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Un experimento revela la “materia oscura” de la memoria

Los recuerdos recientes se pueden recuperar con pulsos magnéticos aplicados en la cabeza.

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Transcranial: Experimento de estimulación magnética del cerebro en la Universidad de Wisconsin.- J. F. STORM

MADRID.- ¿Dónde van los recuerdos recientes -como un número de teléfono memorizado únicamente para marcarlo inmediatamente o el nombre de una persona que se acaba de conocer- a los pocos segundos, cuando ya no se necesitan y las neuronas que los procesan dejan de estar activas? Si son importantes para la persona al cabo de unos días pasan a su memoria a largo plazo, quedan inscritos físicamente en las conexiones neuronales, pero mientras tanto en qué limbo están, se preguntan los científicos. Pues en un limbo misterioso pero accesible, ha demostrado un experimento en el que se ha conseguido recuperar recuerdos recientes a través de pulsos magnéticos aplicados en el cerebro a través del cráneo.

La teoría era que la memoria a corto plazo, la que utilizamos continuamente para el quehacer diario, almacena información de una única forma: con la actividad cerebral, es decir, con las neuronas “encendidas”. Sin embargo, el experimento demuestra que en el cerebro existe al menos un segundo nivel en el que se mantiene información de forma latente y que esta información se puede recuperar estimulándolo con pulsos magnéticos. Algunos investigadores hablan ya de la materia oscura de la memoria.

Conocer cómo funciona la memoria en general y la de trabajo (como se conoce también la de corto plazo) en particular es importante para, en un futuro, conseguir que las personas afectadas de enfermedades mentales como la esquizofrenia o la depresión puedan controlar sus pensamientos. También este conocimiento arrojaría luz sobre cómo tratar la amnesia, la epilepsia o prevenir las demencias seniles.

Lo mismo se consiguió sin avisar al participante, estimulando magnéticamente la zona volvió a producirse la actividad y el participante recordó la palabra pensando, erróneamente, que le habían dicho que le iba a hacer falta

En el experimento citado, a los participantes se les presentaban estímulos en forma de caras o palabras a recordar mientras se analizaba su actividad cerebral. Uno de estos estímulos, por ejemplo una palabra, estaba marcado como especialmente importante, y entonces se localizaba en el cerebro de cada sujeto el lugar exacto de la actividad relacionada con él. Cuando se indicaba al participante que lo siguiente a recordar sería una cara, la actividad relacionada con la palabra decaía. Cuando luego se le avisaba de que se le iba a preguntar por la palabra, la actividad renacía, volvía a ser su foco de atención para poder recordarla. Lo curioso es que lo mismo se consiguió sin avisar de nada al participante, simplemente estimulando magnéticamente la zona volvió a producirse la actividad cerebral y el participante recordó la palabra pensando, erróneamente, que le habían dicho que le iba a hacer falta.

En realidad los investigadores no han logrado saber cómo las neuronas almacenan la información en este segundo nivel, cuya base física está fuera del alcance de los sistemas actuales de monitorización de la actividad cerebral. “El experimento es un primer paso en la comprensión de cómo recordamos las cosas”, dice Bradley Postle, que ha participado en el estudio que se publica en la revisa Science. La conclusión de los investigadores es que la memoria a corto plazo es dinámica y modificable.

“Cuando crees que te das cuenta de todo lo que hay a tu alrededor en todo momento, en realidad es una ilusión que tu conciencia crea”, explica Postle, de la Universidad de Wisconsin. “Lo mismo pasa con los pensamientos. Tienes la impresión de que estás pensando en muchas cosas a la vez y que las mantienes todas en tu mente, pero muchos estudios nos muestran que probablemente, en un momento dado, solo atiendes a o eres consciente de muy pocas cosas”. Dónde está el resto y como se selecciona lo que se quiere recuperar es un misterio.

Este trabajo se relaciona con otro que se ha publicado en la misma revista y que muestra que durante el estado de vigilia pequeñas porciones del cerebro se “duermen” y se “despiertan” continua y muy rápidamente

Este trabajo se relaciona con otro que se ha publicado en la misma revista y que muestra que durante el estado de vigilia pequeñas porciones del cerebro se “duermen” y se “despiertan” continua y muy rápidamente. La atención selectiva, concentrarse en algo concreto, es parecida a despertar un poco más partes del cerebro y todo indica que los mecanismos de la atención y de la vigilia son bastante independientes, concluyen los investigadores, británicos y estadounidenses, en su mayor parte de la Universidad de Stanford.

La estimulación magnética transcraneal es una forma no invasiva de conocer la actividad cerebral, pero también se utiliza la resonancia magnética funcional, que en las últimas décadas ha permitido identificar las áreas cerebrales relacionadas con la visión, el olfato o actividades varias del cerebro. Ahora llega la resonancia magnética a alta velocidad, con el objetivo, entre otros, de obtener imágenes de la actividad cerebral mientras se piensa, que fluctúa mucho y muy rápidamente. Laura Lewis, de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, explica: “Esta técnica nos permite obtener información mucho más detallada de la compleja actividad cerebral que tiene lugar durante el sueño, y también en otros estados del cerebro, como durante la anestesia y las alucinaciones”. El trabajo se publica en la revista Proceedings de la Academia de Ciencias.

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