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La Universidad de Salamanca pone en internet sus libros históricos

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La Universidad de Salamanca ha puesto en internet su Biblioteca Histórica, integrada por más de 50.000 volúmenes anteriores a 1830, gracias a lo cual los usuarios de la red podrán acceder a las fichas de estos ejemplares únicos que la institución académica atesora en sus instalaciones.

El proyecto, innovador y pionero en España, se conoce como "Ex libris" y representa una forma de conocer la vida de los libros: procedencia, dueño y posibles lectores que tuvieron en su momento histórico.

De esta manera investigadores y usuarios en general tendrán a mano una herramienta que representa una vía más para conocer la historia de España y localizar obras únicas que atesora la institución docente e investigadora. Todo ello se podrá consultar a través de la página web http://brumario.usal.es

La directora de la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, Margarita Becedas, describe cuáles serán las utilidades del proyecto 'Ex Libris': "conocer la historia de nuestra Biblioteca y saber la intrahistoria del propio libro". Es más, tiene claro que si la mayoría de estos centros históricos de España (12 Universidades españolas) se unieran se podría conocer el origen de muchos libros, incluso la historia de los Jesuitas, de colegios mayores o de la Desamortización.

El trabajo para conseguir este fin ha sido ímprobo, porque la descripción bibliográfica de los libros históricos de la Universidad salmantina está acompañada de un análisis del ejemplar que permite conocer su particular historia: su ubicación en diferentes bibliotecas de la antigüedad; las marcas de posesión y uso; la presencia de notas de lectura; los testimonios de haber sido libro sospechoso o condenado; la encuadernación, como marca de posesión y reflejo de las épocas artísticas.

Oscar Lilao es el funcionario que más ha trabajado en la catalogación de estos libros y quien ha descubierto que en la Biblioteca Histórica de la Universidad salmantina hay dos que fueron propiedad de Quevedo y en los que se ve su firma. Se trata de una rúbrica difícil de ver para un profano, pero que Lilao ha podido contrastar a través de un estudio pormenorizado de la letra del escritor español.

También ha encontrado en un libro de Derecho dos páginas escritas a mano en la que se puede leer un análisis de la historia de Trujillo (Cáceres), con profusión de detalles del municipio extremeño.

Llama la atención el elevado número de libros procedentes de los diversos colegios españoles de los Jesuitas. Según Margarita Becedas, esos volúmenes permiten "descubrir el destino que se dio a muchos libros durante el periodo de la Desamortización".

De hecho, la directora de la Biblioteca Histórica tiene claro que si todas las universidades de España hicieran común el proyecto "Ex libris" se podría concretar el número de libros que había durante esa época.

También destacan los libros procedentes de los antiguos colegios mayores y menores. Fundamentalmente son centros de Salamanca aunque también han aparecido obras de colegios de Italia, Bélgica, Portugal, Inglaterra o Francia. Incluso volúmenes de una de las abadías francesas más importantes de esa época.

Entre los títulos más antiguos aparecen obras de François Regnault (1516), Gregor Reisch (1517), Melchiorre Sessa (1533) o Johannes Steelsius (1536).

Durante la catalogación de los libros se descubrían diferentes tipos de ex libris, es decir, firmas de los propietarios de esas obras. Entre todas ellas destaca la de un jurista salmantino, Lorenzo Velasco, que donó su biblioteca, de más de 4.000 volúmenes, a la Universidad salmantina. En ese regalo se incluían impresos de los siglos XVI y XVII.

Otro de los descubrimientos que se han realizado durante la catalogación es un libro propiedad de Juan Bautista Cabrera Ibarz. La curiosidad de esa obra es que en su ex libris (la firma del libro) decía: "Obispo reformista o protestante". Según Oscar Lilao, con ello se demuestra que Cabrera fue el primer obispo protestante español.

También han aparecido más de 200 volúmenes de la Casa de Osuna, cuya biblioteca fue vendida por uno de los miembros de esta estirpe nobiliaria al Ministerio de Fomento en el siglo XIX, que distribuyó sus libros entre las bibliotecas históricas españolas. En las cubiertas aparecen estampado un sello dorado con el escudo familiar y la inscripción "Biblioteca del Duque de Osuna".

Los que han trabajado en la catalogación reconocen su alegría por descubrir "nombres de insignes hombres de letras o de grandes bibliófilos", a la vez que muestran cierta frustración "por no saber o poder descifrar una anotación manuscrita, no saber descifrar un ex libris heráldico o no poder identificar una mano erudita que ha llenado los márgenes del libro de sabias anotaciones y que no ha hecho constar su nombre".