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Carlos Bardem sobre 'The Son': "Habla de racismo,de fanatismo, de fronteras, de vallas"

El actor español protagoniza, junto a Pierce Brosnan, ‘The Son’, un western plagado de paralelismos con la realidad de hoy en día basado en la novela homónima de Philipp Meyer. Esta noche se estrena su primer episodio en AMC (a partir de las 23:00 horas).

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Carlos Bardem protagoniza el western 'The Son' que se estrena esta noche en España de la mano de AMC

'The Son' es un western de principio a fin. “Canónico”, como lo define uno de sus protagonistas, Carlos Bardem. El actor se trasladó a Austin durante cinco meses para rodar esta serie que se estrena este jueves en España de la mano de AMC y que incluye todos los ingredientes del género “contado desde la manera más moderna que se te pueda ocurrir”.

Aunque se rodó antes de que las elecciones presidenciales tuviesen lugar en Estados Unidos, Bardem reconoce que ya cuando leían los guiones entonces se daban cuenta de la importancia de los temas que se trataban. Porque la serie “habla de racismo, de fanatismo, de frontera, de vallas”. Pero no fueron conscientes realmente de la trascendencia y los fuertes paralelismos con la realidad estadunidense (y mundial) hasta que Donald Trump se convirtió en presidente.

'The Son' transcurre en dos tiempos. A mediados del siglo XIX, con los enfrentamientos entre los americanos y los comanches, y a principios del siglo XX, “con el conflicto entre los McCullough y los García y los conflictos en la frontera con los que llaman bandidos mexicanos”. Las comparaciones entre lo que sucede en la serie y lo que ocurre en la realidad son inevitables. The Son es un western, pero de rabiosa actualidad.

¿Qué nos puede contar de ‘The Son’ como serie?

Pues que hay que verla, porque es una de las grandes series que se van a estrenar en Estados Unidos, en España y en el mundo esta temporada. Es una superproducción de Hollywood para televisión con todo lo que eso implica. Está basada en una novela multipremiada, finalista del Pulitzer. Lo cual te garantiza que el material sobre el que se sostiene es muy bueno y creo que ese es uno de los atractivos de la serie, la calidad literaria de los guiones, la complejidad de los personajes… Todos están llenos de luces y sombras, no hay maniqueísmos, no hay buenos y malos, todos son seres humanos complejos sometidos a situaciones muy difíciles.

Su personaje, Pedro García, arranca en la neutralidad, pero tarde o temprano hay que tomar partido. No se puede vivir siempre en terreno neutral, ¿no cree?

Pedro García es un señor que es el último descendiente de los primeros españoles que se instalaron en Texas. Él es un padre amantísimo, un hombre de familia, un hombre adinerado, rico, que ha hecho de conservar ese legado y esas tierras la razón de su vida. A él le gusta pensar que los García llevan más de doscientos años en esa zona de Texas, que estaban ahí cuando eso fue el virreinato, cuando era México, cuando se convirtió en Texas y luego cuando se convirtió en EEUU. Y él intenta mantener ese estatus quo. Obviamente en estos diez capítulos vamos a ver que es muy difícil una buena convivencia con los nuevos vecinos anglos, blancos americanos, que son como una marea que viene decidida a hacerse con todo.

Philipp Meyer, autor de la novela implicado en la serie, estuvo cinco años investigando para la primera y cinco más para adaptarla a su formato televisivo, ¿cómo se traduce eso en la serie?

Primero se traduce en que la novela, por supuesto, es un novelón que recomiendo, que tiene una gran cantidad de información. Hay que pensar que la novela va mucho más allá de lo que son estos diez capítulos de The Son. La novela es un texto de 250 años de historia a través de esta familia, los McCullough. Se traduce en que es una novela muy bien documentada. Toda esa documentación y conocimiento profundo que tiene Meyer de la cultura americana, de las tribus indio-americanas, de la vida del lejano oeste y de la vida en Texas en esa época están en la serie. Se traducía también en una cosa que es un privilegio que como actor pocas veces tienes, que es tener al creador de todo ese mundo en una silla en el set, a mano para aclararte cualquier duda, que van desde el origen de mi personaje a cómo se cargaban unos Colt Navy o cómo era el tiro con arco de los comanches. Él te podía contestar cualquiera de estas cuestiones.

Por lo que cuenta y cómo lo cuenta, ¿ha sido muy divertido rodar ‘The Son’?

Para mí ha sido un sueño, divertidísimo, por muchas razones. Por edad me crié viendo películas de vaqueros y de pequeño jugaba a vaqueros e indios. Los actores al final somos unos Peter Pan vocacionales que decidimos hacer de nuestros juegos, de jugar como cuando éramos niños, una manera de vivir. Para un niño que se crió jugando a vaqueros verse subido en un caballo con 40 vaqueros de verdad detrás, con un Winchester y en Texas, pues era un sueño cumplido. Y, encima, me pagaban. Y luego, muy divertido porque el resto del reparto era fabuloso. Suena a tópico, pero es verdad. Porque ninguno éramos de Austin y estuvimos viviendo allí cinco meses y para todos era nuevo. Hicimos mucha piña y lo pasamos muy bien. Era muy importante la figura de Pierce Brosnan. No dejaba de ser el líder de la manada. Es uno de los tipos más cariños, entrañables y más divertidos que he conocido, además de un actor poderoso y generoso en el set. Uno de esos actores que mejoran al que tiene enfrente.

