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La recuperación de Kaká tendrá que esperar tras su expulsión

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El centrocampista de la selección brasileña de fútbol Kaká ha sufrido numerosas lesiones que le han impedido realizar grandes actuaciones en las dos últimas temporadas, y probablemente lo último que esperaba era que su recuperación en el Mundial se viera detenida por una tarjeta roja.

Justo cuando parecía que estaba regresando a su mejor estado de forma, Kaká tendrá que perderse el último partido de Brasil en el Grupo G contra Portugal, ya que deberá cumplir un partido de sanción tras haber sido expulsado ante Costa de Marfil.

El brasileño intenta superar la situación argumentando que tendrá más tiempo para trabajar en su forma física, pero claramente está desilusionado por no poder jugar el último partido del grupo.

"Miro el lado positivo, que es que tendré otra semana para trabajar en mejorar mi forma física", dijo a los periodistas Kaká, cuya selección ya está clasificada matemáticamente a los octavos de final del Mundial tras haber ganado sus dos primeros encuentros.

"Estoy triste por no poder jugar este partido, pero ya está olvidado y ahora debo prepararme para la segunda fase. Ser expulsado no es una situación cómoda, pero de ahora en adelante intentaré controlarme mejor en el campo", agregó.

El futbolista es una persona muy religiosa que es conocida por sus colaboraciones solidarias y es considerado por muchas personas como un modelo a seguir.

Kaká sólo había sido expulsado anteriormente en dos ocasiones, ambas cuando jugaba en el Sao Paulo, en los comienzos de su carrera. Hasta este momento, llevaba siete años sin ver una tarjeta roja.

Su primera expulsión con la selección brasileña se produjo cerca del final de un tenso partido ante Costa de Marfil, al recibir la segunda amarilla por golpear supuestamente con el codo a Kader Keit, aunque luego pudo verse en la repetición que el jugador africano exageró la agresión.

"Hasta mi abuela estaba enfadada con el árbitro. Fue un incidente normal, desafortunadamente el otro jugador hizo un poco de teatro", señaló el jugador del Real Madrid.

INCIDENTE NORMAL

"Si realmente hubiese perdido los nervios, me disculparía. Pero fue sólo un incidente normal", añadió.

En las dos últimas temporadas, Kaká ha sido la sombra del jugador que fue elegido como el mejor del mundo en el año 2007 por la FIFA.

El centrocampista del Madrid llegó al Mundial tras una concluir una frustrante temporada interrumpida constantemente por las lesiones, pero con la esperanza de conseguir una buena actuación y de estar a la altura de estrellas como Lionel Messi, Fernando Torres o David Villa.

"Tuve muchas dificultades físicas esta temporada y eso fue lo peor, porque siempre he llevado una vida de deportista y sé lo importante que es para un jugador estar en buena forma", manifestó el jugador de Brasilia.

"No poder estar en mi mejor nivel me ha tenido preocupado. No estuve a mi mejor nivel contra Corea del Norte, pero jugué mucho mejor ante Costa de Marfil. Es un alivio haber jugado bien", continuó.

Kaká, de 28 años, admitió que su mayor motivación era ver las imágenes de miles de personas celebrando las victorias de Brasil en las playas de Copacabana.

"Cuando vi las imágenes de Copacabana, la emoción fue indescriptible. No es sólo Copacabana, son millones de brasileños siguiéndonos. Nosotros jugamos por esa gente. Esa es la verdadera motivación", remarcó Kaká.