Publicado: 18.04.2014 18:03 |Actualizado: 18.04.2014 18:03

Las tragedias más graves registradas en el Himalaya

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La muerte este viernes de al menos doce sherpas (guías) nepalíes al ser sepultados por un alud cuando se encontraban a 6.200 metros de altitud es una de las tragedias más graves registradas en el Everest.

Desde que el británico Edmund Hillary escaló por vez primera la cima del Everest el 29 de mayo de 1953 acompañado del sherpa Tenzing Norgay, en estos 61 años de ascensos a la cumbre más alta del mundo, con una altura de 8.848 metros, al menos 240 personas han fallecido, según datos de Elizabeth Hawley, la veterana periodista experta en escaladas en Nepal.

Algunos de los cuerpos continúan congelados en la denominada "zona muerta", donde la cantidad de oxígeno en el aire no es suficiente para sostener ninguna forma de vida, y otros siguen desaparecidos.

Las primeras víctimas del Everest fueron siete sherpas que cayeron sepultados en 1924 por un alud en la pared del collado Norte, durante la tercera expedición británica a la montaña, mucho antes de conquistarse la cima en 1953.

El accidente más mortífero en toda la historia del Everest sucedió en noviembre de 1995, cuando fallecieron 26 montañeros, 12 alpinistas japoneses y 14 sherpas nepalíes a causa de una avalancha de nieve.

En otro de los grandes desastres de los ochomiles, en octubre de 2005, fallecieron sepultados por un alud de nieve 18 personas de una expedición integrada por alpinistas franceses y colaboradores nepalíes en el monte Kang Guru.

Asimismo, en abril de 1972, fallecieron 15 integrantes de una expedición coreana sepultados en la montaña de Manaslu, en el Himalaya nepalí.

La misma cifra de víctimas se produjo en mayo de 1996 a causa de una descomunal ventisca en la que unos alpinistas murieron en plena ascensión y otros fallecieron posteriormente a causa de las lesiones sufridas.

En uno de los aludes más graves de los últimos años, en septiembre de 2012 en Manaslu, se produjo la muerte de 11 montañeros, entre ellos ocho franceses y un español.

Los desastres de los últimos años han reabierto el debate sobre su posible relación con el incremento de expediciones comerciales a partir de los noventa.