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Peter James aborda en su última novela la leyenda de los falsos muertos del 11-S

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El escritor británico Peter James aborda en su última novela, "Las huellas del hombre muerto", cuarta entrega de su inspector Roy Grace, la escalofriante leyenda urbana de personas que supuestamente se hicieron pasar por víctimas en los atentados del 11-S para reiniciar una nueva vida.

Las tres novelas anteriores de la serie, "Una muerte sencilla", "Muerte prevista" y "Casi muerto", han convertido a Roy Grace en un personaje de referencia mundial en el género negro.

En "Las huellas del hombre muerto" (Rocaeditorial), Ronnie Wilson, un estafador de poca monta, trata de reorganizar su vida y concierta una cita con un empresario que tiene su oficina en las Torres Gemelas, pero la cita es el 11-S y los atentados se producen poco antes de que llegue Ronnie.

La posibilidad de fingir su muerte es una buena salida, pero el estafador no cuenta con que Roy Grace sigue el rastro de dos cadáveres encontrados en una alcantarilla en Brighton y en un maletero en Australia, ambos pertenecientes a mujeres vinculadas a un hombre que, teóricamente, murió en 2001: Ronnie Wilson.

James, que para la preparación de sus novelas trabaja codo con codo con la policía, ha confesado hoy en Barcelona que recurre al género negro "para ahondar en el comportamiento de los seres humanos".

Recuerda que "cada año desaparecen en Reino Unido 230.000 personas, de las cuales la mayoría aparecen antes de treinta días, pero unas 13.000 son declaradas desaparecidas indefinidas".

De estas desapariciones, algunas son porque han sido asesinadas y nunca son descubiertas, pero hay otras causas: "motivos económicos porque están endeudadas; o niños que son secuestrados y acaban en un sótano en Austria".

En sus conversaciones semanales con la policía, un agente de Brighton le explicó que "es casi imposible meter a un muerto dentro de tu coche y simular un accidente, porque con el ADN y el análisis dental sería descubierto y las mejores opciones para reanudar una nueva vida es aprovechar un desastre natural o un atentado terrorista".

El autor proporciona algunos datos que invitan a la reflexión: "En las dos Torres Gemelas se produjeron 2.900 muertos, y de éstos 1.600 fueron fehacientemente identificados; y aún hoy hay siete camiones refrigerados que contienen 20.000 restos humanos sin identificar".

Apoya la hipótesis de su novela hechos como el de un hombre en Hong Kong que fingió la muerte de su hermano para cobrar el seguro y lo pillaron y está en la cárcel, o que al centro que organizó la policía neoyorquina para recoger cepillos de dientes y peines acudieron quince personas que dijeron que tenían familiares desaparecidos y que no era cierto, relata James.

El fenómeno fue tan común que, como señala James, la policía llegó a crear una oficina de falsedades para descubrir a todo aquel que quería hacerse pasar por víctima en el 11-S.

Confiesa que tuvo "escrúpulos" sobre el tratamiento que debía dar a los atentados de Nueva York: "Decidí dejar fuera parte de las descripciones más precisas de aquellos momentos porque me pareció que sería muy doloroso para las familias de las víctimas. Quería describir el horror, pero no explotarlo", dice.

También desestimó información como que "algunos de los bomberos que murieron tenían en sus bolsillos relojes 'rólex' muy caros, joyas e incluso alguno 900 dólares".

Sobre el protagonista de la serie, el policía de Brighton, Peter James señala que "se sitúa en la tradición británica de detectives, más que en la estadounidense, porque Roy Grace tiene un componente más humano y además tiene el detalle de la mujer desaparecida".

James no se pone límites sobre cuántas novelas integrarán esta serie -"me veo con fuerzas para hacer veinte novelas", repone-, y aunque le gustaría escribir otras, "mantendré el personaje -asegura- mientras me sirva de portavoz sobre todo lo que pienso respecto al mundo".

El autor, que es también productor cinematográfico, ha asegurado que no hay proyectos para llevar la serie al cine, aunque "está previsto que en primavera se comience a rodar una serie televisiva para la cadena ITV en Gran Bretaña".