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Oro: Un refugio de alto riesgo

El miedo a una recesión mundial dispara la demanda de oro, más caro que nunca

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Quienes hemos tenido la suerte de no vivir una guerra desconocemos la sensación, pero la idea de buscar refugio cuando suena la sirena del bombardeo es casi innata, asegura Irène Nèmirovsky en su obra sobre la Segunda Guerra Mundial, Suite Francesa. Se busca el refugio no sólo por miedo, también por la necesidad de compartir el sentimiento con los demás. No importan que el habitáculo huela mal o sea incomodo.

En el mundo financiero está ocurriendo algo parecido en las últimas semanas. En EEUU se han disparado las alarmas de una nueva recesión mundial y los capitales de todo el planeta han huido despavoridos de las bolsas. No ha sido el momento de pensar ni analizar, nada. Los refugios tradicionales han funcionado: el bono estadounidense (a pesar de la degradación de su nota por parte de la agencia de calificación Standard & Poor's), el bono alemán, algunas monedas como el dólar, el yen o el franco suizo, pero sobre todo el refugio por excelencia de los capitales miedosos: el oro.

La onza de oro batió el martes un máximo histórico de 1793 dólares

Ese aumento de la demanda disparó el precio del metal amarillo hasta casi rozar los 1.800 dólares (exactamente alcanzó los 1.793 dólares la onza) el pasado martes. El nivel más alto de la historia. Desde que estalló la crisis de las hipotecas subprime, la cotización del oro no ha parado subir pulverizando uno tras otro sus máximos. Sólo en lo que va de año, la revalorización del oro es de 26,20%. Entonces, ¿huele mal este refugio o es el sitio ideal para estar?

Los analistas de Goldman Sachs publicaron, la semana pasada, sus proyecciones: auguran una subida hasta, al menos, 2.000 dólares por onza. Un dato al que no conviene aferrarse con mucho entusiasmo. El pasado mes de mayo, este banco de inversión estadounidense hizo unas previsiones muy optimistas sobre la subida del precio de la plata, y poco tiempo después sus propios brokers iniciaron ventas masivas que provocaron el desplome en esa materia prima.

'La única explicación para que el oro continúe subiendo es la presión de las especulación sobre él', advierte Alexander Hick, analista de XTB Brokers. Porque aunque parezca increíble las apuestas al alza pueden ser casi tan dañinas como las apuestas a la baja. Y en estos momentos, esas apuestas alcistas están en máximos.

En lo que va de año, el metal amarillo se ha revalorizado un 26,2%

En Londres , donde el oro cotiza en mercados OTC (siglas para definir los mercados ocultos donde los vendedores desconocen quienes son los compradores y viceversa. Y sólo los intermediarios que casan ambas demandas tiene algo de información), se calcula que el volumen del comercio especulativo con oro es entre tres y diez veces superior al que había hace un año. Según el Consejo Mundial de Oro, la inversión en oro a través de productos derivados como los ETF (fondos cotizados, una medida que refleja la 'demanda más especulativa') aumentó un 2,2% en el segundo trimestre de 2011. 'Estos inversores continúan viendo revalorizaciones en la inversión en oro', asegura el informe. Ellos, por supuesto. Las crisis han menguado las alternativas de inversión. Pero la industria que maneja oro físico en sus transacciones no parece tenerlo tan claro.

Hay entre tres y diez veces más especulación oculta que hace un año

Los datos de transacciones de la Commodity Futures Trading Commission (el mercado de futuros de Nueva York - ver infografía) son significativos. Los productores y los agentes que les ayudan a asegurar financieramente los riesgos del comercio físico de oro, están firmando sus contratos de entrega para los próximos meses (contratos de Futuros) asumiendo mayoritariamente que cuando se realice la entrega física del material el precio del oro habrá bajado. Durante la semana pasada se hicieron 313.555 contratos pensando en una caída del oro, frente a 106.890 en la dirección contraria. En ese mismo período, la inversión financiera (fondos de pensiones, hedge funds,etc) hizo lo contrario: 259.002 contratos al alza, frente a apenas 5.349 que apostaban a una caída en el precio.

'Igual que se critican las apuestas a la baja contra los valores, habría que criticar estas fuertes apuestas alcistas', advierte Hick. Según explica este analista, si los pequeños inversores siguen la tendencia marcada por la inversión especulativa, en el momento en que los grandes decidan una cambio de tendencia serán los pequeños ahorradores los que se queden enganchados', asegura Hick.

Los contratos de los productores apuestan por una caída del precio

Muy cauteloso es también Eduardo Bolinches, analista técnico de Bolsa y experto en el mercado del oro. Según sus proyecciones que pueden verse en la web especializada http://www.orocashsc.com/, espera una caída que, como todas las caídas de los mercados financieros será mucho más brusca que las subidas. Cree que podría llevar el precio del oro a los 1.566 dólares la onza en apenas dos semanas. Aunque la volatilidad de los últimos días hace imposible acertar con las previsiones, él da una pista. 'Por si acaso, el pasado jueves decidí cerrar el 25% de mis posiciones en oro. El mercado está extremadamente sobrecomprado', comenta.

Las reservas de oro de España ascienden a 9,1 millones de onzas

A pesar de todo Bolinches no ve burbuja en el mercado del oro. 'Mucho menos si los problemas macroeconómicos de EEUU y sobre todo de Europa continúan', comenta. La presión de los capitales en busca de refugio continuará si no hay alternativas y estas no llegarán hasta que Europa sea capaz de solucionar sus problemas y en EEUU se vea algo de crecimiento. También puede presionar al alza el precio del oro la demanda, creciente en los últimos meses, de los bancos centrales. Una tendencia a la que Alemania invitó la semana pasada a unirse a España e Italia para solucionar sus problemas. El Banco de España no ha tocado sus reservas de oro desde la polémica decisión de Pedro Solbes en 2007. En la actualidad el organismo posee 9,1 millones de onzas, que vendidas al precio máximo del pasado martes (1.777 dólares cada una) supondrían un ingreso de 16.179 millones de dólares. Más allá de los dudosos beneficios para las arcas públicas, esta medida tendría un efecto en el mercado mundial. Más oferta de oro, ergo posible caída de los precios.