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"Internet consolida el sueño de Gutenberg"

Germán Sánchez Ruipérez, empresario y editor. A finales de 2011 pondrá en marcha el gran proyecto cultural del año: Casa del Lector, con una inversión de 30 millones de euros

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Tiene su lector digital y lo utiliza. Este salmantino de 84 años de edad es uno de los empresarios más influyentes en la cultura de este país y tiene entre manos la culminación a finales de año si las obras no se retrasan más a 30 años dedicados a la fundación que lleva su nombre: Casa del Lector, en las naves del Matadero de Madrid, en la que ha invertido cerca de 30 millones de euros para seguir fomentando y estudiando los hábitos de lectura.

¿Por qué cree que a la industria editorial le cuesta tanto apostar por la lectura en el entorno digital?

A lo largo de nuestra historia reciente como editores hemos tenido que asumir muchos cambios. No me cabe duda de que también ahora la industria se adaptará al nuevo contexto, por dificultoso, convulsivo y complejo que este sea. Que nadie piense que la migración a la que asistimos es sencilla. La edición digital es la mayor transformación que va a vivir el sector editorial desde la aparición de la imprenta. Toda la arquitectura editorial habrá de definirse de nuevo. Las empresas tendrán que asumir nuevos patrones de negocio. La copia perderá su valor de unidad de medida universal del sistema.

¿Hay que vivir este cambio como una pérdida o un retroceso?

'Internet no niega lo que hasta ahora hemos hecho los editores'

En absoluto. Estamos en los albores de una época que, para el editor, viene cargada de posibilidades extraordinarias, tan sugerentes como estimulantes. ¡Qué horizonte tan apasionante se dibuja!

¿Cree que internet representa algún peligro para el libro?

Creo que todo lo contrario. El libro en su formato tradicional será siempre un auxiliar excepcional, pues, gracias a internet, puede hacer visible su existencia a la práctica totalidad de sus potenciales lectores. Para la edición y distribución digital de los contenidos también, porque supone un reto ante lo desconocido. Es el momento de innovar, de olvidar las viejas rutinas y asumir los retos. La edición española está preparada para ello.

'La red supone que una obra alcance una difusión ilimitada'

¿Qué significa internet para el editor?

Para el editor, internet supone mucho más ganar que perder. Internet no niega nada de lo que hasta ahora hemos hecho. Lo redimensiona y, al tiempo, lo dota de nueva naturaleza. Lejos de oponerse a él, internet consolida y proyecta al infinito el sueño de Gutenberg: la posibilidad de que una obra alcance una difusión casi ilimitada. Eso sí, el nuevo territorio exigirá una nueva cartografía. Cambiará el modelo de negocio. La palabra convivirá con nuevas fuentes de información. Se modificarán las relaciones del editor con el autor, el distribuidor, el punto de venta...

¿Y quiénes serán los protagonistas de esta revolución?

'Hoy no podemos entender la lectura sin contemplar la perspectiva digital'

Pues el propio lector, que ahora adquirirá (antes, durante y después de todo el proceso) una función muy diferente a la tradicional, una nueva posición jerárquica. El lector ya no será sólo un cliente o un mero consumidor. Antes bien, formará parte de la propia cadena de valor de la propuesta. Intervendrá en ella, incluso modificándola, adaptándola permanentemente a sus preferencias y necesidades. Convirtiendo la lectura en mucho más que una destreza, en todo un ejercicio de creación. Por eso reivindico su necesidad y presencia. Para que surja el arte de leer, indisociable del de escribir o editar.

¿Habrá puestos para que se entre en contacto con lectores digitales en Casa del Lector?

Por supuesto. Hoy no podemos entender la lectura sin contemplar la perspectiva digital. Y a ella nosotros queremos estar permanentemente atentos. Los nuevos medios digitales no significan tan sólo un cambio de soporte: implican nuevas formas de leer. Con ventajas indudables. También con importantes riesgos. El reto estará en ser capaces de potenciar cuanto tienen de positivo y minimizar o eliminar lo perjudicial: la velocidad en el acceso a los contenidos o la posibilidad cierta de que estos se enriquezcan con la presencia de diversas fuentes. No deben suponer superficialidad en la búsqueda o, peor aún, incapacidad para la concentración y la profundización, imprescindibles en todo ejercicio lector. Este equilibrio no lo conseguiremos si no lo asumimos como objetivo, si no encaramos el reto con ilusión y compromiso.

