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Rajoy avisa: "No habrá próxima vez"

El presidente del PP se muestra orgulloso de liderar un partido "nacional, unido y limpio". Reconoce que lo ocurrido estos días "es inaceptable". Cobo no se retracta de las críticas a Aguirre y recibe el respaldo de Galla

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El jueves pasado amagó con dar un puñetazo encima de la mesa y poner orden en un partido que, con el paso de los meses, se ha convertido en un guirigay donde ha habido recriminaciones, sospechas de espionaje, oídos sordos al líder y puñaladas por la espalda.

'Santo Job sólo hay uno en la historia', recordó la semana pasada Rajoy, dejando entrever que la reprimenda al partido iba a ser de órdago. Sin embargo, una vez más, el líder de los populares se ha quedado en el mero amago, limitándose a esgrimir una amenaza('No habrá próxima vez'), presumir de partido ('está unido y limpio') y radiografiar sin tapujos la situación en la que se encuentra el PP ('lo ocurrido es inaceptable porque lesiona nuestra imagen, estorba a nuestro proyecto, indigna a nuestros militantes, desconcierta a la opinión pública y desanima al electorado').

Lo cierto es que pocos esperaban ya un golpe de autoridad de Rajoy, máxime cuando en la jornada del lunes había conseguido apagar los dos fuegos que abrasaban su liderazgo: la presidencia de Caja Madrid y la situación en Valencia tras la salida de Ricardo Costa de la secretaría general.

Lo que se había cerrado el bien el lunes se torció a primeras horas de la mañana

Lo que se había cerrado el bien el lunes se torció a primeras horas de la mañana de este martes, cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, optó por no acudir a la reunión del Comité Ejecutivo Nacional. Tenía la agenda demasiado ocupada: la inauguración a una escuela infantil en Majadahonda y, poco más tarde, la visita a un centro deportivo en Leganés. Sin embargo, como ella misma reconoció, el motivo era otro: 'Muy probablemente se va a hablar del caso Cobo van a reflexionar con más libertad y más tranquilidad en mi ausencia'.

Durante la reunión del Comité Nacional se ha abordado en detalle las declaraciones del vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, de la semana pasada al diario El País, en el que carga con dureza contra la presidenta madrileña. Durante su primera intervención, Cobo se ha reafirmado en sus críticas a Aguirre y ha revelado que cuando se descubrieron supuestos casos de espionaje de cargos del Gobierno madrileño, y del que él presuntamente ha sido víctima, sintió temor por su seguridad. 'Temí por mi y por mis hijos', ha asegurado para recordar que su cargo está a disposición del partido.

La dureza de sus palabras le han valido reproche del consejero de Sanidad del Gobierno madrileño, Juan José Güemes, quien ha afirmado que sus palabras son 'impropias de un dirigente del Partido Popular'. Por ello, le ha sugerido que pida perdón.

Cobo, en su segunda intervención, ha aceptado las peticiones de sus compañeros, por lo que se ha disculpado por las declaraciones y el 'daño ocasionado', en palabras de las fuentes. Acto seguido, ha hecho hincapié en destacar que seguía pensando lo mismo sobre Aguirre.

Durante el Comité Nacional -del que ha salido 'muy contento'- el presidente del PP, Mariano Rajoy, se ha limitado a asegurar que 'no habrá próxima vez' y se ha mostrado muy molesto por el manifiesto de los alcaldes que promovió Aguirre.

Rajoy mostró su malestar con Aguirre por el manifiesto de los alcaldes

El líder conservador ha hecho notar su enfado por los asuntos que han salpicado al partido en las últimas semanas, la crisis en el PP valenciano y la pelea por la sucesión en Caja de Madrid.

'Lo ocurrido es inaceptable porque lesiona nuestra imagen, estorba a nuestro proyecto, indigna a nuestros militantes, desconcierta a la opinión pública y desanima al electorado'. Rajoy ha anunciado que planteará a la sociedad un gran pacto contra la corrupción. Por último quiso realzar que el PP 'es un partido nacional, unido y limpio'.

Trasladar esa idea a los ciudadanos ha sido tarea de la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, que ha reiterado las palabras de su presidente

('no habrá próxima vez') y ha destacado que 26 intervenciones que se han producido durante el encuentro coincidían en la unidad.

La secretaria general del Partido Popular ha confirmado que Cobo ha puesto su cargo a disposición del partido y ha reiterado que el Comité  de Derechos y Garantías será el que decidirá si lo sanciona.

