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Volpi indaga en su última obra sobre la incapacidad de sentir el dolor ajeno

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Con el objeto de desentrañar la indiferencia del hombre ante el dolor ajeno, el mexicano Jorge Volpi indaga en su última novela, "El Jardín devastado", los mecanismos que llevan a la sociedad contemporánea a no conmoverse frente a la miseria de los otros.

Y para ello elige dos escenarios alejados miles de kilómetros como son México e Irak, con dos protagonistas que nunca tendrán oportunidad de conocerse, un intelectual latinoamericano y una mujer víctima de la guerra iraquí.

Volpi, que siempre se ha caracterizado por su afán de romper fronteras, reveló hoy en una entrevista con Efe en Madrid, a donde ha viajado para presentar la obra, que con este proyecto se planteó el reto de narrar de "una forma distinta".

Al lector le sorprende una prosa concisa, que a veces raya la poesía, porque lo que prima, dijo, es la "voluntad de concisión" a partir de una "estructura fragmentaria" con capítulos de menos de dos paginas.

Y es que "El Jardín Devastado" llega a los lectores después de una trilogía "extensiva", con más de 1.600 páginas, sobre el siglo XX, que empezó con "En busca de Klingsor", siguió con "El fin de la locura" y cerró el autor con "No será la Tierra".

La pretensión de Volpi fue que en "El Jardín devastado" no sobrará "ni una sola palabra" y así en 182 páginas arma este relato, que define como una novela, pese a reconocer que se impregna de retazos de un diario íntimo, de aforismos y de tintes de ensayo.

El texto combina la historia del narrador, un intelectual que regresa a México después de larga ausencia y se enfrenta con su pasado y con su país, y la dolorosa búsqueda emprendida por una mujer iraquí a través del desierto tras perder a su padre, su marido y su hija de apenas dos meses.

"El libro -indicó- surgió con la idea reflexionar sobre el dolor ajeno, de alguien cercano o desconocido, porque esa víctima lejana es también parte de nosotros, bombardeados continuamente por noticias de tragedias".

El texto también alude a la violencia que se registra actualmente en México, porque, explicó Volpi, de la misma manera que los noticieros daban cuenta del número de muertos que se registraban cada día en Irak, "ahora en mi país dan cuenta a diario de los muertos a causa del el narcotráfico".

A Volpi no sólo le interesa indagar en las causas que han exarcebado esa indiferencia frente a la miseria de los otros, sino que a lo largo de la novela, con tintes autobiográficos, surgen las relaciones de pareja o la política.

Para el escritor, la lectura es "el placer de compartir", que añade "conocimiento y descubrimiento, ya que si no se asume como placer es difícil que pueda tener seguidores".