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Entrevista a Ariel Rot Ariel Rot: "Es ingenuo pensar que con el rock se puede hacer la revolución"

El bonaerense, miembro de grandes bandas como Tequila y Los Rodríguez, repasa su carrera tras lanzar su último disco en solitario, 'La Manada'

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Ariel Rot, en la entrada del Círculo de Bellas Artes. REPORTAJE FOTOGRÁFICO: CHRISTIAN GONZÁLEZ

Ariel Rot (Buenos Aires, 1960) es un hombre de silencios. Muy reflexivo, de tono extremadamente pausado y con un deje aún bonaerense pese a las cuatro décadas que lleva en nuestro país. Fue un rolling stone patrio con Tequila tras su exilio en la España posfranquista y después fundó Los Rodríguez junto a Andrés Calamaro, Julián Infante y Germán Viella. Célebre guitarrista, hace veinte años que emprendió su segunda etapa en solitario, del que acaba de lanzar su último trabajo, La Manada. Todos los fines de semana de marzo tocará su repertorio con un pianista de jazz en el Casino de Barcelona. Para después, anuncia una parada de avituallamiento vital.

-Se te nota muy melancólico en este disco.

Creo que es un disco reflexivo, en el que está muy presente el pasado y el paso del tiempo, que son temas a los que no les huyo. Tal vez es algo inusual plantear este tipo de temática en los discos de rock. Entonces, puede dar lugar a conclusiones como la tuya.

-Conforme avanza la carrera de un músico y se hace mayor, ¿siempre aumenta el protagonismo de la nostalgia?

No necesariamente. [Carraspea y piensa unos segundos] Sí creo que hay cierto miedo a mostrar ese lado más frágil de uno. A mí, sin embargo, me salen canciones cuando rebusco en los recuerdos, en la nostalgia, en mi propia vida. Creo que, por lo general, en España la gente prefiere temáticas más lúdicas y eso a veces condiciona a los creadores.

-¿Cómo ha cambiado con el tiempo tu metodología de escribir canciones y tu fuente de inspiración?

Creo que lo que ha cambiado es mi calidad como escritor de letras. Creo que he mejorado, que he conseguido poder expresar y tener una narrativa y una síntesis, y conseguirlo en mucho menos tiempo de lo que me llevaba antes. Me da la impresión de que nunca, desde mis primeros discos en solitario, he tenido miedo a buscar en ese territorio más emocional.

-Me llama la atención que apenas tocas en tus letras la crítica política.

No sé por qué te llama eso la atención. Soy un creador, no tengo por qué. ¿Acaso todo el cine o toda la literatura son sociales? Eso lo dejo un poco para mi vida personal. Es una cuestión estética; me parece más complicado encontrar un discurso bello con una temática social. Y lo que trato de buscar es la belleza.

Rot, durante la entrevista en el Círculo de Bellas Artes. CHRISTIAN GONZÁLEZ

-“Te dedico esta canción para quitar esta espina, porque nunca hubo un adiós, ni una triste despedida”, cantas en la canción 'Broder', que se la dedicas a Julián Infante, fallecido por el sida en el 2000.

Julián ha estado presente en muchas letras mías, pero tal vez de una manera más clandestina. Esta es la primera vez que compongo una canción a un solo amigo. Había estado conviviendo un par de días con Los Zigarros y todo ese espíritu de banda estuvo muy presente. Y una de esas mañanas me desperté con esa ausencia muy clara y tuve ganas de componerle una canción que no sea triste. Que fuera un recuerdo a Julián un poco como era él, probablemente uno de los tipos con un sentido del humor más ácido y brutal que he conocido.

-Su fallecimiento es, de alguna manera, la consecuencia de los excesos con las drogas.

Sí, digamos que no era un tipo que midiera mucho las consecuencias.

-Los excesos en la época de Tequila y de Los Rodríguez eran habituales.

El consumo era el habitual. Luego, el exceso tiene mucho que ver con la personalidad de cada uno. El daño que causaban las sustancias que se consumían era muy inmediato y ahora tal vez es más a largo plazo. En esa época había un gran auge de la heroína y con ella, aunque no cometas excesos… es una decisión a tomar. No es una droga más.

