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Oso muerto de hambre Graban la agónica muerte de un oso polar famélico en Canadá

Un equipo de National Geographic muestra los efectos del calentamiento global y pone imagen a las funestas previsiones de los científicos sobre las extinciones que están por llegar a causa de cambio climático

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Imágenes grabadas por el fotógrafo de National Geographic Paul Nicklen

"Nos quedamos allí llorando, filmando mientras las lágrimas se no caían por las mejillas". Son las palabras del fotógrafo de National Geographic Paul Nicklen después de grabar la muerte lenta y agónica de un oso polar por inanición. 

El deshielo del ártico está haciendo cada vez más difícil que los osos polares encuentren alimento y este ejemplo, rodado en la Isla Baffin, en el extremo nororiental de Canadá, es perfecto para ilustrar los efectos de cambio climático.

Con el blanco de su ya escaso pelaje amarilleando, el pobre oso camina despacio, casi arrastrándose sobre sus patas traseras. Tiene que detenerse alguna vez para reponer fuerzas y dar unos cuantos pasos más. El animal rebusca algo que llevarse a la boca, pero no queda nada. Ni siquiera entre los restos de un viejo cubo de basura de los pescadores de la zona, los inuit, que pasan estacionalmente por allí. Tras escarbar y sacar algún resto, el oso cae resignado y derrotado sobre sus marcados huesos.

El fotógrafo asegura que no quería que el animal muriera en vano, así que grabó junto a un equipo de cineastas estas tristes escenas. "Cuando los científicos dicen que los osos se están extinguiendo, quiero que la gente se dé cuenta de lo que significa. Los osos morirán de hambre", ha asegurado Nicklen. "Así es como se ve un oso muerto de hambre".

Los osos polares constituyen una de las especies más afectadas por el calentamiento global, ya que se alimentan fundamentalmente de focas que cazan en las banquisas de hielo marino del Ártico. Puede pesar en condiciones normales media tonelada aunque durante los meses de verano, no es raro que los osos polares pasen meses sin comer mientras esperan que se solidifique el hielo del Ártico.

Sin embargo, el aumento de las temperaturas está retrasando cada vez más la formación de la banquisa y, cuando lo hace, el hilo tiene menos grosor, lo que dificulta la caza de este gran depredador.

En 2002, un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza predijo que el cambio climático podría llevar a la extinción del oso polar. Se había documentado que estos animales permanecían en tierra durante más tiempo, prolongando de forma no saludable su temporada de ayuno. Hacia el final del verano, la mayoría de los osos estudiados por el Fondo Mundial para la Naturaleza mostraban signos de inanición.

Geoff York, experto en osos polares de WWF resumía así el problema ya en 2011: "El cambio climático está retirando el hielo directamente bajo los pies de los osos. Les obliga a viajar más lejos a la hora de encontrar comida y refugio", y citaba el primer análisis para identificar una tendencia a lo largo de los años del incremento en la distancia que nadan los osos. "Las investigaciones anteriores tan sólo mostraban los incidentes aislados'", expliacba.

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