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El primer ministro de Portugal cree que no necesitan que nadie venga a decirles qué deben hacer

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El primer ministro luso, Jose Sócrates, volvió a salir hoy en defensa de su país y de las medidas adoptadas por su Gobierno para reducir el déficit público y rechazó de plano un hipotético rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"No hay ninguna razón para que el FMI entre en Portugal porque el país no necesita de eso. El Gobierno portugués no necesita de eso, sabemos exactamente que hacer y no necesitamos que nadie venga a decirnos lo que debemos hacer", recalcó Sócrates en una extensa entrevista publicada hoy en el periódico luso "Diario de Notícias".

El primer ministro negó que la entrada del FMI pudiera beneficiar de algún modo a su país, y destacó que su intervención en 1977 y 1983 en Portugal "no fue positiva".

"Me pregunto si alguien pensó en las consecuencias que tendría para nuestro país, en términos de imagen internacional, una decisión como ésa. Sería muy negativo para nuestro país", insistió.

La postura del dirigente luso contrasta con la del líder del Partido Social Demócrata (PSD, el principal partido de la oposición, de centro derecha), Pedro Passos Coelho, quien pidió públicamente "no demonizar" al FMI por representar "una de las soluciones" para el país si no resuelve sus problemas.

La presión de los mercados sobre Portugal, reflejada en el aumento de los intereses que tiene que pagar por su deuda soberana -ahora ronda el 6% y llegó a superar el 7%-, ha seguido subiendo pese a la aprobación de los presupuestos para 2011, y que pasaron el trámite parlamentario gracias a la abstención del PSD.

Estos presupuestos están marcados por la austeridad y recogen recortes en la inversión, rebajas salariales a los funcionarios y un incremento impositivo generalizado, entre otras medidas, con el objetivo de rebajar el déficit público.

El primer ministro luso admitió que esperaba que los mercados "hicieran un análisis más objetivo" de la situación del país después de la aprobación de las cuentas para 2011, y que la tasa de interés sobre la deuda soberana portuguesa no ha caído tanto como le gustaría.

Para Sócrates, el único problema de Portugal es "presupuestario", lo mismo que ocurre en otros estados.

"Quien no entiende que lo que estamos viviendo es una cuestión sobre el respeto al euro, no comprende nada de esta crisis, no está viendo cómo la crisis de la deuda soberana está afectando al euro", resaltó.

Para resolver el "gran desafío" que afronta la Unión Europea (UE) en su "defensa de la moneda única", el primer ministro luso pidió a los países miembros que hagan "todo lo posible para combatir conjuntamente" la crisis, y recordó que Portugal tiene previsto rebajar el déficit hasta el 7,3 por ciento en este ejercicio -dos puntos menos que el año pasado- y al 4,6 por ciento en 2011.

"Así nos colocaremos con uno de los menores déficit de la UE y quedaremos protegidos de la que es nuestra principal debilidad en este momento", defendió.

El primer ministro portugués insistió en que la creación de infraestructuras, y más concretamente el tren de alta velocidad (TGV) Lisboa-Madrid y la construcción de un nuevo aeropuerto, "son absolutamente decisivos para la competitividad" de la economía lusa.

Sócrates precisó que el acuerdo alcanzado con el PSD para revisar el coste de estos proyectos -clave en la negociación entre Gobierno y oposición para aprobar los presupuestos- sólo implica "adaptarlos" a las actuales condiciones de financiación, ya que el país "no puede perder la ocasión de convertirse en el área que conecta Europa y América del Sur" a través de Brasil.

El dirigente luso subrayó, además, que espera aprobar la reforma del mercado de trabajo antes de que acabe 2010.