'El lector ya no será sólo un cliente o un mero consumidor'

Ahora que lo menciona, su fundación ha investigado a fondo el fomento de la lectura. ¿Es optimista con la situación española?

Tanto como reflejan los diferentes estudios que se han realizado en nuestro país y que demuestran que en España se ha producido un proceso de transformación cultural asombroso. En apenas 50 años, hemos pasado de ser una nación masivamente analfabeta a cosechar índices de lectura que empiezan a ser comparables con los de los países punteros de nuestro entorno, muchos de ellos con un acceso pleno a la lectura alcanzado hace siglos. Esa es la línea a seguir, con especial atención a las nuevas manifestaciones lectoras derivadas de las nuevas formas de transmisión de la información, que aún enriquecerán más la necesidad y valor de la lectura.

¿Leemos cada vez menos y cada vez peor? ¿Es partidario de esa visión?

'Nunca en España se leyó más y mejor que ahora'

Lo que indican los datos es exactamente todo lo contrario. Nunca en España se leyó más y mejor que ahora. Especialmente entre nuestros niños y jóvenes. Créame: en términos lectores, el avance operado en los últimos 20 años ha sido realmente espectacular.

Cualquiera diría al oírle que hemos llegado a la condición óptima.

Desde luego que no. Y, como ocurre en el ascenso a la montaña, los metros que conducen a la cima serán siempre los de mayor dificultad. Para conseguir alcanzar la meta debemos de mantener el esfuerzo realizado. Sólo así lograremos que la lectura sea un derecho al que todos los ciudadanos puedan acceder en igualdad de oportunidades. Vivan donde vivan. La lectura es progreso, prosperidad, desarrollo. Los países punteros del mundo lo son también en comportamientos lectores. La lectura es el mejor índice de la calidad educativa y cultural de un pueblo. Y un país vale, sobre todo, lo que vale su educación, lo que vale su cultura.

'Un país vale, sobre todo, lo que vale su educación y su cultura'

¿Qué aportará el proyecto de la Casa del Lector al usuario?

Una visión amplia y diversa, a veces revolucionaria, de lo que es leer. El usuario podrá participar en la oferta formativa, destinada tanto al profesional (editores, libreros, bibliotecarios o docentes) como al público en general, muy en especial a los padres, pues la lectura en sí define un modelo educativo para nuestros hijos. También, de muchas de las actividades que Casa del Lector realice: aquellas que tendrán que ver con la palabra, con el texto. Pero igualmente con las artes audiovisuales, la ilustración o el diseño. También las artes escénicas y la música.

Ha conocido no menos de una decena de reformas educativas, todas aparentemente profundas, muy pensadas y definitivas. ¿Cree que todas ellas han llevado el camino adecuado?

Todas han aportado indudables beneficios. Unas han tenido que ver con la extensión de la educación a la totalidad de la población (un logro que no valoramos como se debe). Otras, con la necesaria reorganización y definición del currículo. Creo que la que ahora más necesitaríamos sería aquella que incidiera fundamentalmente en los aspectos metodológicos, en la modernización y actualización del modo de enseñar. Y de aprender.

¿Cree que la escuela está al margen de los cambios sociales?

La escuela no puede ser ajena a lo que significa el cambio imparable que vivimos en el modo de acceso y construcción de los contenidos. Debería ser ella la que liderara semejante proceso, pues la educación ha de estar siempre aliada con el futuro. Hoy es fundamental asimilar las nociones básicas y saber cómo llegar a ellas, cómo iluminarlas desde diferentes fuentes de información, cómo comprobar su veracidad... Pero el sistema educativo nos debe aportar algo todavía más estratégico: la eterna curiosidad por aprender, el disfrute del saber, la ilusión de seguir formándonos durante toda la vida.

¿Es suficiente la atención que recibe la lectura en la enseñanza en España?

