Publicado: 01.09.2016 23:35 |Actualizado: 02.09.2016 08:35

Carmen Machi: "El universo femenino es muy rico y las mujeres nos reímos mucho"

La actriz se presenta resistente y absolutamente terrenal en la ópera prima de Marina Seresesky, ‘La puerta abierta’. Una tragicomedia, “como la vida”, que cuenta la historia de unas mujeres que, aun en las peores circunstancias, no renuncian a buscar su felicidad. 

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Carmen Machi protagoniza 'La puerta abierta', primer largometraje de la también actriz Marina Seresesky.

Carmen Machi protagoniza 'La puerta abierta', primer largometraje de la también actriz Marina Seresesky.

MADRID.- Setenta personas de equipo trabajando en 60 metros cuadrados, “¡con Terele Pávez entre todo eso!”, sin un duro ni la ayuda de ninguna productora ni televisión. Así fueron las condiciones de rodaje de La puerta abierta, primer largometraje que dirige la también actriz Marina Seresesky, que se ha apoyado en Carmen Machi, Terele Pávez y Asier Etxeandía para conseguir retratar la realidad en una tragicomedia, “como la vida”.

Que Machi es una gran actriz ya lo sabíamos todos, que otorga dosis y dosis de humanidad a sus personajes, también; que se coloca con pasmosa facilidad en cualquier registro, lo mismo, así que no ha sido demasiada sorpresa descubrir que se ha superado a sí misma. Enérgica y contenida al lado de la siempre poderosa Terele Pávez y del versátil Asier Etxeandía, Machi, con el personaje de Rosa, una prostituta amargada, que ha heredado el oficio de su madre, que ahora se cree Sara Montiel, ha dignificado, una vez más, los personajes femeninos del cine español. Y eso es decir muchísimo, porque los que hay, con honrosísimas excepciones, suelen ser víctimas, sufridoras y dependientes de los hombres. “Las mujeres de esta película son libres. Pero es que el universo femenino es muy rico y las mujeres nos reímos mucho”.

Una madre que no quiere a su hija, la dependencia de los ancianos, la situación de los inmigrantes, el racismo social… surgen en una película en la que la directora y guionista, aunque novata, no se ha dejado achantar y ha hecho cero concesiones en su historia, un relato de mujeres –y un travesti– independientes que salen adelante por sí mismas y que no renuncian a la felicidad.

No es fácil en España ver una película donde los personajes principales sean mujeres y mucho menos fácil que éstas sean reales…

Pero yo he tenido mucha suerte… Lo que dices es verdad, pero a mí me han ofrecido personajes profundos y frívolos, de comedia y de drama, de mujeres que son independientes… Las mujeres somos muy interesantes. Y he hecho muchos personajes de mujeres que se ríen y salen adelante solas. Y he tenido en televisión el personaje de Aida, muy querido y muy respetado. He hecho muchos personajes de mujeres muy dignificados. Las mujeres de La puerta abierta son libres. Y me da rabia hasta decir esto porque es verdad que falta mucho camino por andar.

A pesar de las circunstancias, estas mujeres se ríen mucho, incluso Rosa, que está bastante amargada. No son mujeres víctimas, ni necesitan que las salven de nada… Sin embargo, la película no es una comedia, ¿cómo la definiría usted?

Es una tragicomedia, como la vida, lo que pasa es que el humor en realidad no está en la película, lo pone el público cuando la ve. Es una película durísima, parece como si la gente manifestase sus nervios con la risa. No creo que Marina Seresesky lo que quiera sea contar la vida de unas prostitutas en la calle. Es más una relación de una madre y su hija. Es una puerta abierta a la oscuridad. Y mi personaje, Rosa, no sabe qué es la alegría ni se la aporta a nadie. Hace mucho que ha tirado la toalla, no hay nada en su vida, cero luz. Un día rodando me di cuenta de cómo era su vida, ¡qué horror! ¡qué desolador! Es que no hay otra cosa. Pero ella lleva el fracaso con silencio, no refunfuña y a veces sonríe. 



Lleva unos cuantos personajes de prostituta este año, ¿este tiene algo diferente?

Bueno, Marina Seresesky. He trabajado con ella, que es actriz, en el teatro y ahora puedo decir que es única como directora. Desde luego, todo tiene mucho que ver con que es mujer y que es una mirada femenina. Aunque he de decir que alguna vez he trabajado con directores con mirada femenina. Yo le echo la culpa a que es mujer y es argentina, porque ellos tienen su tono, una templanza… Marina te deja como actor que la vida pase, la cámara es la que recoge, no eres tú el que tiene que ir a la cámara.

Aquí se ve la cara b de la prostitución, en muchos momentos de la película casi parece que no tiene importancia a qué se dedican estas mujeres.

Sí, creo que la intención no es hablar de la prostitución, sino aprovechar el juego que eso puede dar. Lo importante es que en esta película se puede hablar de que una madre y una hija no se quieren porque Marina Seresesky no ha hecho concesiones en la historia que cuenta. La prostitución es como el poso que le queda a Rosa, que tiene que hacer eso y no le gusta. Aunque hay prostitutas que son felices con su trabajo. 

La puerta abierta habla de inmigración, de dependencia y de muchas otras cosas. ¿Es una película social?

Tiene un fondo social, efectivamente. Marina Seresesky normaliza el tema de la prostitución, pero presenta la marginación que sufren esas mujeres por parte de la portera solo porque son prostitutas, también revela el racismo que hay entre ellas mismas, que es el racismo social, la situación de los inmigrantes… y todo eso lo cuenta tal y como es.

El PP dice que si gobierna bajará el IVA cultural, pero no del cine. En la profesión mucha gente habla de revancha. ¿Usted también cree que lo es?

No quiero creer que lo sea, más bien creo que es por ignorancia. Imagino que no van al cine y lo deberían hacer. Y, si lo hacen, ¿en calidad de qué van? El problema es la omisión de la palabra, que no se manifiestan, y que están tomando nuestras decisiones. No es saludable que no se apoye al cine de un país.