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La Transición democrática quiso rescatar la retórica republicana

Los expertos afirman que los políticos actuales priman la exclusiva frente a la argumentación

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La técnica discursiva sufrió un notable deterioro durante los 40 años de dictadura franquista. El adoctrinamiento del régimen y la falta de libertades políticas hicieron perder fuerza a la palabra. Durante esos años apareció un nuevo medio de comunicación, la televisión, que relegó la oratoria a un segundo plano, primando la imagen.

Cuando a finales de la década de 1970 los españoles recuperaron sus derechos políticos, esa nueva realidad influyó en los discursos de los nuevos y los viejos líderes políticos. 'El franquismo, que interrumpe la vía parlamentaria durante 40 años, tiene un legado importantísimo, porque al principio de la Transición había muchos políticos que no habían podido pronunciar sus discursos', afirma Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

La ausencia de derechos políticos en el franquismo deterioró la técnica discursiva

Pese a todo, el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí considera que 'en el periodo constituyente, los oradores brillaron más por la necesidad de encontrar el consenso, el acuerdo y el espíritu unitario'. En ese momento, 'el mitin tiene mucha fuerza, como en la época republicana, sobre todo en quien quiere hacerse un hueco en el espectro político', añade Casanova. La historiadora Mirta Núñez sí cree que durante la Transición se vivió una especie de reformulación de la oratoria republicana, si bien considera que 'no se llegó al mismo nivel' que en la época de Manuel Azaña o Niceto Alcalá-Zamora.

Hoy en día, 'los medios audiovisuales han matado la capacidad de la oratoria', denuncia Julián Casanova. El catedrático también cree que, en los últimos años, 'ha desaparecido la necesidad de movilizar a las masas a través de la palabra, porque prevalece la imagen'.

'Los políticos de hoy en día están más sujetos a unos determinados requerimientos', lamenta Gutiérrez-Rubí. En su opinión, lo que más influye es que 'sólo se conozca un corte audiovisual de cada una de sus intervenciones'. 'No se busca la idea ni la argumentación, sino la frase más impactante, lo que reduce muchísimo la percepción pública de la capacidad de oratoria de nuestros políticos', apunta.

La televisión y el poder de la imagen cambiaron las estrategias de comunicación

Casanova es mucho más duro respecto a la clase política de hoy en día. 'Tienen que hacer tantas cosas y estar en tantos lugares a la vez que no leen, y así no cultivan lo que fue la semilla de la oratoria', asevera el catedrático. Mirta Núñez considera que los políticos actuales 'son más tecnócratas'. 'Los de la época de la República pertenecían a una élite cultural', agrega.

Pero, ¿hay hoy en día algún dirigente político cuya capacidad lingüística pueda compararse con la de Manuel Azaña o Niceto Alcalá Zamora?. Gutiérrez-Rubí considera que 'no se puede poner al mismo nivel a los políticos de dos momentos históricos tan diferentes', porque 'todos, incluso los políticos, somos producto de un determinado contexto'. Por eso, el asesor de comunicación no cree que los dirigentes actuales estén menos preparados. 'Simplemente tienen unas funciones diferentes', apostilla.

Por su parte, Casanova sí cree que uno de los políticos más importantes de la Transición se acercó al perfil de los líderes republicanos. 'Felipe González es el único político que sabe captar a qué público debe dirigirse', afirma. 'Percibe la estrategia de la oratoria y, aunque sabe que no es como Lerroux o como Azaña, también es consciente de que tiene a su disposición una televisión a través de la que le ven más de ocho millones de personas, y actúa en consecuencia'. En cambio, 'Zapatero, Aznar o Rajoy están muy lejos' de la capacidad oratoria de González. Mirta Núñez prefiere al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. 'Tiene el mismo sarcasmo que utilizaban los políticos republicanos', concluye la experta.