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El PC cubano busca el relevo generacional

La Conferencia Nacional plantea renovar los cuadros 

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Más de 800 delegados del Partido Comunista de Cuba (PCC) iniciaron ayer en La Habana la Conferencia Nacional que deberá adecuar esa organización política a las transformaciones que sufre el país desde que asumió la Presidencia Raúl Castro, quien ha tratado de limitar las expectativas. Hace unos días, dejó claro que no había que 'hacerse tantas ilusiones' con sus resultados porque se trata de 'una cuestión interna' que tiene por objetivo ajustar el partido 'a los tiempos que vivimos'.

El tema a debate más importante es la transición generacional que permita mantener el proyecto socialista cuando los hombres que lo iniciaron ya no estén. Se trata de un asunto urgente, dado que la mayoría de los guerrilleros de Sierra Maestra rondan los 80 años y nunca existió una eficiente política de renovación de cuadros, por lo que se ha propuesto limitar el tiempo en el cargo.

No sólo Fidel Castro se mantuvo en su puesto durante décadas, sino que también lo han hecho ministros, dirigentes partidistas, líderes sindicales y personajes de la cultura. Semejante praxis política dejó poco espacio a la formación de cuadros jóvenes, algo calificado por el presidente cubano como 'una vergüenza'.

Los delegados también debaten la relación con la prensa. Hasta ahora, el PCC ha controlado todos los medios de difusión a través de su Departamento Ideológico, un poder que ningún director ni jefe de redacción se atreve a desafiar. Ese mecanismo evita cualquier crítica al Gobierno y provoca que todos repitan las mismas noticias, que en espera de 'las orientaciones' salgan muy tarde y que la información esté impregnada de propaganda.

El viceministro de Cultura, Fernando Rojas, reconoció recientemente que el país necesita 'una prensa revolucionaria no oficial que permita una mirada crítica, que no signifique tener que responder estrictamente a la gestión del Gobierno, sino todo lo contrario: poder enfatizar en las lagunas, los errores, los problemas; decir descarnadamente lo que pasa'.

Otro tema que generará polémica es la discriminación de algunos sectores sociales. El documento base propone 'un incremento progresivo y sostenido' de mujeres, negros, mestizos y jóvenes en los cargos directivos. Y abre las puertas de los puestos claves incluso dentro de las Fuerzas Armadas a los religiosos y a la comunidad LGBT, que durante años fue marginada por una homofobia que por momentos llegó a ser institucional.