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Pink Floyd, un arma contra el ayatolá

Una canción del grupo arenga las protestas en Irán

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Quién piense que la música no tiene ninguna finalidad práctica más allá de su disfrute placentero, debería escuchar esta historia. En Irán se han puesto nerviosos, sobre todo su clase política, es decir, religiosa, porque dos jóvenes compatriotas exiliados en Toronto (Canadá) han hecho una versión muy particular de Another brick in the wall, la famosa canción de la banda británica Pink Floyd.

Sohl y Sepp, de 35 y 28 años, han interpretado el clásico cambiando el teacher' (profesor) de la letra original, por ayatolá'. Ahora, el envalentonado estribillo se ha convertido en un peligroso eslogan en Irán: 'Ayatolá, ¡deja a los chicos en paz!'.

Es una versión de Another brick in the wall' de dos iraníes en el exilio

Los hermanos, que prefieren ocultar su apellido para que el Gobierno iraní no tome represalias contra los miembros de su familia que aún residen allí, han grabado un vídeo que ya han visto más de 100.000 personas en YouTube. 'Estamos recibiendo muchísimos mensajes desde Irán diciendo que están utilizando nuestra canción para corear sus protestas', declaró Sohl al diario Independent.

Lo primero que hicieron los dos jóvenes antes de iniciar su campaña fue ponerse en contacto con Roger Waters, líder de Pink Floyd y autor de la canción. 'No queríamos hacerlo sin su aprobación, pero nos contestó al instante diciendo: desde este momento, esa versión de la canción es vuestra', explicó Sepp. Los dos hermanos visitaron Londres esta semana dado que el vídeo de la canción estaba nominado al mejor cortometraje musical en el Festival de Cortos del Soho.

El nuevo estribillo del tema dice: «Ayatolá, ¡deja a los chicos en paz!»

Los hermanos grabaron el videoclip sin presupuesto. Les ayudó Babak Payami, un cineasta iraní que vive en Austria, y Terry Brown, un famoso productor de rock canadiense. El vídeo mezcla imágenes de ellos tocando la canción en una especie de refugio, mientras un líder religioso les amenaza y ordena su búsqueda y captura. Además, se incluyen imágenes de archivo de las protestas que vivió el país tras las últimas elecciones presidenciales.

Una de las aspiraciones de los dos hermanos músicos es que cambie la percepción que se tiene de su país en Occidente. 'Creo que la opinión desde los países occidentales está cambiando y que con el tiempo la gente hablará con los iraníes. Se trata de hacer puentes sobre ese agujero que existe entre el Oriente y Occidente. Espero que esta canción ayude en ese sentido', explicó Sepp.

Por ahora, se desconoce qué piensa el ayatolá de todo esto y si tomará medidas contra una canción que ya sirvió para arengar las protestas en Suráfrica contra el apartheid. Mientras tanto, Sepp y Sohl no se quedan quietos y están animando a los iraníes a que se instalen en su ordenador un programa llamado Haystack. Diseñado por un joven californiano que se solidariza con la situación en Irán, se trata de una aplicación capaz de burla los sistemas de control informático del Gobierno del país asiático.