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Un tribunal da la razón a los constructores en un plan frustrado tras la intervención del príncipe Carlos

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El Tribunal Superior de Londres dio hoy la razón al promotor inmobiliario Christian Candy en el pleito que éste presentó contra sus socios de Qatar por retirar el apoyo a un proyecto de viviendas tras la intervención del príncipe Carlos.

Según dictaminó la corte, los socios de Candy en ese proyecto, Qatar Diar, el grupo de inversiones inmobiliarias del Estado del Golfo, violaron los términos del acuerdo que tenían para construir unas viviendas en el barrio londinense de Chelsea al decidir retirar la solicitud que habían presentado ante el Ayuntamiento de Westminster para que éste autorizara el proyecto.

Pese a todo, el tribunal consideró que la compañía de Candy, CPC Group, no podrá recibir una inmediata compensación por la retirada del apoyo a la construcción del complejo de apartamentos.

Los magistrados admitieron que el CPC y Qatar Diar se vieron ante una "posición muy difícil una vez que el príncipe de Gales intervino en el proceso de planificación" de la construcción.

"Su intervención fue, sin duda, inesperada y no deseada"", señaló el juez Geoffrey Vos.

Según los documentos presentados por Candy ante el tribunal, la decisión de retirar el permiso para construir ese complejo inmobiliario fue consecuencia directa de la intervención del príncipe de Gales ante la familia real qatarí.

Candy acusaba a Qatari Diar de haber violado un contrato que tenían al retirar la solicitud una semana antes de que el Ayuntamiento de Westminster se pronunciase al respecto.

Según los detalles que han salido a la luz en los últimos meses sobre este caso, Candy cree que el plan se vino a pique por las objeciones estéticas del príncipe al plan, encargado al famoso arquitecto británico Richard Rogers.

El heredero al trono británico criticó el uso de cristal y acero, típico de la arquitectura de Rogers, y propuso una alternativa más acorde con el vecino Royal Hospital, diseñado en el siglo XVII por Christopher Wren, el constructor de la catedral de San Pablo.

Las campañas del príncipe de Gales a favor de la arquitectura tradicional han sido muy criticadas por los profesionales más vanguardistas.

En 1984 calificó el proyecto de ampliación de Richard Rogers para la National Gallery de Londres de "monstruoso carbunco".