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El nuevo House se llama Murphy y es autista

AXN estrena el próximo martes (a partir de las 22:05 horas) 'The Good Doctor', un nuevo drama médico del creador de 'House', David Shore, con Freddie Highmore en el papel de un cirujano autista y con síndrome de savant.

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Freddie Highmore es Shaun Highmore, 'The good doctor'.

El doctor Gregory House ha encontrado sucesor cinco años después de colgar su bata como médico en serie. Su sustituto responde al nombre de Shaun Murphy, tiene muchos menos años, es autista, tiene el conocido como síndrome del sabio y comparte con él a su creador. The Good Doctor es el nuevo drama médico de David Shore, que regresa al género que tantas alegrías le ha dado para repetir con una fórmula que conoce bien y a la que le ha introducido algunas variantes.

La primera y más significativa de ellas es la idiosincrasia del personaje protagonista, Shaun Murphy. Se trata de un médico, sí, pero muy distinto a su antecesor. House era un tipo tremendamente inteligente capaz de resolver casos desde su despacho, con gran capacidad para el diagnóstico a base de error/acierto y un carácter imposible. Murphy es un chaval que no ha tenido una vida fácil y al que una serie de dramas le llevaron a aprovechar su inteligencia fuera de lo común para estudiar medicina.

En House, Chase contó con un Hugh Laurie que será eternamente recordado por este personaje. En The Good Doctor tiene a Freddie Highmore, un actor que es, con diferencia, lo mejor de un piloto que peca en ocasiones de enredarse demasiado en las mismas ideas. Desde el primer minuto se sabe que el equipo directivo del hospital no quiere a un cirujano autista en su plantilla médica y se ve a la legua que el doctor Glassman (Richard Schiff) tiene algún tipo de conexión personal con él y por eso insiste en defender su contratación. Eso y que, por mucho que se opongan el resto, se acabará saliendo con la suya. De lo contrario, ¿qué sentido tendría la serie?

Discursos en contra de Murphy a un lado, lo más interesante y lo mejor planteado de The Good Doctor es el propio Highmore. Un actor que ha crecido delante de la pantalla demostrando que es capaz de encarnar la ternura más arrebatadora (Descubriendo Nunca Jamás, Charlie y la fábrica de chocolate) y convertirse en la versión más joven del asesino más enigmático e inquietante que ha dado la ficción audiovisual (Norman Bates en Bates Motel).

En The Good Doctor su misión es la de conseguir que el espectador empatice con un personaje que, precisamente, de lo que carece es de empatía. Pero es Highmore y lo logra. Le ayuda, eso sí, el hecho de que se tire de gráficos superpuestos en la pantalla para explicar cómo funciona su mente.

La serie debutó el pasado 25 de septiembre en Estados Unidos. Aquí lo hace un mes después. Habiendo visto solo el primero de los episodios resulta complicado predecir cuál será su evolución y si su apuesta por el drama la arrastrará a un poco sin salida. De momento, The Good Doctor es una serie con un piloto al uso, que, salvo repeticiones innecesarias, puede despertar interés por conocer un poco más al personaje de Shaun y cómo será su integración en el hospital.

La ficción que este martes estrena AXN puede, de la mano de Highmore, ir un poco más allá del típico personaje tremendamente inteligente y hábil en su trabajo pero incompetente en las relaciones sociales. Todo depende de lo que David Shore, que se ha basado en una serie surcoreana de 2013, tenga pensado para Murphy y quienes le rodean. En el piloto el único que asoma la cabeza y destaca un poco a la sombra de Highmore es el doctor Glassman (Richard Schiff), su padrino en esto de la medicina.

En cuanto al autismo, The Good Doctor no es una serie sobre este trastorno. Nada hace pensar que viéndola se vaya a aprender algo sobre él. Es la historia de un chico con autismo con una alta funcionalidad y capaz de desenvolverse solo en un mundo hostil. El autismo tiene un espectro muy amplio y Murphy es solo un caso concreto.