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El horror de un pederasta en la piel de siete niños

El dramaturgo suizo Milo Rau presenta en el Matadero de Madrid 'Five easy pieces', una obra sobre el asesino y pedófilo belga Marc Dutroux contada a través de un elenco de actores que no supera los 13 años. 

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'Five Easy Pieces'

El dramaturgo suizo Milo Rau propone un viaje al corazón del horror. Lo hace además de la mano de siete niños de entre 8 y 13 años. Basada en el caso del pedófilo y asesino Marc Dutroux, Five Easy Pieces se sirve de la biografía del mayor criminal de la historia de Bélgica —secuestró, violó y mató a cuatro niñas en Charleroi— para dibujar una breve semblanza del país, desde la declaración de Independencia del Congo hasta la manifestación de la Marcha Blanca.

Rau: "Queríamos mostrar algo que la gente no quiere ver de los niños"

Si un puñado de niños sobre las tablas de un teatro es —salvo honrosas excepciones— sinónimo de ternura y fraseos pizpiretos, Rau deja claro que la inocencia puede también ilustrar los más atroces delitos que cabe imaginar. “Al crear este montaje queríamos mostrar algo que la gente no quiere ver de los niños. Una representación teatral infantil arriesgada, sin precedentes y prácticamente imposible”, cuenta el dramaturgo.

Nadie quiere escuchar a una niña confesar cómo la violan, en un mundo ideal algo así no tendría lugar

Nadie quiere escuchar a una niña confesar cómo la violan, en un mundo ideal algo así no tendría lugar. Pero el arte —al menos el de Rau— no está aquí para endulzar la realidad macabra de los adultos, sino para conmover, cualquiera que sea su resorte. Además de la violación, los jóvenes intérpretes adoptan otros roles: un oficial de policía, el progenitor de Marc Dutroux o los padres de una niña muerta. Voces maduras marcadas por la tragedia en la piel de un puñado de preadolescentes.

Violencia, sumisión, duelo… Inquieta del experimento un reparto que sobrecoge por el contraste, pero no sólo. También nos deja momentos poéticos como el conmovedor monólogo final de una niña narrando la historia de las marionetas abandonadas en la basura, o el de un par de muchachos reflexionando sobre el modo en que les gustaría morir. ¿Controvertido? Un rato. ¿Sádico? Puede ser. Pero también sugerente en cuanto a la pugna interna con nuestros propios miedos y deseos, o lo que es lo mismo, con ese niño que llevamos dentro.