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El Reino Unido conmemora los 90 años del armisticio de la I Guerra Mundial

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Con la reina Isabel II a la cabeza, el Reino Unido recordó hoy a sus caídos en todos los conflictos con especial atención a la I Guerra Mundial (1914-1918), pues se conmemoran los 90 años del armisticio que puso fin a esa contienda.

Un sinfín de actos en todos los rincones del país secundaron el llamado "Domingo del Recuerdo", fecha instaurada el siglo pasado en Gran Bretaña como principal celebración del Día del Armisticio de la I Guerra Mundial, que se observa cada 11 de noviembre.

La ceremonia más importante acaeció en Londres, donde la reina Isabel II presidió, de riguroso luto, la tradicional ofrenda de flores ante el Cenotafio, monumento que, en el barrio gubernamental de Whitehall, honra la memoria de los "Gloriosos Caídos".

Miles de veteranos de guerra, que lucían con orgullo sus condecoraciones militares, se sumaron al homenaje, que contó con la presencia de buena parte de la Familia Real y del Gobierno en pleno, con el primer ministro, Gordon Brown, al frente.

También acudieron los ex primeros ministros Margaret Thatcher -visiblemente frágil a sus 83 años- y John Major, así como los líderes de la oposición y embajadores de países de la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones), entre otros dignatarios.

El instante más emotivo, sin duda, llegó cuando las campanas del Big Ben (el famoso reloj de la torre del Parlamento) dieron las 11.00 horas GMT y los presentes guardaron dos minutos de silencio precedidos y culminados por sendas salvas de cañón.

Esa pausa evoca la hora en que entró en vigor el armisticio de la la también denominada "Gran Guerra": las once de la mañana del día 11 del undécimo mes (noviembre) de 1918.

Como todos los años, el próximo martes, día 11, la actividad en comercios, aeropuertos, estaciones ferroviarias y otros lugares públicos se paralizará a las once de la mañana durante dos minutos para conmemorar el Día del Armisticio.

Ese día y a esa hora se cumplirán 90 años de la puesta en práctica del armisticio, firmado a las cinco de la mañana del 11 de noviembre de 1918 entre los Aliados y Alemania en un vagón de tren en el bosque de Compiegne (Francia).

Casi 900.000 hombres y mujeres de la Fuerzas Armadas británicas murieron en las trincheras de la confrontación bélica más sangrienta que, hasta entonces, había conocido la humanidad, toda vez que la barbarie segó la vida de más de ocho millones de soldados.

A sus 112 años, Henry Allingham, uno de los cuatro soldados británicos que volvieron del campo de batalla y aún siguen con vida, rindió hoy tributo a sus colegas caídos en un acto benéfico celebrado en Brighton (sur de Inglaterra), su ciudad de residencia.

"Intentas olvidar, quieres olvidar, pero no puedes olvidar. Esos hombres nunca deben ser olvidados", dijo esta semana con voz trémula Allingham, postrado en una silla de ruedas pero con un entusiasmo a prueba de bombas como las que soportó en la "Gran Guerra".

Para mantener viva la memoria del sacrificio de esos héroes, este país se ha volcado en la conmemoración del nonagésimo aniversario del armisticio con numerosos actos, algunos organizados por la Legión Británica, una asociación muy activa de veteranos de guerra.

Con motivo de la efemérides, la Legión Británica ha logrado vender la cifra récord de 40 millones de amapolas rojas de plástico o papel, que muchos ciudadanos de este país exhiben en la solapa.

Esa flor, que adorna los campos de Europa donde dieron con sus huesos los soldados que fallecieron en la I Guerra Mundial, simboliza el sacrificio de los caídos en ése y otros conflictos.

El nonagésimo aniversario del armisticio también ha sido protagonista en la cadena pública BBC, que está emitiendo una serie de documentales y reportajes titulada "1918-2008: Noventa Años de recuerdo".

Tampoco ha escatimado esfuerzos el londinense Museo Imperial de la Guerra, fundado casualmente durante la contienda, que ha programado exposiciones, concursos, debates y viajes con motivo de la efemérides.