Publicado: 01.08.2014 10:32 |Actualizado: 01.08.2014 10:32

"¡Atención! La maternidad no es una receta para la felicidad"

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Mujer, cuarenta años, soltera, sin hijos, decidida a no ser madre... y muy feliz y satisfecha con su vida. Así es Irene, el personaje principal de la nueva película de Maria Sole Tognazzi, Viajo sola. Una mujer independiente y libre, que ha tomado sus propias decisiones. Trabaja para The Leading Hotels of the World, una cadena que reúne los hoteles más exclusivos del mundo. Viaja de un rincón a otro del planeta, de incógnito, haciéndose pasar por una cliente VIP, valorando el servicio de estos hoteles. Luego vuelve a su vida normal con sus amigos, su ex novio que ahora está a punto de ser padre, su hermana, que vive un poco enloquecida con sus hijas y su marido... El cambio en las vidas de los otros, la lleva a reflexionar sobre su propia vida. Y sí, ésta es la vida que ella quiere.

Margherita Buy, que se alzó con el Premio David Di Donatello a Mejor Actriz por esta interpretación, es la protagonista de la película, un trabajo que nació de la necesidad de Maria Sole Tognazzi de reflejar en el cine la vida de una mujer normal. "En el cine, las mujeres son víctimas, traicionadas y abandonadas, mujer de... Me parece de justicia hacer un personaje femenino de la vida normal". Así, Viajo sola se convierte en la reivindicación para el cine de un tipo de mujer que existe, una mujer normal, independiente y feliz.

¿Por qué ha escrito un personaje como éste, de dónde sale?

El personaje de Irene nace de la necesidad de contar en el cine esta realidad. Ella es una mujer sola, soltera, feliz. Normalmente en el cine las mujeres son siempre víctimas, tradicionalmente han sido abandonadas, son la mujer de, la novia de... Yo soy directora, soy mujer, tengo cuarenta años y me parece de justicia hacer en el cine un personaje femenino de la vida normal. Es un tipo de mujer normal que no abunda que en el cine pero que existe en todo el mundo.

Lo que a veces le pesa a Irene es la soledad, ¿es el precio de su libertad?

Irene es una mujer autónoma, independiente, que no ha querido crear una familia. Ella ha elegido esa vida y ese trabajo. A veces pasa, como todo el mundo, por dificultades y a veces, como todos, se siente sola. Y yo quería dibujar esa frontera que existe entre la libertad y la soledad. Ella es libre, ha elegido esa vida, que no es ni mejor ni peor que la de otros, pero es la que ella ha querido.

Por ser mujer, le cuestionan que no tenga hijos, que viaje tanto... ¿Qué le han cuestionado a usted por ser mujer?

Bueno, yo no tengo hijos todavía y no estoy casada. Todo esto, en realidad, parte de una reflexión personal. Un día me pregunté cómo me sentiré si decido no tener hijos, si no siento esa necesidad. Y ¿cómo me juzgarán los demás? Hay mujeres que no tienen hijos que, desgraciadamente, se sienten como si les faltara un pecho, piensan que no han cumplido una misión. Eso es muy injusto. No todas las mujeres son iguales. Si una no siente la necesidad de la maternidad no tiene por qué pensar que su vida es inútil. Con la película quería decir que la maternidad no es una receta infalible para la felicidad. ¡Atención! La maternidad no es una regla para la felicidad de las mujeres. El gran lujo en la vida es que cada uno entienda sus propias reglas para ser feliz.

Sin ver la película, con lo que está diciendo, podría pensarse que Viajo sola es especialmente para público femenino.

Monica Bellucci, que es muy amiga mía, me dijo cuando vio la película que ella no pensaba que estuviera orientada hacia las mujeres porque la historia hablaba de los hombres también. En la película se muestran cosas de los hombres que no son habituales en el cine. Los hombres a menudo no se sienten a la altura y tienen miedo, les aterroriza, por ejemplo, la responsabilidad de ser padres.

¿Ha querido, entonces, hacer con los personajes masculinos lo mismo que con los femeninos, dar espacio en el cine a los hombres de la vida normal?

Sí, porque la sensibilidad masculina existe, aunque no se cuenta a menudo. En el cine los hombres son machos o asesinos. Hay como un pudor a mostrar el lado femenino de los hombres.

Los personajes de sus películas siempre están en un momento crítico o de reflexión de sus vidas, ¿por qué?

Pues... El próximo también está en crisis... He contado las historias en función de mis años. La primera película, Passato prossimo, eran actores de mi edad que yo veía en el teatro y que luego se han hecho muy famosos. Eran problemas de mi generación. Luego, en L'uomo che ama, eran un poco mayores, porque pensé en mi padre, que era un hombre que sufría por amor, por el abandono. Ahora es una figura femenina que se parece a mí. Aunque no son historias autobiográficas, nacen de la observación de algo que yo he vivido. Es como si usara los personajes como una pantalla.

¿Cuál es la situación de las mujeres cineastas en Italia? En España hacen muchas menos películas y manejan presupuestos mucho más pequeños

Como en toda Europa, somos inferiores en número. Y he de decir que en Italia, cuando preguntan por la condición de mujer directora es por la propia tendencia a la desigualdad... la verdad es que estoy un poco cansada de la definición de género y cansada de la idea de la división, pero objetivamente existe. Somos menos mujeres directoras, pero manejamos los mismos presupuestos que los hombres, eso solo depende de los proyectos. A pesar de la diferencia de número estamos pasando un momento hermoso con películas de mujeres que tienen mucho éxito. Ahí está la película de Alice Rohrwacher, que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Antes mencionaba a su padre, Ugo Tognazzi, un actor famosísimo en todo el mundo, pero en Italia una súper estrella. ¿Ha sentido el peso de esa celebridad?

Nunca he tenido problemas respecto a la notoriedad de mi padre, quizás porque no elegí ser actriz. Estar detrás de la cámara te da una distancia respecto al discurso del hijo del artista. No siento el peso de sentirme privilegiada y, de hecho, lo soy y se lo debo a mis padres. Con 18 empecé a trabajar en el cine de asistente de dirección, porque era en el cine donde conocía gente. He aprendido una profesión trabajando en ella. Así que el que diga que hago cine porque soy hija de un gran actor, tiene razón.

Su película anterior fue un documental sobre su padre, ¿cambio eso de alguna forma su vínculo con él?

Primero dije que no haría el documental. Luego pensé que sería una forma de volver a encontrarme con un padre al que perdí pronto y una manera de conocerle mejor. La película abrió el Festival de Roma, un 27 de octubre, que era el aniversario de su muerte. Fue el día más emocionante de mi vida. La verdad es que tengo una relación maravillosa con el pasado, me siento ligada a mis raíces, a lo que se siembra... Para mí es difícil pensar en el futuro, apenas en el presente. Pero el pasado no me lo pueden quitar.