Se habla de manera recurrente de la resurrección del western, pero en realidad es un género que nunca ha muerto, ¿qué tipo de western es ‘The Son’?

Yo creo que nunca ha muerto. Creo que es uno de los géneros que está por siempre metido en la memoria colectiva. Luego, además, en el caso de The Son, estoy seguro, es un western canónico. La gente va a encontrar todo lo que puede esperar de un western, pero contado desde una narrativa absolutamente televisiva moderna, de estas series que nos fascinan. Tienes todos los ingredientes del western tradicional pero contado desde la manera más moderna que se te pueda ocurrir. Además, hablando de cosas muy importante y muy relevantes hoy en día.

‘The Son’ es un western ambientado, en parte, a principios del siglo XX pero tremendamente actual. ¿Son inevitables con las comparaciones con la situación actual estadounidense?

La serie tiene dos líneas temporales. Una es de mediados del siglo XIX, que es cuando aparecen las guerras con los comanches. Y otra es a comienzos del siglo XX, 1915, con el conflicto entre los McCullough y los García y los conflictos en la frontera con los que llaman bandidos mexicanos. Cuando estábamos rodando era justo antes de las elecciones en Estados Unidos y cuando leíamos los guiones nos dábamos cuenta de que la serie hablada de cosas muy interesantes, muy potentes. Sin embargo, no nos dimos cuenta de lo relevantes que eran hasta que este señor nefasto, Donald Trump, llegó a la presidencia. Ahí se puso de manifiesto, o al menos para mí se puso de manifiesto, que esta es una serie que habla de cosas fundamentales.

Porque habla de racismo, de fanatismo, de fronteras, de vallas y habla y muestra, muy claramente encarnado en el personaje de Eli [Pierce Brosnan], como detrás de estas banderas de odio, de fanatismo, de racismo y de xenofobia, como detrás de estos muros que pretenden levantar algunos, si te asomas lo que vas a encontrar es la codicia. Vas a encontrar a alguien que tiene sed de riqueza o de poder. Y que se dedica a inflamar y manipular a los demás con estos discursos del odio. Eso pasaba en la frontera en 1915 y pasa desgraciadamente hoy en día en las fronteras de EEEUU, en las fronteras donde detenemos a los refugiados sirios, en las fronteras de Ceuta y Melilla donde se alzan vallas y en todos los lugares donde se señale a un extranjero por su color o su raza.

¿Cree que será inevitable que se compare a Eli McCullough, personaje al que da vida Brosnan, con el actual presidente estadounidense?

Se reían mis compañeros porque en una de las entrevistas de promoción que hicimos en Estados Unidos, un periodista me preguntó: ‘Oye, Carlos, tú no eres norteamericano. Como extranjero, a qué tipo de audiencias crees que le va a interesar esta serie’. Yo le dije: ‘Creo que es un ‘win win’. Le va a interesar a todo el mundo. Porque si estás en contra del fanatismo, del racismo y de los muros, te va a gustar por como tratan a los mexicanos en la serie. Y si has votado a Donald Trump, te va a gustar por como tratan a los mexicanos en la serie. Es un retrato brutal de algunos aspectos de lo peor de la condición humana.

Rodando y promocionando la serie en Estados Unidos, ¿le señalaban mucho como el hermano de Javier Bardem?

Eso me lo suelen decir más en España. Bueno, soy el hermano de Javier. Y tan contento. De todas maneras lo que es bonito es ver el cariño y el respeto con el que hablan de Javier en Estados Unidos. Donde realmente está el centro de esta industria y donde juegan los mejores, el nombre de mi hermano es un sinónimo de calidad y amor a la profesión.

Estrena ‘The Son’, pero también es parte del multitudinario reparto de ‘La zona’ que encabeza Eduard Fernández, ¿nos puedes contar algo?

El rodaje ya ha empezado, yo me incorporo en unos días. Y no puedo contar mucho porque me cortan la cabeza, hay mucho secreto. Mi personaje se llama Krusty y es un tipo que tiene una personalidad bastante peculiar y explosiva que se va a ver sometido a dilemas. Krusty va a tener varios que solucionar en ‘La zona’, como la mayoría de los personajes. Creo que el drama interesante está siempre en que el héroe o el personaje tenga que tomar una decisión.

‘Club de cuervos’, ‘Assassin’s Creed’, ‘The Son’… su carrera está siendo muy internacional últimamente, ¿a qué se debe?

Bueno, tengo la suerte de que cuentan conmigo. Me llaman bastante para trabajar desde fuera. Consigo aunar la pasión por actuar con mi otra gran pasión que es viajar y conocer. De todas maneras, supongo que también me ayuda en esto que tengo cierta facilidad para los acentos, que hablo idiomas. Aunque hecho de menos poder actuar en mi idioma y con mi acento, me permitiría estar más relajado a veces.