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Cuando éramos jóvenes y bellos

Suede ofrece un concierto sin electricidad en el Festival SOS 4.8

JESÚS ROCAMORA

Un sonido deficiente en el escenario principal ha sido el único nubarrón que ha ensombrecido algunos de los conciertos del SOS 4.8 y que el sábado noche afectó a la vuelta de los británicos Suede tras ocho años sin verse las caras. De su lado tenían la predisposición de su líder un descamisado Brett Anderson por evitar que aquella reunión se viniera abajo por falta de musculatura y un repertorio intachable, que tiró de temas de las distintas etapas del grupo, desde los arranques a lo Bowie (So Young, Animal Nitrate, We Are The Pigs) a su giro brit-popero (Trash, She, Filmstar), la posterior decadencia (Can't Get Enough) y hasta alguna cara B (Killing of a Flash Boy).

Pero allí cada instrumento iba por su lado, así que perdió esa electricidad capaz de crispar los pelos (The Drowners, Metal Mickey) y ganaron los temas lentos (By the Sea, The Wild Ones, Everything Will Flow), donde la voz de Anderson al menos se oía. Una pena, que no impidió que el público coreara con ganas tanto himno de estadio. Antes de Suede, batalla entre los cachorros de Interpol, con White Lies y Editors y sendos repertorios oscuros y presuntamente elegantes, que cuesta no analizar a la sombra de los neoyorquinos. Y ahí llevan las de perder.

Unos problemas de sonido ajenos al escenario Jägermeister, más modesto pero 100% efectivo. Muy bien estuvieron los españoles Hola A Todo El Mundo y Mujeres, que bien podrían haber jugado a indios y vaqueros: los primeros, con sus plumas, sus pinturas de guerra y el rollo hippie; los segundos, rapidísimos, a cuadros, sudando rock'n'roll. La sorpresa la dieron Everything Everything, difíciles de ubicar (¿junto al pop excéntrico de Yeasayer?), que ofrecieron personalidad, cambios constantes de ritmo y un falsete que sólo puede venir de otro planeta.

!!!(Chk Chk Chk) tienen poco de modestos. Podrían haber hecho suyo el escenario principal. Pocos reparos a su ya certificado directo, en el que se mueven mejor que en disco, especialmente visto lo fofo de su último trabajo. Su selección de temas también fue ideal para un sábado noche y a su frontman le bastó una canción para lanzarse al público. Y es que hay que ver cómo se mueve, el tío.

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