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Cuando el rey Juan Carlos compró un ordenador a Steve Jobs

Anécdotas y curiosidades sobre el cofundador de Apple cuando se cumplen dos años de su fallecimiento

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Dos años después de la muerte de Steven Paul Jobs a causa de un cáncer de páncreas, la empresa que fundó se ha convertido en la más valiosa del mundo. Los productos que creó en Apple, como el Mac, el iPod, el iPad o el iPhone, cambiaron los hábitos de consumo de varias generaciones.  Sus incursiones en el mundo musical -con la tienda iTunes- y cinematográfico -con Pixar- cambiaron para siempre estas industrias. Su muerte conmocionó al mundo y personalidades y millones de seguidores recordaron su figura en las redes sociales. 

La película 'Jobs', estrenada esta semana en España, ha vuelto a traer a la actualidad la figura de un hombre controvertido y con claroscuros. Brillante y tenaz, pero también déspota y desconsiderado. Capaz de seducir y exasperar a partes iguales. Y sobre todo adicto al trabajo.

Los testimonios de la gente que trabajó con él y la infinidad de libros sobre su figura -entre los que destaca la biografía escrita por Walter Isaacson- han dejado multitud de ejemplos de su forma de ser y también de anécdotas y curiosidades. Repasamos algunas de ellas:

-Vendió un ordenador al rey Juan Carlos. La biografía 'Steve Jobs. 1955-2011', escrita por Walter Isaacson a petición del propio Jobs es una de las mejores fuentes de información sobre su vida. En ella el autor, que tuvo decenas de conversaciones con Steve Jobs, deja constancia de un episodio con el rey Juan Carlos durante una cena de gala en honor del monarca español. El multimillonario Ross Perot les presentó. Tras una conversación que Perot describió como 'eléctrica', en la que Jobs le habló apasionadamente del futuro de los ordenadores, el rey garabateó algo en una hoja de papel y se la entregó a Jobs. '¿Qué ha pasado?', preguntó Perot después. Jobs le respondió: 'Le he vendido un ordenador'.

-El ingeniero de Sony escondido en un armario. Otro singular episodio, que ejemplifica su control absoluto e incluso déspota de todos los aspectos del trabajo, es el que se cuenta en el libro 'Revolution in the Valley' escrito por Andy Hertzfeld, miembro del equipo de desarrollo original del Macintosh. Durante el diseño de este mítico ordenador, en 1980, Jobs se empeñó en que Apple creara una nueva disquetera para usar los flamantes discos de 3,5 lanzados recientemente por Sony. Su equipo le advirtió de que no estaría a tiempo para el lanzamiento del Mac pero, como de costumbre, Jobs no aceptó un no.

Ante esa tesitura, los jefes del proyecto (Bob Belleville y George Crow) decidieron contactar con Sony sin que Jobs lo supiera y la empresa japonesa envió a un ingeniero llamado Hide Kamoto para comenzar el diseño de la unidad de disco. Durante una de las reuniones con Kamoto en las oficinas de Cupertino a espaldas de Jobs , el fundador de Apple llegó al edificio. Cuando se enteraron de la presencia del jefe, a George Crow no se le ocurrió otra cosa que pedir al ingeniero de Sony que se escondiera en un armario. Ante los nervios de sus anfitriones, Kamoto finalmente accedió y paso varios minutos escondido a oscuras en el pequeño cubículo hasta que Jobs se fue. Cuando salió dijo: 'Las prácticas de negocios en EEUU son muy extrañas'.

Finamente, cuando fue evidente que el proyecto que Jobs quería no estaría a tiempo, le contaron el plan que habían desarrollado a sus espaldas. El desaparecido CEO de Apple tuvo que agradecerles haber actuado así.

-La hija que no reconocía y el ordenador al que puso su nombre. La primera hija de Steve Jobs, Lisa Brennan, fue fruto de su relación con Chrissan Brennan a los 23 años. Pese a que ayudó a decidir su nombre, se negó a reconocerla como hija suya hasta que el condado de San Mateo le denunció. Finalmente, ante la inminente salida a Bolsa de Apple -que le convertiría en multimillonario-, Jobs decidió dejar atado el asunto y se sometió a un test de paternidad que fue positivo. La frialdad de trato hacia su hija contrasta, sin embargo, con el hecho de ponerle su nombre a un ordenador. 'Lisa' sería el nombre de uno de los primeros ordenadores con ratón de la historia. Apple aseguró públicamente que el nombre correspondía al acrónimo 'Local Integrated Systems Architecture' (Arquitectura de Sistemas Integrados Locales), aunque dentro de la empresa los ingenieros se referían a él como 'Lisa: Invented Stupid Acronym' (Lisa: Acrónimo Estúpido e Inventado).

-'¿Quieres pasarte la vida vendiendo agua azucarada o quieres cambiar el mundo?'. Es la famosa frase que le dijo a John Sculley, entonces presidente de Pepsi, para ficharle como director ejecutivo de Apple. El propio Sculley cuenta en su libro 'De Pepsi a Apple', que la frase le dejó impactado. 'Tenía una sorprendente habilidad para consegir siempre lo que quería', declararía el Sculley.

-Su hermana biológica es la escritora Mona Simpson. Jobs fue dado en adopción al nacer, pero con el tiempo llegaría a conocer a sus padres biológicos. Una de las sorpresas que se llevó al conocer a su familia biológica fue que su hermana era Mona Simpson, una escritora de éxito, muy reconocida en EEUU. Además la madre del personaje de ficción Homer Simpson se llama así por ella, ya que su marido es el guionista de la serie de animación Richard Appel. Otra sorpresa se la llevó cuando descubrió en 2005 quién era su padre biológico, porque ya lo conocía. Su padre, Abdulfatá 'John' Jandali -un inmigrante sirio- había regentado un restaurante en San José que Jobs frecuentaba. Sin embargo, Steve Jobs nunca quiso conocer a su padre.

-Quejas por su olor corporal. Durante su juventud, Steve Jobs consiguió un trabajo como técnico en Atari, una de las primeras compañías de videojuegos. Allí sus jefes recibieron quejas de los otros trabajadores por el olor de Jobs, que seguía una estricta dieta vegana con alto contenido en frutas y estaba convencido de que su alimentación evitaba los olores corporales, por lo que no se duchaba con regularidad. Dado que era brillante en su trabajo, sus jefes optaron por ponerlo en un horario nocturno para no prescindir de él.

-Era el mayor accionista de Disney.  Tras la compra de Pixar por parte de Disney -por 7.400 millones de dólares en acciones- Steve Jobs se convirtió en el mayor accionista de la compañía de animación con aproximadamente un 7%, frente al 1,7% de Michael Eisner y el 1% de Roy Disney, en esos momentos. A su muerte se estima que su fortuna era de unos 8.300 millones de dólares y ocupaba el puesto 110 de las grandes fortunas de Forbes. Su sueldo en Apple fue durante años simbólico: 1 dólar anual.