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El termómetro del riesgo de la economía española se dispara

La rentabilidad del bono español sobre el alemán llega a 2,35 puntos, nivel que no se veía desde 1996. Las letras a tres y seis meses casi duplican su coste en un mes. El Íbex, el peor de Europa

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El dinero huye de Europa. Las bolsas caen, las rentabilidades que se exigen a las deudas públicas de los países periféricos se disparan. España vuelve a estar en boca de todos y recibe el castigo mayor porque, si tropezase, si en algún momento no pudiese hacer frente a su deuda, tumbaría al euro. Da igual que las posibilidades sean muy remotas. Los especuladores han olido la sangre al ver a los países de la moneda única recoger a su segunda víctima, Irlanda, y los inversores a más largo plazo (fondos de pensiones, de inversión...) se llevan el dinero fuera del campo de batalla. Como la Reserva Federal de EEUU garantizó hace semanas los pagos de su deuda hasta finales de 2011, los buitres han vuelto a mirar a Europa.

El conflicto abierto por Corea del Norte, la celebración del día de Acción de Gracias en EEUU mañana (que dejará al mundo huérfano de una de sus referencias favoritas) y hasta la huelga general convocada para hoy en Portugal han regalado a los especuladores la tormenta perfecta. No hay como la volatilidad para especular con la renta variable y con la fija.

El Gobierno resta importancia al sobrecoste de emitir deuda

Respecto a la bolsa, el Íbex, índice de las 35 mayores cotizadas españoles, volvió a ser ayer el que más perdió de los principales mercados de Europa: un 3,05%. Pero el rojo fue el color de todos y cada uno de los parqués del Viejo Continente. El mayor castigo se lo llevaron los bancos, con el Santander dejándose en el día un 4,73% de su valor.

En cuanto a la renta fija, el mercado adjudicaba ayer a la deuda pública española un nivel de riesgo respecto a la alemana como no se veía en 15 años. Para vender un bono español a diez años en el mercado secundario, se llegó a exigir una rentabilidad del 4,9%, 2,35 puntos porcentuales más de lo que se pide al bono alemán. A tan sólo una décima del 5% que van a pagar Irlanda y Grecia por los fondos de sus rescates.

Y lo peor de lo que ocurre en el mercado secundario es que afecta al precio de los nuevos títulos que emite el Tesoro; es decir, al coste que pagan los contribuyentes. Ayer, España emitió letras a tres y seis meses, y los inversores obligaron a pagar el 1,87% y el 2,26%, respectivamente. Son precios un 92% y un 74,1% superiores a los de la subasta previa del mismo tipo de títulos, que tuvo lugar el 26 de octubre.

Los bancos, sobre todo los españoles, se llevan el mayor castigo en bolsa

El Gobierno español optó por restar importancia al resultado de las subastas. El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, señaló que el hecho de que se haya duplicado el coste 'es lo menos relevante en el contexto actual, ya que 'tal y como están los precios, es lo razonable' y que 'lo importante es que se han ejecutado las emisiones de deuda' previstas este año. Y añadió que 'en ningún momento' se ha 'tenido la percepción de que hubiera falta de deseo de los mercados' a la hora de solicitar deuda, informa Susana R. Arenes.

La demanda de los títulos emitidos ayer fue de 4.896 millones y 3.080 millones, más del doble de lo adjudicado.

La situación es muy preocupante, reconocen todos los analistas, aunque cada uno coloca en un estadio diferente lo que consideran el momento en que Europa tendrá que plantearse qué ocurre con España. Para José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, el riesgo no será alto hasta que 'los mercados no nos financien a corto plazo'.

Para Nicolás López, analista de M&G Valores, 'viendo lo ocurrido con Grecia e Irlanda, el punto de no retorno será cuando los mercados exijan una rentabilidad del 6% al bono a diez años. A los costes actuales, la situación es sostenible'. El problema es que, con 'un crecimiento potencial de la economía a largo plazo del 4,5% (2,5% real y dos puntos de inflación), si los intereses superan ese porcentaje, se comerán el crecimiento'.

Para Soledad Pellón, estratega de mercado de IG Markets, lo preocupante es lo rápido que está creciendo la presión esta vez. 'La especulación con los CDS (seguros contra el impago de deuda) ha disparado las alarmas. Deberían utilizarse sólo por inversores que tuviesen bonos, es decir, quien realmente necesite cubrir un riesgo, pero la realidad es que los puede comprar cualquiera'. Ayer, el CDS español se situó en 300,42 (se pedían 300.420 euros por asegurar diez millones en bonos a cinco años), un 6,5% más que el lunes, cuando ya subió un 7,8%. Eso pone nerviosos a los inversores y dispara la deuda.

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