos, especialmente en los de la Segunda Sinfonía que representarán exclusivamente en Nueva York, ha sido la necesidad de adaptar la pronunciación del latín y del alemán al oído estadounidense.

Las diferencias a la hora de leer los textos de Mahler han causado unos cuantos quebraderos de cabeza en los ensayos, pero el hecho de contar con varios expertos en dicción les "ha hecho mejorar muchísimo", explicó a Efe el bajo Javier Elío, que lleva catorce años con el coro.

Elío, que llega a su primer gran viaje como orfeonista "con mucha emoción y responsabilidad", espera que el periplo estadounidense ayude a que los pamploneses valoren "el buen coro que tienen en casa".

Lo mismo espera Díaz, que recordó que "el refrán de que nadie es profeta en su tierra muchas veces es cierto" y "existe una crítica muy importante en Pamplona", por lo que es importante "volver a casa y cantar lo mismo allí".

El coro, formado en su mayoría por navarros pero en el que hay incluso un estadounidense que canta por primera vez en su país natal, encadenará el concierto de esta noche con una doble cita el miércoles y el jueves en el Carnegie Hall, y regresará después a Pamplona.