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Washington empieza a recibir a los representantes del G-20

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Los líderes del G-20 comienzan a llegar hoy a la capital estadounidense para asistir a la cumbre del viernes y el sábado, en la que aspiran iniciar una reforma que alumbre un nuevo orden financiero global.

Entre los más madrugadores está el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que aterrizará en Washington a última hora de la tarde y mantendrá mañana varias reuniones bilaterales, entre ellas una con la presidenta argentina, Cristina Fernández.

Fuentes de la delegación de la Comisión Europea en Washington dijeron a Efe que la mayoría de líderes europeos llegará mañana a la capital, tras participar en la cumbre entre la Unión Europea y Rusia que se celebra en Niza (Francia).

El primer acto oficial es la cena de Estado que se celebrará mañana en la Casa Blanca, que irá seguida de la cumbre el sábado en el National Building Museum de la capital.

Mientras, se suceden las declaraciones desde distintas partes del planeta sobre las expectativas de este cónclave.

En Estados Unidos, el presidente saliente, George W. Bush, dijo hoy que "los líderes que participarán en la reunión de este fin de semana están de acuerdo en un objetivo claro: hacer frente a la actual crisis y sentar las bases para las reformas que prevengan una crisis similar en el futuro".

Sin embargo, insistió en que se trata de una tarea demasiado monumental como para alcanzarla en una sola discusión.

"Esta cumbre será la primera de una serie", recordó Bush, que entregará el próximo 20 de enero las llaves de la Casa Blanca al demócrata Barack Obama, quien ha decidido no participar en el encuentro porque, explicó, "solo hay un presidente".

EE.UU. se ha mostrado más reacio que sus socios europeos a poner en marcha mayores regulaciones, algo que Bush dejó claro en el texto de su discurso de hoy sobre los mercados financieros y la economía global.

"Algunos culpan a la crisis de una regulación insuficiente en el mercado inmobiliario estadounidense, pero muchos europeos tenían regulaciones mucho más amplias y aun así experimentaron problemas casi idénticos a los nuestros", afirmó.

Añadió que el problema es que las regulaciones estaban desfasadas y la gestión del riesgo era inadecuada.

Y mientras Bush trataba de disminuir las expectativas del encuentro, el asesor del Kremlin, Arkadi Dvorkóvich, insistía hoy en una conferencia telefónica en la necesidad de una acción conjunta del G-20 para estabilizar los mercados.

En Tokio, el viceministro japonés de Finanzas, Kazuyuki Sugimoto, apuntó que las autoridades discutirán durante el fin de semana "cuáles son las medidas económicas y monetarias apropiadas para combatir la crisis financiera".

Indicó, además, que "es importante reforzar los lazos con otros países para superar la crisis financiera".

Barry Eichengreen, profesor de economía y ciencias políticas de la Universidad de California en Berkeley, dijo a Efe que "no es realista" pensar que se puede alcanzar un consenso el sábado sobre un nuevo sistema financiero multilateral.

Destacó, de todos modos, la necesidad de que se alcancen algunas medidas concretas, como paquetes de estímulo fiscal, sobre todo en EE.UU., y la concesión de más recursos financieros para el Fondo Monetario Internacional (FMI), para que pueda conceder préstamos a los países en apuros.

El FMI tiene acceso a 250.000 millones de dólares, una cifra que -según Eichengreen- no es más que una pequeña gota "en el océano de liquidez global".

Entre los asuntos sobre la mesa de negociaciones estará también la situación de las agencias de calificación de riesgo, que pusieron el sello de calidad a activos que demostraron ser basura.

Además, se prevé que el G-20 discuta la posibilidad de una mayor regulación para los fondos de alto riesgo, proponga más cooperación entre los supervisores financieros globales, aborde el caso de los paraísos fiscales y trate de resucitar las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha.

El G-20 está integrado por la Unión Europea (UE), el Grupo de los Siete (G-7, integrado por EE.UU., Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) y Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Suráfrica, Turquía y Rusia.

A invitación de Francia también estarán presentes España y Holanda.