-Alguna vez has dicho que tu “privilegiada genética” te salvó.

No sé si la genética. Digamos que conseguí mantener mi consumo y mi hábito de la manera más minimizada, dentro de lo posible. Por varias cuestiones. Por un lado, por la economía [risas]: no podíamos engancharnos mucho porque éramos pobres. Por otro, tenía un sistema nervioso bastante delicado, así que enseguida me saltaban las alarmas. No sé si llamarlo culpa o resacas más acentuadas en el plano más mental que físico. Eso me hizo tomar cierta distancia, cuidarme un poco, moderarme hasta que, al final, fueron las sustancias las que me fueron dejando a mí.

Rot, durante la entrevista en el Círculo de Bellas Artes. CHRISTIAN GONZÁLEZ

-Esa resaca física y mental hoy en día ya no te afecta entonces.

Tomo mis precauciones [risas].

-Has contado varias veces que comenzaste en la música por los Rolling Stones.

No es que empezara en la música por ellos, porque yo ya había comenzado a tocar el piano con siete años, mucho antes de saber quiénes eran ellos. Los Stones despertaron en mí el deseo y la expectativa de ser un músico de rock and roll, más allá de lo estrictamente musical. Por el estilo de vida y por lo que me proyectaban ellos mucho más allá de lo que es musical. Eso me cautivó y casi se convirtió en una pasión. Y después se convirtió en una profesión que fue una adicción.

-De lo que han sido y tenido, ¿qué has conseguido y qué no?

He conseguido instantes de gloria. Algunos más largos, pero intensos. He cumplido mi fantasía, a pesar de ser en una escala mucho menor, pero también la escala se adecua un poco al sitio donde estás. Para lo que era España en ese momento, yo era un rolling stone. Si lo comparamos con el mundo anglo, era un pringado.

-Te exilias a España en 1976 junto con tu familia para huir de la dictadura de Videla.

Fue una época durísima en Argentina, de mucho miedo. Prácticamente todo tenía que ser clandestino porque la calle era realmente peligrosa. Yo estaba más enfocado al rock and roll que a la militancia, pero los chicos empezaban a militar muy jóvenes en aquella época porque hubo una especie de auge de la política muy poderoso que los atrajo. Y el juego de la revolución terminó en una gran tragedia con millones de muertos y de desaparecidos, como muchos chicos de mi edad, de dieciséis o diecisiete. Uno se enteraba desde el exilio de que esos amigos habían desaparecido.

-Y llegas a España justo después de la muerte de Franco.

Sí, pero comparado con de dónde yo venía, eso me parecía la libertad absoluta. Andar por la calle, no tener miedo a la Policía, que no haya controles e interrogatorios… Veníamos de una historia muy negra y oscura.

Ariel Rot, en un moment de la entrevista. CHRISTIAN GONZÁLEZ

-Al poco de aterrizar montáis Tequila. ¿Cómo fue crear una banda tan joven nada más llegar?

Yo ya llevaba mucho tiempo con mi guitarra y mi ampli juntándome con gente a tocar en Buenos Aires. Aquí hice lo mismo, pero llegué más lejos: logré un amplificador propio, un local de ensayo y una banda estable. Era rock and roll juvenil, con letras juveniles pero ingeniosas. Éramos muy buenos músicos y tocábamos mucho. Conseguimos dar conciertos en pequeños recintos y algún festival, y para mí eso ya era la gloria. No esperaba mucho más que eso, ya cumplía totalmente con mis expectativas. Pero después llegó de verdad el éxito, a escala real. Grabar un disco y vender treinta o cuarenta mil ejemplares, empezar a tocar y ser famosos. ¿Cómo se vive eso? Pues, en ese momento, con mucha alegría [risas]. Tener dinero en el bolsillo, chicas que te siguen, público y que todo eso vaya aumentando… Mientras siguió subiendo, estaba todo bien.

-Sería complicado tener los pies en el suelo.

