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Seis muertos en ataque de milicianos en el noroeste de Pakistán

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Milicianos de Pakistán hicieron estallar el domingo la casa de un funcionario de Gobierno en la región de Kurram, en la frontera con Afganistán, matando al hombre y a otras cinco personas, dijeron funcionarios locales y de seguridad.

El ataque en el área de Sadda, en el que murió el funcionario local Sarfraz Jan, al igual que su hijo, parece ser parte de una campaña que libran los milicianos relacionados con Al Qaeda contra el gobierno civil del presidente Asif Ali Zardari, que es considerado como favorable a Estados Unidos.

La seguridad se ha fortalecido en todo el país por el Ashura, el mayor evento en el calendario religioso chií y fecha escogida por los milicianos suníes para realizar letales ataques en los últimos años.

El ataque antes de la madrugada contra la casa de Jan no está relacionado con la violencia sectaria en Pakistán, país predominantemente suní, y podría ser una reacción a una operación militar en curso contra los milicianos talibanes en la región, dijeron funcionarios.

"Se plantaron explosivos cerca del muro exterior de la casa y detonaron temprano en la mañana, dejando seis personas muertas", dijo el funcionario del gobierno local Jalid Mumtaz Kundi a Reuters.

"No está relacionado con Moharram, y podría ser una reacción a las acciones militares", dijo, refiriéndose al primer mes del calendario islámico.

La violencia se ha intensificado desde julio del 2007, cuando el Ejército expulsó a milicianos de una mezquita radical en Islamabad, y las víctimas incluyen a la primera ministra Benazir Bhutto, que fue asesinada después de regresar a su país desde un exilio autoimpuesto.

Su viudo, Zardari, se enfrenta el enorme desafío de detener la insurgencia de los milicianos mientras lidia con la presión de renunciar a algunos de sus poderes y mejorar la débil economía.

Conmemorando el segundo aniversario de la muerte de Bhutto, el primer ministro Yusuf Reza Gilani pidió la reconciliación política para fortalecer la democracia en Pakistán, país que ha sido gobernado por el Ejército durante la mayor parte de sus 62 años de historia.

"Si Dios quiere llevaremos adelante la política de reconciliación de Benazir Bhutto", dijo a periodistas después de visitar el cementerio de la familia de Bhutto en una aldea de la provincia de Sindh.

El Ashura, que termina el lunes en Pakistán, cae en el décimo día de Moharram y conmemora el clímax de un período de luto de 40 días para recordar la muerte del Imán Husein, nieto del profeta Mahoma.

Se espera que miles de pakistaníes chiíes salgan a las calles de pueblos y cuidades a participar en el ritual de luto en el que los fieles se azotan a sí mismo con látigos con puntas métalicas o cortan sus cuerpos con cuchillos para expresar su solidaridad con Husein.