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Ganadores desde la anarquía

Turquía es una selección irregular a la que nunca es fácil derrotar por su carácter aguerrido

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Capaces de competir en las circunstancias más adversas, de sacar lo mejor cuando nadie sospecha que puedan ganar, y con facilidad para bajar los brazos ante el rival más débil creyéndose que pueden ganar sin apearse del autobús. Turquía es una selección irregular, con doble cara, un equipo que no suele ganar fácil pero que siempre convierte un partido en una batalla. Discuten entre ellos, son irascibles, ganadores hasta el infinito; ver un desprecio a un compañero no significa que los turcos no sean capaces de todo por su bandera.

Fatih Terim, el que fue entrenador en su momento del Milan, la Fiorentina y el Galatasaray, vive su segunda etapa al frente de la selección turca. España tiene jerarquía, y asusta con su ritmo de balón, su fluidez en el juego y la capacidad para llegar a gol a partir de un detalle: condiciona al rival. Por eso, puede que Fatih Terim altere la alineación de Turquía y hasta cambie el estilo habitual de su juego. Lo seguro es que la lista es larga, de 25 jugadores, y destaca el regreso de un peso pesado de la talla de Emre. También, Altintop, el jugador del Bayern, y Nihat, del Villarreal, un punta de lanza ideal como plan B que te mata a la contra si no lo hace antes a balón parado.

El irregular Demirel en la portería lleva un año para olvidar. Combina actuaciones de aprobado con fallos que penalizan sobremanera al Fenerbahçe. En defensa, línea de cuatro: Gönul en el lateral derecho, carrilero y una pareja de centrales que combina la atrevida juventud de Güngör, debutante contra Austria, una revelación del Kayserispor, y la veteranía extrema del jugador del Galatasaray Asik. Altura, juego aéreo y problemas en las basculaciones y la cobertura. En el lateral izquierdo, Balta, zurdo con recorrido al que Terim no permite muchas alegrías ofensivas.

En medio, doble pivote con el bético Aurelio y la duda del acompañante. Por galones, jugará Emre, aunque lo viene haciendo Ayham Akman. En bandas, como interiores, Sabri, que se hizo un hueco en la Eurocopa, y en la izquierda, la duda de Arda Turam o Kazim. El primero, un velocista que participa en la elaboración del juego. El segundo, una fuerza de la naturaleza con escaso control y mucho potencial. En la Eurocopa, cuando todo apuntaba a Altintop por delante y Sabri por detrás, Terim lo hacía al contrario. Y no le salió mal.

Arriba, Senturk y Tuncay, dos clásicos. Indiscutible el segundo y disperso el primero. Semith es de los que entra y sale, con una trayectoria irregular.

Es el jugador más influyente de Turquía en el ataque. Define el estilo y condiciona el juego. Puede jugar de todo. Al menos, siempre ha parecido más que correcto su rendimiento a pesar de verlo jugar hasta de lateral. Tiene zancada, llegada de segunda línea, definición y demuestra carácter y entrega en cada acción.

La verdad es que nunca baja los brazos, es un todo terreno que convierte el 1-4-4-2 en un 1-4-2-3-1, ya que, aunque inicia en la punta de ataque, baja a recibir entre líneas, cae a banda, hace de todo para intervenir, deja solo al delantero para vivir en cualquier zona del campo menos la suya. Es su manera de engañar: nunca está donde se le supone, lo peor para el adversario es que cuando llega a su sitio es para romper el marcador.

El diestro Sabri es el lanzador a balón parado por izquierda. El zurdo Emre lo será por derecha. Terim gusta de lanzadores a pierna cambiada. Si Nihat es titular, el lanzador cambiaría, porque la turca es una selección donde los galones marcan. El jugador del Villarreal es capaz de convertir una estrategia en una situación de gol.

A Terim le gustan las estrategias de doble toque. Un lanzador, una prolongación y una finalización. Suben los centrales, uno de ellos es el referente para el primer toque. En la prolongación, al segundo palo o en el punto de penalti, Tuncay, un especialista en entradas de segunda línea. Es Terim, un experto en estrategias de tres toques.