Publicado: 16.02.2014 20:19 |Actualizado: 16.02.2014 20:19

El Solitario se sienta en el banquillo

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La Audiencia Provincial de Madrid juzgará el 20 de febrero a Jaime Giménez Arbe por un atraco a mano armada en una sucursal bancaria situada en la carretera de Madrid el 7 de febrero de 2007. El Solitario será trasladado mañana desde la cárcel portuguesa donde cumple condena hasta España para ser juzgado por esta causa, según sus abogados Francisco Javier Álvarez y Andrés Abadíe. La Fiscalía pide una pena de quince años y nueve meses de prisión por los delitos de robo con violencia, depósito de armas de guerra y falsificación de documento público, con la circunstancia agravante de disfraz.

La defensa solicita la libre absolución del procesado por considerar que "no hay pruebas concluyentes" para identificar a El Solitario como autor de los hechos y que se le imputan delitos de tenencia ilícita de armas y de falsificación de documento público por los que ya fue condenado.

Según el relato provisional de la Fiscalía, el 7 de febrero de 2007, sobre las 13:53 horas, el procesado accedió a una sucursal bancaria ubicada en la carretera de Madrid. El acusado se dirigió a la zona de caja y amenazó a los trabajadores con una pistola, diciéndoles que se estuvieran quietos, para a continuación introducir los 16.510 euros que había en caja en una bolsa y salir rápidamente del lugar. Con el fin de ocultar su identidad, el procesado llevaba puesto un bigote y perilla de color negro, gorra de color beige, gafas de pasta, chaquetón tipo tres cuartos de color verde oscuro y una muleta.

El Solitario fue detenido el 23 de julio de 2007 en la costera localidad portuguesa de Figueira da Foz después de años de investigación, ya que solía utilizar el mismo modus operandi al efectuar los atracos: actuaba solo, normalmente a última hora de la mañana, disfrazado con peluca oscura y barba postiza, y armado con una pistola o revólver. A Giménez Arbe, el atracador más famoso de España, se le imputan una treintena de delitos, entre ellos el asesinato de dos guardias civiles en Navarra en 2004, por el que fue condenado a 47 años de prisión.