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El teatro escapa de la crisis, de momento

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Ha sido un buen año. Un año, 2008, en el que, a pesar de la crisis económica, el número de espectadores y la recaudación volvieron a crecer. "Más que reirse de la crisis, el teatro la sortea, de momento", asegura Jesús Cimarro, presidente de los empresarios de teatro madrileños, en una entrevista con Efe.

"En julio y agosto, cuando todos los medios de comunicación anunciaban un panorama económico más que negro, estábamos asustados. Pero en septiembre la temporada comenzó bien. Y continuó en octubre, en noviembre, en diciembre... con un ochenta por ciento e, incluso, un cien por cien de ocupación en muchas salas", destaca Cimarro, vicepresidente además de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza de España.

Aunque todavía no se conocen las cifras del último cuatrimestre de 2008, con las que el sector podrá hacer balance definitivo de un año catastrófico para muchos otros, Jesús Cimarro calcula que el crecimiento con respecto a 2007 podría situarse en torno al cinco por ciento, en sintonía con lo ocurrido en los últimos siete años.

En 2007, sólo los teatros de Madrid y Barcelona, los dos principales centros de producción y exhibición teatral en España, hicieron una taquilla que superó los 150 millones de euros, "una cantidad más que considerable", afirma este guipuzcoano de Ermua que a sus 43 años ha producido y distribuido con su empresa, Pentación, más de ochenta espectáculos, muchos de ellos grandes éxitos de crítica y público.

"Los empresarios teatrales -bromea- estamos mucho más preparados que otros para encarar una crisis, porque hemos estado en crisis toda la vida".

LUCES DE ALERTA

Satisfecho pues por la buena salud que parece tener ese enfermo siempre achacoso que es el teatro, Cimarro, actual empresario del madrileño Teatro Bellas Artes, se muestra sin embargo cauteloso cuando habla del futuro más inmediato.

"Vivimos momentos de incertidumbre. Este es un negocio de poca previsión, como el comercio. Como ellos, nunca sabemos cuánto vamos a vender", afirma.

En cualquier caso, "las luces de alerta -comenta Cimarro- se han encendido". Y es que las administraciones públicas, los ayuntamientos y las comunidades autónomas, han comenzado a recortar sus presupuestos para programaciones culturales en 2009. "Han dejado de contratar giras".

Desde hace tiempo, ayuntamientos y gobiernos autonómicos, propietarios del noventa por ciento de las salas teatrales que hay en España, son los "mayores contratadores" de giras. "Se da la paradoja -advierte Jesús Cimarro- de que el ochenta por ciento de los espectáculos que programan son de producción privada".

"Es el primer síntoma de la crisis" en el sector, dice Cimarro, Premio Max al mejor empresario privado en 2005, quien alerta además de otro problema en su trato con las administraciones públicas: "pagan tarde y mal. Si este año y en 2010 se agrava la situación, podría destruirse empleo".

Hay algún ayuntamiento incluso -y cita el caso concreto de Santa Cruz de Tenerife- que ha preferido cerrar un teatro de su propiedad -el Guimerá- "para quitarse de encima gastos corrientes, en una decisión que cuanto menos resulta arbitraria", afirma Cimarro.

Otra señal de alarma, continúa, es el descenso registrado en el número de espectadores que han acudido en diciembre a los musicales que acaparan la cartelera madrileña. "Sobre todo, ha caído considerablemente el número de personas que aprovechan un fin de semana o un puente para viajar a Madrid y Barcelona desde otros lugares con el propósito de hacer turismo y ver un espectáculo".

"Nos preocupa a nosotros tanto como a los hoteleros y a la hostelería. De cara a marzo y abril estamos estudiando iniciativas conjuntas para animar ese tipo de turismo, sobre todo en Madrid", anuncia Jesús Cimarro.

Hay incluso alguna productora que está dispuesta a regalar noches de hotel a cambio de la compra de entradas para sus espectáculos.

En cualquier caso, y a pesar de "un cierto temor", Jesús Cimarro se muestra optimista y confirma el "momento dulce" que vive el teatro de texto y los musicales en sus giras por provincias.

OFERTA VARIADA Y DE CALIDAD

Son muchas las razones que, a juicio de este empresario, explican esa feliz situación, pero si una destaca sobre las demás es el hecho de que la gente "quiere ver espectáculos en vivo, y a sus actores y actrices preferidos, a los que suelen seguir en televisión o en el cine, trabajar en directo".

Una oferta de calidad y variada, en salas cada vez más confortables y cuidadas, un esfuerzo de comunicación de dicha oferta "con ayuda de las administraciones" y las facilidades que las nuevas tecnologías permiten para la compra de entradas, explican también, a juicio de Cimarro, que los teatros pongan a menudo el cartel de "no hay localidades".

Teatro llenos de un público heterogéneo al que en los últimos años se han incorporado los jóvenes, "que hasta hace poco sólo acudían al teatro de forma puntual. Ahora -asegura Jesús Cimarro- van varias veces al año, tres o cuatro, y siguen puntualmente las novedades de la cartelera. Y ya se sabe, a más espectadores mejores espectáculos".

"El teatro, además de cultura, es ocio, un ocio barato en comparación con otras posibilidades. Una entrada de fútbol -argumenta- es tres veces más cara que una de teatro".

En la Federación Estatal de la que Cimarro es vicepresidente, y que agrupa a 330 empresas productoras y distribuidoras de todas las comunidades autónomas, no bajan la guardia e intentan anticiparse a la crisis, además de trabajar en la búsqueda de soluciones a las asignaturas pendientes que todavía tiene el sector.

De entre todas ellas, Cimarro destaca la necesidad de crear una red de teatros privados por toda la geografía española, a imagen y semejanza de la pública, reforzada tras la rehabilitación en los últimos años de más de trescientos teatros.

"¿Por qué -se pregunta- frente a los ochocientos teatros de titularidad pública sólo hay unos ochenta privados? En muchas capitales -y cita Bilbao, Sevilla, Zaragoza, San Sebastián, Málaga o Córdoba, entre otras- hay público para que pueda haber dos o más salas de gestión privada con programación todo el año. Este es un fenómeno que no existe en ningún otro país