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Microgénesis, la puerta de atrás de los fondos de SGAE

La empresa que fundó José Luis Rodríguez Neri, detenido el viernes en el marco de la operación SAGA, obtenía buena parte de su facturación de la gestora

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Piedra a prueba de crisis disfrazada de merengue. El Palacio de Longoria, sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), envuelve un modelo de negocio en el que no han podido hundir el dedo ni eMules, ni topmantas, ni recesiones mundiales. La recaudación de la SGAE, ni en lo peor de la crisis financiera, ha bajado tanto como para no superar los 300 millones de euros en ningún ejercicio. ¿Fórmula perfecta? No tanto. La SGAE no es sólo la SGAE. En ese entramado, en ese fértil asterisco de empresas, de filiales y filiales de filiales, hay algunas que, lejos del auge de ingresos de su matriz, parecen nacidas para perder. Sin embargo, atravesando sus cuentas no se tarda en ver dónde está la fuga.

La Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE), una de las filiales con ánimo de lucro de la SGAE (a esta la ley le prohíbe tenerlo), es la eterna perdedora, la compañía que nunca sale de los números rojos a pesar de deber casi la totalidad de su facturación a servicios que presta a la casa madre, que entra en causa de disolución (como ocurrióen 2004) y tiene que ser rescatada con ampliaciones de capital por su único accionista, de nuevo la SGAE. La empresa a la que se le van los ingresos en contratos de servicios con empresas exteriores.

Neri ha intercalado puestos en la SGAE, la SDAE y en Microgénesis

Sobre todo con una: Microgénesis, una empresa ajena al grupo de la SGAE, con 19 años de vida, cuyos directivos y administradores pasaron el viernes a disposición judicial en la misma operación SAGA que ha puesto a Teddy Bautista en las portadas de los periódicos este fin de semana.

Las cuentas presentadas ante el registro mercantil por Microgénesis, al contrario que las de LA SDAE, serían sobre el papel ejemplo de buena gestión. Un crecimiento sostenido de ingresos y beneficios, personal cada vez mejor pagado y unos administradores solidarios (Eva García Pombo y Rafael Ramos, ambos entrelos detenidos el viernes por la Guardia Civil) que no habían cobrado un euro por sus funciones hasta 2005 y que, en 2006, reciben entre ambos 84.900 euros. En 2008, cuando arrecia la crisis, esa cantidad se eleva a 133.352 euros.

A la sociedad le va bien. Pasa de facturar 1,6 millones de euros en 2003 a 4,9 millones en 2009, últimas cuentas presentadas al registro. Crece con fuerza en los mismos años en que la SDAE, su cliente, languidece, abrumada por el pago de servicios exteriores que pasan de rondar el medio millón de euros en 2006 a acercarse al millón desde 2007.

La filial tecnológica de la SGAE, incurría en pérdidas por las facturas de Neri

A estas dos empresas tan dispares, la que está dentro de la SGAE y la que está fuera, hay muchas cosas que las unen, al margen de su relación contractual, que aparece claramente reflejada en el informe de auditoría de las cuentas de 2007, firmado por BDO Audiberia, cuando se explica que 'la sociedad (en referencia a la SDAE) suscribe principalmente acuerdos de colaboración con la empresas Microgénesis y Portal Latino (al que da servicio también Microgénesis), que le permiten atender los encargos recibidos de la Sociedad General de Autores y Editores, que representan el 90% de la facturación de la SDAE'.

Al margen del contractual , el principal nexo entre Microgénesis y la SGAE es José Luis Rodríguez Neri, presidente de Microgénesis hasta el año 2000, cuando dejó el cargo unos meses después de que se constituyese la SDAE, y otro de los detenidos. Neri es consejero director general de la SDAE, consejero de la SGAE y director del departamento de informática de la gestora de derechos. La mujer de Neri, Maria Antonia García Pombo (también detenida al igual que su esposo), figuraba como socia única de Microgénesis hasta 2004. A partir de ese año, el registro identifica como accionista mayoritario a la compañía Ribera de Mayorga, que tiene como administradora única a Elena Vázquez, familia de Neri y también entre los detenidos.

