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Salgado reitera su confianza en la economía italiana, que ve "muy fuerte"

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La vicepresidenta económica del Gobierno español, Elena Salgado, reiteró hoy su confianza en la economía italiana, que consideró "muy fuerte", y en la capacidad del Gobierno transalpino de restablecer la confianza de los mercados en sus finanzas.

Para ello, en opinión de Salgado, es necesario que el Ejecutivo dirigido por Silvio Berlusconi ejecute cuanto antes las medidas de contención del gasto a las que se comprometió ante sus socios de la eurozona.

"Confiamos en que Italia cumpla esos compromisos que asumió en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno", indicó Salgado a su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin).

"Espero que pueda corregir estos problemas que ahora han surgido, cumplir sus compromisos y reducir las tensiones", señaló.

La vicepresidenta española tiene confianza en que Italia saldrá de la situación en la que se encuentra en estos momentos, en los que su deuda sufre grandes presiones en los mercados internacionales y su prima de riesgo sigue a niveles muy elevados.

"Hay que decir siempre que Italia es una economía muy fuerte, es una potencia industrial que siempre se ha comportado razonablemente bien", afirmó Salgado.

No obstante, la responsable de las Finanzas españolas añadió que "es verdad que antes de la crisis" Italia "crecía mucho menos" que España y que "tiene algunos desequilibrios en su deuda pública", aunque, a su juicio, la deuda del sector privado se mantiene a niveles correctos.

Salgado evitó hablar de la votación del Parlamento italiano sobre las cuentas de 2010 que, dijo, "se ha interpretado como un voto de confianza" en la gestión de Berlusconi.

Según la vicepresidenta, "no corresponde a un gobierno de otro país", como España, entrar a valorar este tema.

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, celebró anoche que la Comisión Europea vaya a reforzar su vigilancia sobre Italia y reveló que se hará en cooperación con el Banco Central Europeo.

Este control es independiente de la vigilancia trimestral por parte del Fondo Monetario Internacional que ha aceptado el Gobierno de Berlusconi.