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Rousseff confía en una victoria y pide que la esperanza venza al miedo el domingo

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Con un discurso repleto de alusiones al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la candidata oficialista a sucederlo, Dilma Rousseff, se mostró confiada en su victoria electoral y apeló a una consigna de su mentor, de que "la esperanza venza al miedo" en los comicios del próximo domingo.

Bajo una lluvia incesante y con una hora de retraso, Rousseff, quien parte como favorita en todas las encuestas, escogió el sambódromo de Sao Paulo, la ciudad más populosa del país, para celebrar el último mitin de su campaña, que concluye oficialmente el próximo jueves.

"El domingo vamos a demostrar una vez más que este país democrático sabe hacer sus opciones", dijo la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) en un discurso más bien parco en propuestas, y con el que la candidata optó por apelar a los sentimientos del pueblo brasileño.

Durante el acto, Rousseff hizo referencia a los logros del actual Gobierno, entre los que destacó la salida de la pobreza de 28 millones de personas y la "ascensión" a la clase media de otros 36 millones, y se comprometió a "continuar con el proceso de transformación" que, a su juicio, ha emprendido Brasil con Lula.

"Asumo el compromiso de erradicar la miseria, de hacer de este un país desarrollado, de dar salud y educación de calidad a los brasileños", declaró.

Consciente de la enorme popularidad y carisma del presidente Lula, que la escogió a dedo como candidata, Rousseff no escatimó en alusiones directas al mandatario, de quien dijo que "tiene un lugar en el corazón del pueblo brasileño" y al que calificó como la persona que "hizo el mejor Gobierno que tuvo Brasil".

"En 2002 vencimos el miedo, nuevamente vamos a vencer el miedo", dijo la candidata al recordar uno de los lemas de la campaña de aquel año, en la que Lula ganó por primera vez la presidencia a pesar de los temores que el entonces líder sindical despertaba en muchos sectores de la sociedad.

Rousseff hizo un llamamiento a "la esperanza y el amor" con el objetivo de "derrotar el miedo y el odio" que supuestamente hay en sectores de la oposición, y pidió a la militancia "serenidad y determinación".

La candidata estuvo en todo momento arropada por Lula, quien se refirió a Rousseff como "una compañera que tiene una historia", en alusión al pasado guerrillero de su ex ministra, quien fue encarcelada y torturada durante la dictadura militar (1964-1985) por su militancia en movimientos armados.

"Si nosotros tenemos orgullo de una cosa es de nuestro pasado", dijo el presidente, quien agregó que Rousseff probó "los sinsabores de la lucha" por los valores democráticos.

Rousseff encabeza los sondeos con entre el 49% y el 51% de las intenciones de voto, muy por encima de su máximo rival, el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien cuenta con un apoyo de alrededor del 28%.

Confiado en la victoria de su candidata, Lula centró hoy todas sus atenciones en el aspirante al Gobierno de Sao Paulo, Aloizio Mercandate, y pidió con contundencia "acabar con la historia" de la oposición al frente del Ejecutivo regional.

El PSDB gobierna de manera ininterrumpida el estado de Sao Paulo desde hace 16 años y las encuestas indican que el próximo domingo refrendará esa hegemonía con la elección de Geraldo Alckmin, quien ya ocupó el mismo cargo.

"Vamos a colocar a una estrella para gobernar este estado", dijo Lula, quien no quiso desaprovechar la ocasión para enumerar las conquistas realizadas durante su gestión, entre las que mencionó la ampliación de capital efectuada el pasado viernes por la compañía estatal Petrobras, operación que supuso el mayor lanzamiento de acciones en la historia de los mercados de renta variable.

Además, destacó el buen momento que atraviesa la economía brasileña e instó a la ciudadanía a "leer los periódicos" en los que España presenta una tasa de desempleo del 20%, EE.UU. del 10%, mientras que en Brasil es del 6,7%.

"Tengo que agradecer la confianza y la ayuda que el pueblo brasileño me dio en estos ocho años de Gobierno", dijo Lula, quien se despidió de sus seguidores con la frase: "Un abrazo y hasta la victoria".