La principal perjudicada del cónclave ha sido Esperanza Aguirre, que ha acusado al partido en uno de sus actos de poner 'en el mismo nivel a la víctima y al agresor', en referencia al vicealcalde de Madrid. De Cospedal ha afirmado que, en caso de confirmarse lo que ha dicho, 'no coincidiría' con ella.

Durante  la reunión, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha tomado la palabra para expresar su respaldo a Manuel Cobo, quien no sólo no se ha retractado de sus críticas a Aguirre, sino que, en tono firme, ha hecho un duro alegato contra la lideresa.

Cobo confiesa durante la reunión que temió por él mismo y por sus hijos a raíz de la trama de espionaje en Madrid

Durante su intervención ante los alrededor de ochenta miembros que componen el Comité Ejecutivo, el vicealcalde de Madrid ha tirado de hemeroteca para sacar a relucir las críticas de Aguirre a Rajoy y llegó a sacar a colación el caso del espionaje a cargos del PP de Madrid. Incluso confesó que había llegado a tener miedo por él mismo y por sus hijos. Sobre la posible sanción del partido hacia su persona preguntó: '¿Por qué yo sí y ella no?'.

Poco después habló el regidor madrileño, en un discurso en el que expresó su respaldo a Cobo. En medio de la reunión, Gallardón se giró hacia Rajoy para decirle: 'Mariano, te quiero decir que Cobo es una persona leal al PP y a ti'.


El presidente de PP, Mariano Rajoy (c); la secretaria general, María Dolores de Cospedal (3i); el presidente Fundador, Manuel Fraga (3d); el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons (d),y la secretaria de Organización, Ana Mato (2d), entre otros


Antes de la reunión, cada llegada de los conservadores provocaba carreras de los periodistas y de los cámaras de televisión en medio de la calle Génova que, en algún momento, han llegado a cortar el tráfico de alguna de las calles adyacentes. Los integrantes del servicio de prensa del PP y los miembros de seguridad de los dirigentes del partido han tenido que esforzarse para facilitar el acceso de éstos a la sede entre peticiones, no exentas de tensión en algún momento, de que los periodistas cejaran en su empeño de conseguir alguna declaración.

Cada llegada ha provocado carreras de los periodistas, tensión y algún grito

En medio del revuelo, se han escuchado voces de algún ciudadano exaltado que a la llegada de varios de los integrantes del Comité Ejecutivo nacional, como el alcalde madrileño, ha proferido gritos de 'golfos' y 'sinvergüenzas'.

Antes, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, reonocía que, en las últimas semanas, su partido 'no ha dado la mejor imagen' , pero ha añadido que es la que tenía y que cuando se hace un ejercicio de transparencia y sinceridad debe ser valorado. '¡Cómo no va a haber moral si el CIS nos dio prácticamente como ganador en una convocatoria nacional, con la que se nos está echando encima!', ha manifestado.

Tras llamar la atención sobre la pérdida de voto del PSOE a favor de UPyD, ha recalcado que 'nunca un Gobierno ha resultado tan mal valorado' en la serie histórica del CIS.n 'Ni siquiera el de Aznar en plena guerra de Irak obtenía una valoración tan negativa' ha agregado el dirigente del PP.

El desplante de Aguirre se produce un día después de que Rajoy ganara el pulso a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, al imponer a Rodrigo Rato al frente de Caja Madrid. También logró que el líder de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, moviera ficha nombrando al sustituto de Ricardo Costa. Pero, para muchos dirigentes, este último paso ha sido 'insuficiente' con el caso Gürtel apretando las tuercas.

El presidente de los conservadores quería afrontar hoy la reunión del Comité Ejecutivo Nacional sin sobresaltos y, sobre todo, imponiendo su autoridad, la que tanto le cuestionan internamente. Fuentes cercanas a Rajoy reconocían ayer que su jefe estaba 'satisfecho' por los resultados. Ayer no fue un lunes negro. Al contrario, se vendió como el de la imposición. 'Parece que se han solucionado los dos elementos por los que se había convocado el Comité por la vía de urgencia', señalaban aliviados sus colaboradores.

El mayor éxito de Rajoy fue imponer a Rato para presidir la entidad financiera. El ex vicepresidente de los gobiernos de Aznar ya aceptó la semana pasada tal y como adelantó él mismo a Público ser el sucesor de Miguel Blesa. 'Aguirre se ha doblado...', se jactaba ayer un marianista contento por haber ganado la pelea.