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La Feria del Libro arrastra la resaca de la crisis con una bajada de las ventas

El mal tiempo también afectó al sector, aunque se espera que el fin de semana de clausura ayude a remontar las cifras

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Las resacas son muy dolorosas. Provocan mareos y mal cuerpo. Además, sus efectos se disparan cuando vienen seguidas de una noche de grandes excesos. Este símil alcohólico puede aplicarse con exactitud a la Feria del Libro de Madrid de este año, que a pesar de no contar con datos oficiales se harán públicos el domingo, y de que aún hay que contabilizar las ventas de este fin de semana, los libreros y editoriales han confirmado a este periódico pérdidas de entre el 5% y el 15% con respecto al año pasado. Cifras que duelen más en el contexto actual: en los últimos meses, las ventas en librerías han bajado un 15% en relación a 2010.

'La feria está sufriendo la resaca de la crisis. Es un encuentro que siempre ha estado aislado de los vaivenes del mercado, pero después de tres años de una mala situación económica, es lógico que se note', señala Fernando Valverde, cabeza visible de la Feria y presidente de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros.

'Después de tres años, es lógico que se note la crisis', dicen desde CEGAL

Los otros dos motivos que han bajado las ventas son más impredecibles: las lluvias torrenciales de los últimos días para este fin de semana se augura sol, lo que puede ayudar a remontar la caída y la ausencia del festivo del Corpus. 'En realidad, era como otro fin de semana', apunta Valverde.

A pie de caseta, las confesiones son del mismo calado. Concha, de Estudio en escarlata, librería especializada en novela negra, apunta a una bajada entre 'un 3% y 4% respecto al año anterior'. 'Desde enero no levantamos cabeza', añade. Ni los libros de Andrea Camilleri (El campo del alfarero), Dennis Lehane (La última causa perdida) o Camilla Läckberg (Huellas imborrables) logran salvarle la liquidación de este año a pesar de ser los más solicitados por los lectores de este género.

Una de las claves que manejan editores y libreros está precisamente en el precio de los libros. Y como indican Juan Casamayor, de la editorial Páginas de Espuma, Chus Visor, del sello homónimo, especializado en poesía, y Diego Moreno, de Nórdica editorial que forma parte de Contexto no es nada fácil vender los títulos que sobrepasan los 20 euros de precio. 'Este año he vendido muchos de 6, 7 u 8 euros, pero al final, no te cuadran las cuentas. Por eso estamos un poco peor que el año pasado', admite Moreno, quien a pesar de todo resalta el éxito de los títulos A sangre y a fuego, de Chaves Nogales (Libros del Asteroide), Wakefield, de Hawthorne (Nórdica) y La hija de Robert Poste (Impedimenta).

Los editores y libreros hablan de un descenso de hasta un 15%

No obstante, las malas cifras no esconden cierta satisfacción en el sector. 'Satisfacción moderada', como la define Valverde. Un pensamiento optimista, ya que la mayoría de los expositores esperaba vender mucho menos. 'Creíamos que nos íbamos a descalabrar y lo hemos salvado más o menos', sostiene el editor Jesús Egido, de Rey Lear, una editorial que ha publicado La importancia de ser socialista, de Oscar Wilde. Libro elegido por un visitante de la Feria para regalar al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, según cuenta Ejido.

En Anagrama, Crítica, Ariel y Tusquets se repite la tónica. Como apunta Daniel Guillén, encargado de la caseta de esta última editorial, los fines de semana no se ha bajado de los 200-300 ejemplares vendidos al día, lo que ha permitido salvar los muebles. También es cierto que su selló estaba respaldado por pesos pesados como Inés y la alegría, de Almudena Grandes y 1Q84, de Haruki Murakami, que se han metido en la lista de los más vendidos.

Pero si los grandes grupos como Planeta afirman que 'todo está más o menos igual' y otros admiten una 'moderada satisfacción', a pesar de la bajada de ventas, las pequeñas editoriales sí se muestran exultantes. Así lo relata Jan Martí, editor de Blackie Books, que este año ha participado por primera vez en una caseta compartida con los sellos Errata Naturae y Alpha Decay. Martí cuenta que el pasado sábado vendieron 35 libros, un dato 'muy bueno' para ellos. 'Creo que el lector compra en las pequeñas editoriales porque busca algo seguro. Se fía más del catálogo', asegura Diego Moreno, de Nórdica, rompiendo con el argumento que asegura que la falta de best sellers es la causa de la caída de ventas.

Lo cierto es que, como todos los años, en esta ocasión el encuentro literario no ha carecido de visitantes. Los pasillos entre casetas han estado llenos. Y, como siempre, hay autores que han arrasado entre sus fans, como Rosa Montero con su Lágrimas en la lluvia (Seix Barral) o Albert Espinosa con Si tú me dices ven, lo dejo todo..., pero dime ven (Grijalbo).

'El modelo de la Feria es sostenible. Pero quien venga aquí pensando que es una solución está muy equivocado. Es un alivio, pero no soluciona nada', concluye Fernando Valverde.