Sí. Lo que pasa es que luego la caída fue bastante inmediata, por lo que la lección fue completa. A los veintipocos ya había aprendido la lección entera y creo que eso me hizo tener una mirada, ya muy joven, con la cual pude no caer en excesivas desgracias.

-¿Qué le diría el Ariel de ahora al de aquella época? ¿Qué crees que te diría él a ti?

Le diría que lo disfruten, porque es una situación maravillosa e inusual. ¿Y qué diría un Tequila de un tipo como yo? Pues yo creo que me trataría con respeto, pero diría: “Estás un poco mayor ya, ¿no? [risas]

-Después llegan Los Rodríguez, con un éxito quizás más amplificado.

No creas. Tequila fue muy popular a todos los niveles. Llegó desde a los niños hasta a los abuelos. Con Los Rodríguez sonábamos en Los 40 Principales, y eso hacía que tus canciones fueran hits, pero lo de Tequila fue mucho más poderoso porque era todo mucho más pequeño; sólo había dos canales de televisión que te exponían mucho. Con Los Rodríguez, yo podía andar por la calle; con Tequila, no.

-¿Por qué se encumbró y ensalzó tanto a Los Rodríguez y menos a Tequila?

Yo creo que la gente recuerda mucho a Tequila. Pero Los Rodríguez triunfaron por derecho, porque era una banda que más tarde o más temprano tenían que hacerlo. Dejaron un hueco que no sé si se llenó. Había mucho power, no era un grupo al uso, había una actitud, unas personalidades muy fuertes.

Ariel Rot bebe té durante la entrevista. CHRISTIAN GONZÁLEZ

-Calamaro tenía esa personalidad.

En una banda todos tienen las mismas posibilidades. Y luego cada uno decide hasta dónde quiere llegar. Take your piece, se dice en inglés: coge tu trozo. Si te da para coger el más grande, te quedas el más grande. Si tienes otro tipo de actitud y otros objetivos, coges el que quieres. Ahí nadie marca los roles ni pone trabas en las bandas.

-Y Andrés cogió el trozo grande.

Andrés cogió el trozo grande porque es grande.

-Tú siempre te has sentido bien estando en segundo plano, hasta que se separan Los Rodríguez.

Sí, era mi sitio favorito.

-Y desde que eres protagonista, ¿qué tal?

Primero tuve que hacer todo un trabajo.

-¿Fuiste al psicólogo?

Al psicólogo voy desde que era chiquito. En Argentina te mandan al psicólogo desde que fumas el primer porro [risas]. Pero sí que tuve que hacer un trabajo interno de cambiar un poco de piel cuando dejé Los Rodríguez.

-¿Qué separación te fue más dolorosa?

Toda separación tiene un lado de esperanza y de nueva vida. Normalmente, cuando hay una separación ya hay un desgaste. Entonces, se combinan un poco las emociones. Sí que fue muy difícil salir en solitario después de Tequila porque no estaba preparado. Cuando pasó lo de Los Rodríguez yo sí que ya estaba mucho más sólido.

-¿Qué banda te desgastó más?

Con Los Rodríguez convivimos con el desgaste demasiado tiempo. Lo arrastramos casi desde el principio, porque costó tanto triunfar que cuando lo hicimos, estábamos tocados. Convivimos con esa espada de Damocles de la separación todo el tiempo. Con Tequila, en cuanto empezó el desgaste, enseguida nos separamos.

-Parece como que el rock ha dejado de ser esa especie de movimiento de revolución que fue en otra época.

Es un poco ingenuo pensar en hacer una revolución con el rock. Y los ochenta en España creo que fueron más lúdicos que comprometidos. Era lo que tocaba: después de que llegue la libertad tras la dictadura, no te vas a amargar la vida. ¿Qué hay que cambiar? Nada, hay que disfrutar. Pero sí que en los sesenta, en el mundo, el rock fue uno de los abanderados del cambio social que se estaba produciendo. Y nunca más volvió a pasar eso. Ahora el rock es un género, una estética, un lenguaje.

Ariel Rot, en el Círculo de Bellas Artes. CHRISTIAN GONZÁLEZ