Microgénesis utilizó en 2006 un edificio de la SDAE como sede social

En Microgénesis no sólo parece complicado seguir a los directivos. También su domicilio. Tanto la empresa como de nuevo su complejo entramado de filiales intermitentes, siempre juntas en sede, siempre dedicadas a negocios relacionados con el mundo de la cultura y/o internet, compartiendo directivos y a veces hasta el teléfono de contacto, se han mudado unas cuantas veces en la última década.

En una de ellas, las cuentas demuestran que su unión a la SDAE fue tan estrecha que casi comparten domicilio. En la información de la SDAE sobre el año 2006 se explica que 'la sociedad ha efectuado la compra de un edificio situado en la calle Abdón Terradas número 4 (Madrid), por un importe de 5,45 millones de euros' y que se ha 'financiado la compra del mismo mediante un préstamo hipotecario concedido por Barclays Bank'. El edificio, se añade, 'se destinará a sede social y oficinas de la compañía'.

Pero ese año, la SDAE sigue ubicada en la calle madrileña de Fernando VI. Quien sí utiliza ese año el inmueble de Abdón Terradas es Microgénesis y sus filiales, que abandonan el de Gran Vía 36. Sólo ese año. A partir de 2007, cambian de nuevo su sede social para adoptar la actual, en Marqués de Villamejor. Abdón Terradas fue una de las primeras dependencias del grupo SGAE que fueron registradas el viernes por la Guardia Civil.

Microgénesis ha sido durante años la compañía que estaba detrás de proyectos de la SGAE como La Central Digital, Portal Latino, hoycreadores.net (proyectos de distribución de música a agregadores, como iTunes) o el proyecto DRM de gestión de contenidos.

Cuando no se utilizaba a la propia Microgénesis se contrataba a una de sus filiales como Coqnet, hoy desaparecida, que fue durante años gestora del dominio de La Central Digital.

Microgénesis ha cambiado considerablemente en los últimos años. No sólo por su página web, por la aparición en la misma de nuevos clientes, entre los que está el grupo SGAE y también una compañía del presidente del consejo de la gestora, Teddy Bautista (ver información de apoyo). También porque han aparecido nuevas filiales mientras se decía adiós a otras, que vuelven a tener como cliente único a Microgénesis, su matriz. Imago Mundi o Res Cognita son las que, en 2008 y 2009, recibieron mayor protagonismo dentro del grupo, del que ingresaron por importe de 232.000 euros la primera y 646.568 la segunda.

Los administradores de estas filiales vuelven a ser conocidos. Neri, por ejemplo, es apoderado de Imago Mundi. Rafael Ramos y Elena Vázquez son administradores solidarios de la empresa, que tiene por objeto social la producción, reproducción, distribución y venta de obras musicales y multimedia.

Las cuentas de SDAE de 2008 y 2009 fueron presentadas hace unos meses al registro. Cuando se preguntaba a SGAE por los motivos del retraso fuentes oficiales aludían a retrasos motivados por peticiones del registro.

Pero en esos ejercicios complicados de nuevo para SDAE ha surgido otra filial en la que aparece de nuevo Neri como consejero: Servicios Corporativos de Autor, constituida en mayo de 2009 y participada a partes iguales por Fundación Autor, SDAE , Arteria y la SGAE.

Sus ingresos proceden de dar 'servicios complementarios de equipamiento general, compras y mantenimiento, gestión de personal y recursos humanos, gestión de viajes y de medios de comunicación' al grupo SGAE, actividad por la que facturó en 2009 un total de 306.635 euros, la mayoría de los cuales se fueron a gastos de personal.

Esta nueva sociedad vuelve a arrojar pérdidas, de 45.425 euros en su caso.

Y tener pérdidas, de cara a la Hacienda Pública, equivale no solo a no pagar impuestos, sino a acumular créditos fiscales para ser utilizados en ejercicios en los que sí se alcancen los números negros.

SDAE, de hecho, lleva tantos años en pérdidas que acumulaba créditos fiscales a utilizar en 15 años por importe de 7,2 millones de euros. A estos hay que sumarles 3,7 millones por deducciones pendientes de aplicación generadas por inversión en I+D.

Igualmente, algunas de las sociedades que cuelgan de Microgénesis, como Imago Mundi, arrojan pérdidas anuales que servirán como créditos fiscales en los ejercicios en los que logren obtener beneficio.