Publicado: 16.11.2014 08:33 |Actualizado: 16.11.2014 08:33

La ultraderecha vuelve a tomar las calles de Brasil para pedir la destitución de Dilma

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Los más optimistas pensaban que tras las elecciones el clima de tensión creado por los antipetistas desaparecería sin hacer ruido. Sin embargo, el sector más ultraderechista no acepta los resultados de las urnas y en las últimas semanas han salido dos veces a la calle pidiendo el impeachment a la presidenta Dilma Rousseff.

Horas después de conocerse los resultados de los comicios las acusaciones de fraude electoral se multiplicaban en las redes. Amparados en la ajustada victoria del PT con un 51% de votos frente al 48% del PSDB de Aécio Neves, la derecha radical sembró la duda sobre el funcionamiento de las urnas electrónicas, pidiendo un recuento de los votos. El partido de la oposición (PSDB) dijo que debido a las denuncias en las redes sociales solicitarían al Tribunal Superior Electoral (TSE) un recuento de las papeletas, pero la petición no se concretó y quedó en meras declaraciones que dieron alas para que los más radicales se sintieran legitimados.

El Coronel Telhada, diputado de São Paulo por el PSDB, echó leña al fuego al pedir la separación del sur y sudeste del país de la gente del norte y noreste por ser "los culpables de la victoria de Dilma". Los mensajes racistas contra la población nordestina volvieron a incendiar las redes acusándolos de "pobres analfabetos" y de "ser comprados por una limosna", en referencia a la Bolsa Familia, ayuda económica que ofrece el gobierno a las familias más pobres.

El cantante de rock Lobão, que había declarado que se iría a vivir a Miami si volvía a ganar el PT, decidió cambiar de idea y quedarse en el país "para crear una gran oposición al gobierno". Este músico fue el primero en convocar una manifestación contra la nueva presidenta. La concentración fue el 1 de noviembre y alrededor de 2.000 personas ocuparon la Avenida Paulista de São Paulo para pedir una "intervención militar inmediata". La anécdota más sonada fue la aparición del diputado Eduardo Bolsonaro (PSC) con un pistola en el pantalón que las cámaras de la prensa captaron. Los medios más tradicionales denunciaron el clima de odio y alertaron sobre la radicalización de la oposición en las calles. Horas después periodistas de diversos medios como la Folha de São Paulo, recibieron amenazas de la ultraderecha acusados de ser afines al PT.

El músico Lobão fue una vez más el responsable de convocar la segunda manifestación, celebrada intencionadamente el pasado sábado, día de la proclamación de la República de Brasil. Según datos de la Policía Federal, alrededor de 10.000 personas se reunieron en la Avenida Paulista. Además de São Paulo, otras doce ciudades tuvieron concentraciones bajo el lema: "Impeachment a Dilma".

La arteria principal de la capital financiera se llenó de banderas de Brasil y de pancartas con el "Fuera PT", "SOS Fuerzas Armadas" o el "Fin de la dictadura comunista". Camiones con música representaban las diferentes vertientes de la oposición. Mientras unos pedían la intervención militar y la vuelta a la dictadura, otros querían alejarse de la imagen golpista exigiendo únicamente un recuento de votos: "No estamos aquí por la intervención militar sino por la libertad, fuera el PT", decía un representante del movimiento Revoltados Online. El himno nacional y las oraciones de Ave María eran los cánticos que mantenían unidos a los diversos asistentes que combinaban los gritos de odio contra el PT con los rezos cristianos.

"Fuera PT", "SOS Fuerzas Armadas" o "Fin de la dictadura comunista", entre las consignas más coreadas El gran ausente fue el organizador Lobão, quien al ver pancartas a favor de la intervención militar decidió no comparecer. El músico había pedido que no se asociara la manifestación con una vuelta a la dictadura: "Somos demócratas, creemos en la libertad, lo que queremos es un recuento de votos, no el retorno de los militares", decía el rockero para diferenciarse de los ultraderechistas. El diputado Bolsonaro sí que asistió, pero esta vez dejó el arma en casa, y tras ser cuestionado por la radicalización de las consignas aseguró que "no era el momento de pedir un golpe militar".

El adversario de Rousseff en los comicios, Aécio Neves (PSDB), tardó casi una semana en declarar que no había habido fraude electoral, lo que hizo que el PT le acusara de "apoyar a la ultraderecha". Tras la primera manifestación ultraderechista, Neves declaró a los medios: "Si me quieren colocar a la derecha no lo van a conseguir, nuestro partido es el de la socialdemocracia".

El PSDB se enfrenta al dilema de cómo gestionar una oposición que al igual que ellos tiene como prioridad derrotar al PT, pero para conseguirlo se llega a plantear utilizar métodos golpistas. Un sector del partido está a favor de integrar a los ultraderechistas a sus filas. Milton Flávio, presidente del PSDB en la capital paulista, defendía en una entrevista en el diario Estado de São Paulo que "incluso los más radicales debían ser incorporados para después recibir formación política".

Sin embargo, otra facción del partido ha manifestado su preocupación por ser asociados a los nostálgicos de la dictadura. Un grupo vinculado al ex presidente Fernando Henrique Cardoso ha sido tajante a la hora de rechazar la idea de impeachment y de fraude electoral. El primero en defender a la presidenta Rousseff fue el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin. Cardoso, tardó casi dos semanas en manifestarse, pero cuando lo hizo fue convincente: "Hoy tenemos democracia y libertad, nuestro deber es respetar las reglas del juego, la Constitución, y aceptar las derrotas".

Tanto Aécio Neves como el que se candidataba como su segundo, el senador Aloysio Nunes, se han colocado en una posición intermedia. Neves se ha mostrado a favor de las manifestaciones y ha pedido que se continúen haciendo "siempre que se respete la democracia". Pero al preguntarle por un posible impeachment, señaló que en el caso de que la presidenta no consiguiera alcanzar la meta de superávit fiscal se podría iniciar un proceso de crimen de responsabilidad contra ella. El senador Aloysio Nunes que participó en ambas manifestaciones tampoco rechazó la idea y el pasado sábado dijo: "Ahora no es el momento de un impeachment, hay que esperar a tener pruebas concretas".