Hemos avanzado, sin duda, pero aún nos queda mucho camino por recorrer. La lectura es fundamental para cualquier proceso educativo. Es más, sin ella, en esta sociedad de la información en que vivimos, aprender se vuelve casi imposible. La información sólo se vuelve conocimiento a través de la lectura Porque leer es observar. Leer es interpretar. Comprender. Valorar. Asimilar. Y compartir.

El arrinconamiento de las humanidades en los planes de estudio, ¿es un problema grave para el sistema educativo en general?

Yo lo vivo como una pérdida lamentable. Es uno de los dramas educativos más sangrantes de nuestro país, del que nada bueno puede derivar, máxime cuando ahora, en esta sociedad hipertecnologizada, la perspectiva humanizadora se vuelve imprescindible. Reivindico un nuevo Renacimiento. En nuestra historia como país hemos tenido modelos formidables: la Institución Libre de la Enseñanza al frente de todos ellos. Qué distinta hubiera sido nuestra vida si su propuesta pedagógica no se hubiera truncado.

¿Qué les diría a quienes subestiman el valor de las humanidades o de la cultura en la enseñanza porque no arrojan beneficios económicos inmediatos?

Pues que están profundamente equivocados. Hoy sabemos con plena certeza que cualquier proceso de crecimiento económico, para que realmente sea equilibrado, sostenible y duradero, debe basarse en la educación, en la cultura. Es más: el nuevo modelo productivo al que hemos de tender es el que se base en la inteligencia. Esa es la auténtica energía renovable. A la formación de esa persona quiere contribuir la Casa del Lector. Sueño con ayudar a la creación de personas libres, con criterio, corazón y razón. Con una visión esperanzada. Confiadas en que todo es mejorable. Ilusionadas por participar.

¿Por qué es importante la intervención de mecenas privados en la política cultural?

El mecenazgo y las fundaciones son el mejor síntoma de la salud y fortaleza de una sociedad. Cuanto más se impliquen las personas en la responsabilidad cívica, más fuerte y cohesionada estará esa comunidad. Cuanto más cedamos el terreno a la intervención de instituciones que no deriven de la responsabilidad individual, mayor será nuestra debilidad.

¿Por qué en España no se ha incentivado la entrada de capital privado en la cultura?

Porque, quizás durante demasiados años, se consideró la cultura como un campo exclusivo de la Administración pública. Es más, cualquier participación de la iniciativa privada en el mismo se veía con extraordinario recelo. En España necesitamos de un tratamiento al mecenazgo más decidido y generoso.

¿Es tan necesaria la Ley del Mecenazgo?

Necesitamos de un marco que regule realmente su acción. Y, además, que definitivamente la defina, y la distinga de otras formas de participación que tienen más que ver con la promoción, el marketing o la publicidad. El mecenazgo debiera siempre orientarse a las labores a medio y largo plazo. A cuanto no está sujeto a la corta aritmética de los calendarios electorales. Incluso a la deslumbrante aparición en los medios de comunicación. Pero sobre todo debería estar orientado a aquellas labores que realmente redunden en beneficio del ciudadano en su conjunto, especialmente de todos aquellos que tienen menos posibilidades de desarrollo.

La próxima semana Salamanca homenajeará a uno de sus hijos predilectos con su investidura como doctor honoris causa. Es un broche que cierra una vida dedicada al libro y la empresa, que se inició en plena dictadura en la decana librería Cervantes de la capital salmantina. Allí, un joven librero, hijo de padres republicanos represaliados, decidió dejar sus tareas en el negocio familiar para publicarle el primer libro a un joven habitual de la librería: Fernando Lázaro Carreter (1923-2004). Aquella publicación, además de convertirse en el libro sobre literatura española que ha estudiado generación tras generación de españoles, era la primera piedra de la renovación de la edición de los libros de texto en este país. Corrían los años sesenta, eran los orígenes de la editorial Anaya, que vivió durante tres décadas de la bonanza de un mercado por explotar, hasta que la vendió al grupo francés Lagardère. Mantiene la editorial Siruela bajo la dirección de su sobrina-nieta, Ofelia Grande. Su gran empeño frustrado es el diario ‘El Sol', que reflota en 1990, cuya experiencia apenas dura dos años. Aquel fue el primer periódico en entregar promociones literarias. Desde hace 30 años es el presidente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.