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La ONU arrolla a Bolivia y aprueba un acuerdo del clima

La cumbre de Cancún rechaza el veto de Evo Morales y pone por primera vez a EEUU y China a controlar sus emisiones de CO2

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Cuando parecía inverosímil, EEUU, China y Japón, principales escollos en la negociación de 194 países, se pusieron de acuerdo en el último minuto en la cumbre del clima de Cancún. El pacto, aprobado de madrugada como una apisonadora sobre el veto de Evo Morales, confirma la creación de un fondo de 100.000 millones de dólares anuales para los países pobres y ancla por primera vez en Naciones Unidas el objetivo de evitar una subida de más de dos grados de la temperatura media del planeta hacia 2100. Para España, significa evitar hasta cinco grados más en verano a final de siglo e impedir que la mitad sur de la Península se transforme en Almería.

En el texto, los países reconocen que hay una brecha entre los actuales compromisos para reducir las emisiones de CO2 -un recorte del 14% en 2020 respecto a 1990 en el mejor de los casos- y lo que pide la ciencia. Los 194 países se comprometen a duplicar su esfuerzo y alcanzar un tijeretazo de entre el 25% y el 40%.

Pese al consenso, Bolivia intentó boicotear la cumbre y votó no en el plenario final. Sin embargo, los otros 193 países arrollaron a la delegación de Evo Morales y aprobaron el Acuerdo de Cancún pese a que las normas de Naciones Unidas exigían en principio unanimidad. El embajador boliviano, Pablo Solón, tachó lo sucedido de “atentado” y anunció que su gobierno recurrirá “a todas las instancias internacionales”. La presidenta de la cumbre, la mexicana Patricia Espinosa, abofeteó verbalmente a Solón: “La regla del consenso no significa la unanimidad, ni que una delegación intente imponer un derecho de veto. Yo no puedo ignorar a 193 estados”.

Solón llegó a asegurar que el acuerdo era “un genocidio” para los países más afectados por el cambio climático, pero se quedó solo. Bangladesh y Maldivas, dos de los países más amenazados por la subida del nivel del mar, respaldaron el texto. “Todo lo que apoyamos está reflejado aquí, de una manera u otra. No perdamos más el tiempo, porque tenemos 12 meses más para seguir negociando”, había espetado a Bolivia el delegado de Maldivas a las doce de la noche. África también apoyó el acuerdo como base para obtener un tratado jurídicamente vinculante para todos en la próxima cumbre en Durban (Suráfrica) en diciembre de 2009. Hasta sus socios bolivariano –Venezuela, Cuba y Nicaragua- abandonaron a Bolivia y votaron con EEUU. “Estos papeles están llenos de esperanza”, aseguró tras la aprobación del acuerdo la delegada venezolana, Claudia Salerno, que el año pasado en Copenhague golpeó su mesa hasta que se hizo sangre cuando protestaba por el fracaso de las negociaciones.

Brasil e India se comprometen por primera vez a mitigar sus emisiones

Hasta ahora, solo 37 países industrializados, entre ellos los de la UE, Japón, Rusia y Australia, pagaban su responsabilidad histórica en el calentamiento global, mediante el protocolo de reducción de emisiones aprobado en Kioto en 1997. El principal culpable del cambio climático, EEUU, y el actual mayor emisor del planeta, China, estaban fuera de este tratado. Gracias al acuerdo alcanzado en Cancún, las dos potencias, junto a otros emisores emergentes, como Brasil e India, se comprometen por primera vez a mitigar sus emisiones en el marco de la ONU.

EEUU consiguió doblegar a China, que aceptó sentar las bases para garantizar la transparencia del sistema. Hasta Cancún, el gigante asiático se negaba a aceptar que otros países verificaran sus emisiones de CO2, un indicador de su verdadero desarrollo económico.

'La presidencia mexicana hizo encaje de bolillos para sortear un obstáculo que a punto estuvo de hacer estallar la cumbre: la prórroga del protocolo de Kioto, que caduca en 2012. Ante una posible recesión en su país, la delegación de Japón llegó a Cancún con el mandato de su primer ministro, Naoto Kan, de sepultar Kioto, a menos que sus máximos rivales económicos, China y EEUU, hicieran compromisos de reducción de emisiones equivalentes. El acuerdo impulsado por México crea una especie de Frankiotostein, como lo define una analista argentina presente en la cumbre. Congela la decisión sobre la prórroga y abre la puerta para que Kioto se renueve o se tumbe en el cónclave de 2011.

El acuerdo impulsado por México crea una especie de Frankiotostein

Para la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, es un acuerdo “positivo”, en el que “nadie se siente reconocido y nadie se siente ausente”. La ministra abandonó Cancún a las nueve de la noche, antes del plenario definitivo, para poder asistir a una reunión sobre la merluza en Bruselas. Durante la cumbre, Aguilar fue una de las principales defensoras del concepto, finalmente incluido, de transición justa, una reivindicación de los sindicatos para garantizar la reconversión de los trabajadores de los sectores más contaminantes.

Con apenas un mes en el cargo y sin experiencia en las negociaciones climáticas, Aguilar estuvo en un segundo plano y la canciller Patricia Espinosa llegó a pensar que la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, era la ministra española.

La organización ecologista Greenpeace cree que “los gobiernos han tomado la decisión correcta” en Cancún y “han empujado al mundo hacia el acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante que el clima necesita”.

“Cancún ha salvado el proceso de Naciones Unidas, que muchos daban por muerto, pero queda todavía mucho camino por recorrer para salvar el clima”, opinó el director del equipo político de Greenpeace Internacional, Wendel Trio.