Publicado: 21.11.2012 08:54 |Actualizado: 21.11.2012 08:54

Del cierre de Spanair al 'azul cielo'

Ferrán Soriano, expresidente de la extinta compañía aérea y actual director ejecutivo del City, importa en Inglaterra la idea de su libro: "La pelota no entra por azar"

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En el Manchester City, que se enfrentará al Real Madrid, sus personajes más propagandísticos son Agüero, Balotelli, Silva e, incluso, el dueño, Shelkh Mansour, el misterioso jeque árabe. Pero hay otros hombres llamados a tomar las decisiones antes de que el balón salte al césped. Uno de ellos es el director ejecutivo Ferrán Soriano, cuya fotografía ya es una constante en el palco del Etihad Stadium. Allí se asocia su nombre al del irrepetible Barcelona de la última década, con toda la admiración que eso implica en Inglaterra. Y no es mentira, porque él fue vicepresidente económico del Barça en la época de Laporta (2003-08). Sin embargo, en los tres últimos años, antes de llegar al City, Soriano fue el hombre en el que la Generalitat confió para evitar el cierre de la compañía área Spanair. No lo consiguió y, además, hoy es uno de los diez altos cargos imputados por una presunta apropiación indebida de un seguro profesional de los pilotos.

Ferrán Soriano (Barcelona, 1967) responde al perfil de empresario total. Un hombre con una presencia impoluta, con una enorme biografía académica (MBA en la Universidad de Nueva York) que insiste en "el sentido común empresarial". Hace años, en una entrevista en El mon a RAC 1, radiografió su manera de pensar: "Cuando entrevistamos a Mourinho para sustituir a Rijkaard en el Barcelona, vimos que no podía ser porque nos pondría en un fuego mediático cada semana". Soriano habla cinco idiomas y tiene fama de ser un empresario valorado y habilidoso. A los 33 años, ya había construido su propio imperio financiero gracias a una consultoría, en la que advirtió las posibilidades de la incipiente telefonía móvil. Entonces Soriano ya se unió a una idea de la que tampoco separa en Inglaterra. "Los cambios pueden decidirse en un momento, pero ejecutarlos requiere años". Por eso, primero, ha traído al City a Begiristaín, director deportivo y arquitecto de los éxitos de su época en el Barça. El siguiente... ¿será Guardiola de entrenador?

Ferrán Soriano estuvo a punto de presentarse a las elecciones a la presidencia del Barcelona. Pero no lo hizo porque era presidente de Spanair, donde no pudo evitar la desaparición. "El cierre de las operaciones es lo más prudente", declaró Soriano, tras el acuerdo fallido con Qatar Airways, el día del cierre en el que escribió su último mensaje en Twitter (@ferransoriano) donde, a día de hoy, tiene 5.754 seguidores. Los miembros del Comité de empresa de la extinta Spanair siempre le echarán en cara que aceptó reducirse el sueldo a la mitad para "contribuir a paliar las dificultades de la tesorería" un mes antes de que se produjera la suspensión de pagos y cuando ya todo estaba perdido.

Ferrán Soriano no tiene ahora ese problema en el Manchester City. El problema, en todo caso, allí es la derrota, no el dinero. Los últimos cuatro años, los dueños han invertido más de 650 millones de euros en fichajes. De momento, ya ha alejado a Silva, renovado hasta 2017, del mercado. La idea es insistir en el exitoso modelo del Barcelona, en el que Ferrán Soriano tuvo responsabilidad como vicepresidente de Laporta. De hecho, escribió un libro, La pelota no entra por azar, en el que responde con total autoridad a preguntas como éstas: "¿Cómo se construye un equipo ganador y por qué un día deja de ganar? ¿Cómo se comporta un buen líder? ¿Cómo se cierra con éxito una operación? ¿Cómo se gestiona capital humano de gran talento?".

Sus respuestas convencieron al presidente del club, Khaldoon Al Mubarak. Le ofreció "una oportunidad absolutamente convincente". La fotografía de Ferrán Soriano ya es una constante cada quince días en el palco de Etihad Stadium. Allí, insiste que "los grandes clubes se han convertido en empresas de entretenimiento global (como Walt Disney o Warner Bros)". La hinchada lo considera, sobre todo, un revolucionario, uno de los precursores del admirable Barça de Guardiola que cautivó al mundo entero. La pregunta es si podrá hacerlo en Manchester, donde no sólo ha venido para encontrar la victoria. Es más, esa ya se consiguió la temporada pasada cuando el City ganó la Premier después de 43 años. Su desafío, por lo tanto, es cambiar el modelo.