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Weinrichter destaca la personalidad del cineasta Atom Egoyan, dentro de una crisis del cine de autor

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La crisis de un cine de autor que en las décadas de 1980 y 1990 contaba con buena acogida en los festivales, la crítica y las salas especiales donde se pasaban las películas en versión original ha provocado que películas de habituales del género, como las de Atom Egoyan, no se estrenen.

Así lo ha asegurado hoy y así lo refleja en su nuevo libro, "Teoría de Atom. El cine según Egoyan", el escritor y profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III y de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM) Antonio Weinrichter.

El experto ha participado hoy en el Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid, donde ha impartido un seminario acerca de este cineasta canadiense de origen armenio, sobre el que posee dos libros.

Para Weinrichter, el discurso de los festivales críticos que apostaban por el cine de autor, distinto al comercial que se exhibe en las súper producciones, está muy disminuido, hecho que se refleja, por ejemplo, en que las tres últimas cintas de uno de sus miembros destacados, como es Egoyan, no se hayan estrenado en España.

Dicho desinterés trae consigo otro fenómeno, como es el de que sea difícil conocer la obra de los nuevos cineastas, que firman sus primeras películas sin la posibilidad de que lleguen al gran público.

Este hecho se prueba, según ha explicado el profesor a los periodistas, en que las revistas especializadas, los periódicos y los suplementos hablen del cine "pavoroso" comercial encarnado por figuras como el autor estadounidense Johnny Depp y materializado en producciones como "Transformers" (2007, Michael Bay).

Otro hecho que da cuenta de la "decadencia" de este modelo de cine se encuentra en que autores como el mismo Egoyan "parece que se repiten" si intentan en la actualidad hacer lo mismo que les hizo famosos en el pasado, como se observa en su filme "Adoration" (2008).

"Teoría de Atom. El cine según Egoyan", que saldrá al mercado con una tirada de entre 1.500 y 2.000 ejemplares, plantea este debate en sus cerca de 250 páginas y reproduce una serie de entrevistas que Weinrichter realizó al cineasta en su publicación anterior "Emociones formales: el cine de Atom Egoyan" (1995).

"Es un hombre que habla muy bien y (en la anterior publicación) lo aproveché mucho. Luego le he seguido viendo, pero no tanto. Le hice una entrevista nueva para el "Cahiers du Cinema" en un monográfico sobre él, de la cual una parte está incluida en el libro", ha afirmado.

El profesor ha incidido en que la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) fue el primer festival que apostó por el director canadiense, en una época en la que este certamen tenía el marchamo de festival de películas "serias y humanistas".

Ganador de dos Espigas de Oro ("El liquidador, en 1991, y "El dulce porvenir", en 1997) y una de Plata ("Exótica", 1994), amén de otros premios del festival, Weinrichter ha destacado la personal forma de hacer cine de Egoyan, entre otras cosas por su temprana apuesta por el cine de vídeo frente al celuloide, por su forma de abordar la relación del hombre con las nuevas tecnologías o por su modo de crear atmósferas especiales en sus trabajos.

Respecto a esto último, ha destacado su última película, "Chloe", un thriller erótico del tipo de "Instinto Básico" que mezcla los rasgos característicos de la industria Hollywood con los más genuinos de su cine.

"Él dice: si tengo dinero para hacer "Chloe" tengo que hacer concesiones, mientras si hago "Adoration" (que conjuga más con el estilo con el que comenzó a hacer cine) me la como con patatas", ha aseverado Weinrichter.