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"La Web 2.0. es una paradoja hecha de grandes negocios y pasión por compartir"

Ingeniera informática y cofundadora de SinDominio.net. Ha sido la primera mujer 'hacker' que dirige una publicación dedicada al software libre, 'Mundo Linux'. Investiga la relación entre acción polític

AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER


'La Red nos permite romper con lo que pretende representarnos'

Hubo un primer Internet donde la gracia era el camuflaje y el juego con las identidades. Hoy la blogosfera representa todo lo contrario. ¿Qué está pasando en la Red?

¿Por qué la historia de Internet es tan diferente a la del telégrafo, el teléfono o la televisión?

Sin duda porque los pioneros que inesperadamente intervinieron en su construcción lo que crearon fue un espacio abierto para la comunicación social. Una alianza táctica reunió a hackers, techies, nerds, frikis, visionarios y otros muchos pirados. Sus herramientas: la socialización del conocimiento técnico (software libre) y un uso de la Red creativo y productivo, no instrumental. El ideario de estas prácticas era la posibilidad de tener ¡por fin! un (ciber)espacio donde reunirnos y compartir en ausencia de fronteras, líderes, Policía ni Ejército, construido sin contaminar ni expoliar, sin sacrificios ni muerte. Un lugar donde millones de personas de todo el mundo intercomunicaran de manera autónoma y segura, independientemente de su edad, sexo, nacionalidad o etnia, de la fisicidad de su cuerpo e identidad.

¿Qué queda de ese ideario?

Estamos en la Web 2.0. La tendencia ya no es construir un espacio otro al mundo físico: ahora, una voz tiene mayor fuerza, legitimidad y veracidad en la Red cuantos más elementos de su yo (compromisos, aficiones, mascotas o vivencias) incorpore. Cuanto más real y física sea esa voz, más confianza suscita.

¿A qué atribuye ese cambio?

Las ideas son el motor y el carburante del sistema. Pero las ideas se agotan. Producirlas cansa. Así como el petróleo se extrae cada vez de más adentro de la tierra, las ideas también deben extraerse cada vez de lo más hondo... de la vida. Para que bombeemos ideas, nos dicen que todas ellas compiten en igualdad de oportunidades, como si no existieran condicionantes de mercado y de poder. Así se nos vende Google: cualquiera puede hacerlo. El mensaje es: 'Airea tus ideas. Si son buenas triunfarán' (o alguien más poderoso se aprovechará de ellas).

¿Entonces la Red ya no es ese espacio para la liberación que imaginaron los pioneros?

Como dijo el poeta, donde está el peligro está también lo que salva. Hay formas de poner en circulación las ideas para que produzcan valor para uno mismo y no para marcas ajenas. Yo los llamo espacios de anonimato, hechos por todos y nadie: blogs, MySpace, Twitter, Facebook, YouTube... Antes que buscar el reconocimiento otorgado por autoridades que ya no nos representan (una discográfica, una editorial, una galería de arte, un departamento universitario...), la gente prefiere colocar sus ideas en espacios de relaciones donde otro no las parasite. En la Web 2.0 la pasión y el goce por compartir y donar gratuitamente conviven con la gestión de los Yo-marca.

Pero esos espacios que menciona, ¿son algo más que grandes negocios?

Claro que sí. Los espacios de anonimato viven de la expresividad sin mediaciones, gozosa, en primera persona, gratuita, distribuida y compartida. Permiten una construcción de legitimidad no autoritaria sino 'autoritativa', es decir, que se autorreconoce horizontalmente. Vuelven obsoletas las representaciones: Wikipedia, las académicas; los blogs, las mediáticas; MySpace, las culturales; GNU/Linux, las económicas; y crean algo común que, cuando se activa, tiene gran capacidad de interpelación social: pensemos en las autoconvocatorias del 13-M o la V de Vivienda, los botellones o las más recientes en solidaridad con Álvaro Ussía y Marta del Castillo. Como contrapartida, están favoreciendo grandes concentraciones cercanas al monopolio.

¿Y no ve también ruido y fraude?

Por supuesto. No todo los contenidos son buenos ni verdaderos. Pero a pesar del spam, sigo queriendo mails. Y lo que no quiero son filtros autoritarios. Hemos de regularnos horizontalmente. Está la inteligencia de todos y cada uno para hacerlo. El desafío es la creación de comunidades que tomen iniciativas de cuidado de estos espacios, desde dentro. La Red no está terminada. Aún hay mucho por hacer, por experimentar.

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