Publicado: 28.04.2014 12:16 |Actualizado: 28.04.2014 12:16

El yogur no tendrá fecha de caducidad, sino fecha apropiada de consumo

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El yogur ya no tendrá fecha de caducidad, sino una fecha apropiada de consumo que deberán determinar los operadores de las empresas alimentarias, según el real decreto publicado hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Así el decreto sobre la Norma de Calidad para el yogur o yoghourt del BOE de hoy, que entra en vigor mañana, día 29, deroga la especificidad del etiquetado de la fecha de caducidad del yogur, así como el límite de 28 días desde su fecha de fabricación, exigidos en la anterior norma de calidad del producto.

Como consecuencia de esta derogación, el etiquetado de fechas del yogur se rige ahora por la normativa horizontal europea sobre la información alimentaria facilitada al consumidor y relativa a la higiene de los alimentos, por lo que serán los operadores los que determinen la fecha apropiada a cada producto y su límite temporal.

Esta norma pretende adecuarse a la nueva realidad del mercado, eliminando restricciones que puedan situar a los productores españoles en una situación de desventaja para garantizar una competencia leal entre las industrias, mejorar su competitividad y dotar al sector de las mismas condiciones a todos los productores comunitarios. Así, por ejemplo, según los productos añadidos, los yogures se clasifican en seis: yogur natural; yogur natural azucarado; yogur edulcorado; yogur con fruta, zumos y/o otros alimentos; yogur aromatizado, y yogur pasterizado después de la fermentación.

Además, permite usar productos lácteos como, por ejemplo, la nata -al igual que en otros países de la Unión Europea- necesario para la elaboración de los yogures cremosos, ya presentes en el mercado.

El cambio de la regulación para el etiquetado de los yogures se convirtió en una apuesta personal de Miguel Arias Cañete, que acaba de ceder la cartera del Ministerio de Agricultura a Isabel García Tejerina. En enero del año pasado, el ya exministrio manifestó la "necesidad de controlar en estos momentos de crisis económica los alimentos que se tiran. "Trabajamos para evitar el desperdicio en la cadena alimentaria tanto en la hostelería como en la gran distribución con alimentos que no se venden, pero que tienen capacidad para ser consumidos y que puedan ser redistribuidos para su consumo diario", aseguró.

Cañete llegó a ponerse de ejemplo: "Yo me peleo con mis hijos porque abro la nevera y me como un yogur con una fecha de cinco días más tarde y no me sienta mal", bromeó.

La mitad de los alimentos que se producen en todo el mundo, equivalente a 2.000 millones de toneladas, van a la basura, según un informe del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Gran Bretaña. De acuerdo con esta institución británica, el mal almacenamiento, fechas muy estrictas sobre vencimiento en el empaquetado y consumidores muy exigentes son las causas de este desperdicio. Además, en el caso del Reino Unido, un 30 % de los vegetales no se cosechan porque el aspecto que tienen haría más difícil su venta en los mercados, según el documento.

El director de energía y medioambiente del instituto, Tim Fox, dijo que "la cantidad de comida desperdiciada en todo el mundo es asombrosa. Esta es comida que podría ser utilizada para alimentar a una creciente población mundial, así como a los que hoy pasan hambre. Además, es un innecesario desperdicio de tierra, agua y recursos energéticos utilizados en la producción, proceso y distribución de los alimentos", añadió.

El informe señala que una gran cantidad de agua, aproximadamente 500.000 millones de metros cúbicos, es utilizada para cultivos que nunca llegan a consumirse. La ONU estima que para el año 2075 habrá 3.000 millones de personas más que habrá que alimentar en el mundo debido a que la población llegará a los 9.500 millones. Fox indicó que los expertos tienen que hacer un esfuerzo para impedir este desperdicio de comida y desarrollar formas más eficientes de cultivar, transportar y almacenar alimentos.

"Pero para lograr esto, los Gobiernos, las agencias de desarrollo y organizaciones como la ONU deben trabajar juntas para ayudar a cambiar la mentalidad de la gente y desalentar prácticas derrochadoras por parte de granjeros, productores de alimentos, supermercados y consumidores", subrayó Fox.