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El Parque Nacional de Cabañeros se estremece con la berrea del ciervo

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El Parque Nacional de Cabañeros se estremece estos días con los berridos que emiten los grandes ejemplares de venados durante la época de celo de la especie, que encuentran en este espacio protegido castellanomanchego un lugar ideal de cobijo.

Es el momento de la berrea, el ciclo biológico del apareamiento de los ciervos, que durante semanas podrá oirse y observarse en la mayor parte de los terrenos cinegéticos de Castilla-La Mancha.

Los imponentes ungulados emitiendo desgarradores y llamativos bramidos se hacen presente en los montes y rañas y, especialmente, en el Parque Nacional de Cabañeros, centro de atención estos días de numerosas personas que acuden atraídas por este espectáculo de la naturaleza.

El descenso de las temperaturas y la llegada de las primeras lluvias marcan el inicio de la berrea, momento en el que se puede observar con más facilidad en las amplias y llanas rañas a los grandes venados en su estado salvaje, alejados del frondoso bosque que los esconde habitualmente.

Acuden a la cita anual de la reproducción atraídos por el celo de las hembras, a las que los machos dominantes cubrirán durante semanas tras la formación de cada harén.

La emisión y respuesta de bramidos, que es conocida como berrea, se convierte en un sistema de excitación por el cual los machos son capaces de mantener un alto nivel de actividad sexual que les garantiza poder cubrir a todas las hembras de su harén.

A través del intercambio de bramidos con otros ejemplares, el venado es capaz de permanecer excitado y cubrir al mayor número de hembras en celo, con lo que logra evitar que otros machos puedan aparearse con ellas y garantizar así su transferencia de genes.

El proceso biológico del ciervo favorece que sean los ejemplares más fuertes los que se apareen con las hembras, lo que provoca en algunas ocasiones, duros y disputados enfrentamientos entre los machos dominantes de los harenes.

Estas peleas o enganches suelen ser sencillas de presenciar en el campo, lo que resulta un atractivo añadido para quienes acuden a observar este momento.

La berrea es más intensa o menos en función de la hora del día, tal y como explica a Efe el director del Parque Nacional de Cabañeros, Manuel Carrasco, quién recomienda acudir al Parque Nacional bien al amanecer o al atardecer.

Carrasco comenta que la época de celo acaba de comenzar y se prolongará hasta más allá de mediados del mes de octubre, lo que está provocando que poco a poco la población de ciervos se vaya concentrando en la raña, donde las ciervas acuden en busca de las primeras bellotas que caen al suelo y los ciervos en busca de reproducción.

El director del Parque Nacional asegura que la berrea de este año será espectacular porque "los animales están muy bien de salud y gordos, al haber contado con una buena alimentación gracias al efecto que sobre la vegetación tuvieron las lluvias de primavera".

Comenta que "aunque todavía se oye mucha berrea en el monte", en los próximos días terminarán de bajar a la raña la mayor parte de las reses, lo que hará posible que quién acuda al Parque Nacional puedan disfrutar con su presencia".

Durante estas semanas la demanda de visitas al Parque Nacional registra un importante incremento con respecto a otras fechas y, especialmente los fines de semana, aunque, señala, "existe una oferta importante de uso público que permite atender la demanda de quién quiera oír y ver la berrea".

El Parque Nacional ofrece la posibilidad de disfrutar de la berrea realizando visitas en vehículo todoterreno, pero también con la realización de rutas a pie, guiadas y gratuitas.

Un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que una cornamenta compleja y grande delata a un ciervo muy fértil.

Estos investigadores han puesto de manifiesto con sus trabajos que la cuerna de los ciervos no ha evolucionado con fines defensivos, sino que constituye una señal para las hembras de su potencial reproductivo.

Los investigadores responsables de este hallazgo, publicado por la prestigiosa revista Proceedings of The Royal Society of London, estudiaron varios cientos de ejemplares de ciervos en fincas de Castilla-La Mancha y Andalucía y lograron establecer una relación directa entre la forma y el tamaño de su cornamenta con la cantidad y la movilidad de los espermatozoides que eyaculan.

Para estos investigadores la cuerna cumple una función señalizadora, indicadora para las ciervas de la manada de que ciervo es el más fértil para aparearse.

La originalidad de este estudio radica en que se había asumido que la cuerna únicamente tenía fines "bélicos", es decir, había evolucionado en tamaño y forma para convertirse en un arma de ataque o defensa, mientras que este logró establecer una relación directa entre este elemento y la fertilidad del animal.