Publicado: 08.06.2014 11:29 |Actualizado: 08.06.2014 11:29

El Supremo permite quedarse en España a una víctima de trata

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El Tribunal Supremo ha reconocido el derecho a residir en España por razones humanitarias a una mujer nigeriana a quien el Ministerio del Interior rechazó conceder el asilo y que ha relatado una horrible experiencia como víctima de un red de trata de blancas. Durante el trayecto a España en patera en mayo de 2011 la nave volcó y murieron 22 personas, entre ellas su hija de tres años.

El alto tribunal estima su recurso sólo en parte, pues aunque permite la estancia de Juliet M. en nuestro país, donde sigue un programa para recuperarse del trauma que le produjo la pérdida de su hija, no le concede el asilo. La razón es la ausencia de pruebas que acrediten su historia anterior al naufragio de la patera.

"Se trata de un relato de explotación y abusos sexuales desde la adolescencia que se prolonga a lo largo de muchos años y, aunque lamentablemente ya es una realidad conocida en muchas ocasiones, ciertamente en este caso no sea aporta (...) ningún indicio o elemento que permita tener por acreditada dicha situación", razona la sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada María Isabel Perelló.

Juliet alegó para pedir el asilo que sufrió maltratos físicos desde que su madre celebró segundas nupcias y que contactó con una persona que dijo que la ayudaría para ser empleada de hogar en España. Tras salir de Nigeria y pasar por Mali fue retenida en Argelia, donde sufrió agresiones sexuales y torturas.

Obligada a mendigar y a prostituirse en Marruecos, en el año 2007 nació su hija, a la que dio a luz en un bosque ayudada por otra chica. Denunció también estar amenazada de muerte por el jefe de la trama, con el que tenía una deuda de 10.000 euros.

El Supremo ha tenido en cuenta un informe de Cruz Roja que describe la evolución de Juliet en el Proyecto Esperanza, donde recibe atención psicológica porque sufre pesadillas, insomnio, tristeza, palpitaciones y otros síntomas debido a la situación vivida.

El informe añade que su retorno a Nigeria "significaría una revictimización que generaría mayor perturbación en su salud mental", agravado por la "estigmatización" que pudiera vivir en su sociedad de origen.