Publicado: 20.08.2014 12:04 |Actualizado: 20.08.2014 12:04

La Policía desaloja y derriba por sorpresa el centro social La Traba

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"Cuando algo se les escapa de las manos y no son ellos los que lo controlan, no lo pueden permitir y acaban con todo" relata emocionada Carmen, una de las usuarias y promotoras del Centro Social Okupado Autogestionado (CSOA) La Traba, mientras la fachada principal de la nave industrial que cobijaba el centro desaparecía ante sus ojos.

Este miércoles, sobre las 9 de la mañana, la Policía ha acordonado el centro social y ha apostado una amenazante excavadora frente a él. Los usuarios se han organizado apresuradamente para defender La Traba, un CSOA que se había convertido en uno de los referentes del asociacionismo y los colectivos juveniles del barrio de Arganzuela, en Madrid.

Sin embargo, cuando los primeros de ellos han llegado a La Traba, ya era tarde. La Policía les ha explicado que mostró la orden de desalojo a unos jóvenes que montaban en bici en el bikepark indoor con el que contaba el centro y que, siempre según la versión policial, han permitido la entrada de los agentes y han abandonado el lugar. "Es un engaño total, es una estafa" denunciaba poco después Rocío, otra usuaria del centro, aún con la esperanza de poder contactar con un abogado y parar el derribo. "Es imposible que hubiera alguien aquí a las 9 de la mañana, es mentira, esto tiene que ser ilegal", explicaba a Público.

"Teníamos cosas muy concretas que rescatar. Dentro hay material, hay trabajo, hay un gasto, y no nos han dejado entrar a por nada"Finalmente, antes de que los usuarios del centro pudieran organizarse para contactar con el Ayuntamiento o el mando de la Policía, la excavadora se ponía en marcha y comenzaba a derribar La Traba. Casi un mes después de que unas 400 personas se concentraran para detener el primer intento de desalojo, el centro social, con su estudio de grabación, su sala de proyección y su gigantesco parque de bicicletas sucumbían ante la incrédula mirada del grupo de usuarios y vecinos. "Dentro hay material, hay un gasto, hay un trabajo y no nos han dejado entrar a por nada. Teníamos cosas muy concretas que rescatar, no necesitamos toda una mañana, son cosas muy concretas como el proyector, los equipos de audio del estudio de grabación... Todo se lo han cargado. Ahora mismo se está esfumando todo", lamentaba Carmen.

Para esta usuaria de La Traba, la acumulación de intentos de desalojo de centros sociales en los últimos meses responde a "una campaña a nivel estatal" para acabar con ellos. "Ven que la gente de verdad se puede organizar, que puede autogestionarse y tienen miedo. Tienen miedo de que la gente sea feliz sin depender de ellos", denuncia, explicando tanto los usuarios como los vecinos "hemos disfrutado de todas las actividades que se han hecho aquí, del deporte, de la cultura, todo el trabajo asociativo, iniciativas, charlas super interesantes para el barrio..."

 

La Policía amplia el perímetro de seguridad en torno a La Traba. Foto: Carlos del Castillo

Los vecinos mostraron su sólido apoyo a este centro social en la primera tentantiva de desalojo. "Espacios como este dan respuesta a unas necesidades sociales y colectivas que las instituciones públicas han decidido ignorar", manifestaba Nacho Murgui, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. "El barrio va a perder sin La Traba", manifestaba Antonio, vecino de Arganzuela sorprendido por el derribo del edificio, de más de 4.000 metros cuadrados, sin previo aviso.

"Hay un momento en el que el barrio se aglutina en una acción colectiva y eso si no está La Traba no ocurre", manifestaba Antonio. Se refería a un papel que considera muy importante "en estos momentos en el que las ciudades son cada vez más impersonales". "Para mi era una alegría que la gente se asociara para actividades colectivas", declaraba. Los usuarios del centro han convocado una concentración a las 8:30 de la tarde de este miércoles frente a los restos de La Traba (c\ Batalla de Belchite, 17), para protestar contra el derribo y apoyar al resto de CSOA que todavía permanecen en pie.