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El Papa denuncia las desigualdades e insiste en un nuevo modelo económico mundial

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Benedicto XVI denunció hoy el "escándalo" de las desigualdades "clamorosas" que existen en la sociedad y dijo que la globalización puede servir para acabar con las diferencias, pero para ello es necesario una profunda renovación moral y un nuevo modelo económico global basado en el bien común.

El Papa así lo manifestó ante unas 8.000 personas que asistieron en el Aula Pablo VI del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles, en la que comentó su tercera encíclica, "Caritas in veritate" (Caridad en la verdad), de marcado carácter social, publicada ayer.

El Obispo de Roma dijo que la encíclica tiene en cuenta dos criterios fundamentales, la justicia y el bien común y que aunque el documento no tiene como objetivo ofrecer soluciones técnicas, porque esa no es competencia de la Iglesia, si recuerda cuales son los grandes principios indispensables para construir el desarrollo humano de los próximos años.

"La situación mundial sigue presentando problemas y el escándalo de desigualdades clamorosas. De una parte se registran señales de graves desequilibrios sociales y económicos y de otra se invocan reformas que no se pueden dejar pasar para acabar con las diferencias en el desarrollo de los pueblos", manifestó el Papa.

El Pontífice agregó que la globalización puede ofrecer una "oportunidad" para acabar con esas diferencias, "pero para ello es importante que se ponga en marcha una profunda renovación moral y cultural y un responsable discernimiento sobre lo que hay que hacer para el bien común".

El Papa subrayó que "es necesario" un nuevo proyecto económico que revise el desarrollo de manera global, basándose en fundamentos éticos".

Benedicto XVI agregó que hacen falta "hombres rectos, tanto en política como en economía" y que es "urgente" llamar la atención pública "sobre el drama del hambre y la seguridad alimentaria que afecta a gran parte de la humanidad".

"Un drama de esa consideración interpela nuestras conciencias y es necesario afrontarlo con decisión, eliminando las causas estructurales que lo causan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres", precisó.

Reiterando lo escrito en la encíclica, el Papa Ratzinger afirmó que la economía "necesita" de la ética "para su correcto funcionamiento y que la regla de la economía de mercado no puede ser solo el beneficios.

Benedicto XVI insistió en la necesidad de una Autoridad Política Mundial para la economía, que mire sólo al bien común, en el respeto de las grandes tradiciones morales y religiosas de la humanidad.

Durante la audiencia Benedicto XVI hizo votos para que en la cumbre del G8 que comienza hoy en la ciudad italiana de L'Aquila "se tomen decisiones que beneficien a todos los pueblos, especialmente a los más pobres".

"Os exhorto a rezar por los jefes de Estado y de Gobierno del G8 que en estos días se encuentran en la ciudad de L'Aquila para una importante cumbre mundial de la que pueden salir decisiones útiles para el verdadero progresos de todos los pueblos, especialmente para aquellos más pobres", afirmó el Obispo de Roma.