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"No tengo que demostrar nada a nadie"

ENTREVISTA A GERVASIO DEFERR. Su desafío: convertirse en el único español con tres oros olímpicos

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Gervasio Deferr (Barcelona, 1980) reconoce que su mayor virtud es su carácter luchador. Quizá por ello y por su capacidad de superación dos medallas de oro (en las pruebas de salto en Sídney 2000 y Atenas 2004) no han saciado su sed por los metales. El gimnasta catalán, que por ahora comparte el récord con los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell, acude a Pekín con el objetivo de ser el mejor en su especialidad, el suelo, y convertirse en el único español con tres preseas doradas en Juegos Olímpicos. En sus tobillos aún queda espacio para el tatuaje del logotipo de una nueva cita olímpica, junto a los de Sidney y Atenas. Si llega a lucirlo, significará que ha logrado su histórica meta.

Si llega a lo más alto del podio en Pekín será el único español con tres medallas de oro en unos Juegos Olímpicos. ¿Se siente más presionado ante esta posibilidad?

Ahora mismo no pienso en ello. No es algo que me preocupe porque no tengo que demostrar nada a nadie. Sólo sé que voy con la motivación de competir otra vez en unos Juegos y trataré de hacerlo lo mejor posible.

¿Se siente decepcionado al no poder ser el abanderado de la delegación española en el desfile de inauguración?

Es una lástima porque para mí era un orgullo estar el primero en el desfile de los Juegos, que debe ser algo impresionante. Nunca he estado en el desfile porque a los gimnastas siempre nos pasa que competimos el primer día.

¿Le costó tomar la decisión de renunciar a ser el abanderado?

Fue difícil, pero competiremos el primer día en la mañana y lo que no puedo hacer es arriesgar la competición de todo mi equipo por estar en el desfile, que dura unas seis horas. Hemos valorado qué era lo más conveniente y tuve que decidirme por no ser el abanderado para descansar el día anterior. El equipo vale más que ser el abanderado.

¿Cuál es la aspiración del equipo español?

En Barcelona conseguimos 22 medallas, así que, como mínimo, tenemos que aspirar a 23 en Pekín. En atletismo y en judo hay mucha gente buena. Hay muchos deportes en los que estamos ganando cosas en los Mundiales y ahora es la oportunidad para ratificarlo.

¿A quién admira de los atletas españoles con quienes compartirá en la Villa Olímpica?

Está claro que Nadal y Gasol son dos genios, pero, entre los casi 300 miembros de la delegación, hay muchos que no se conocen tanto y que forman un equipo increíble.

¿Cómo llega físicamente a sus terceros Juegos?

Me siento muy fuerte y aspiro a estar en lo más alto del podio. Voy a dar el máximo en ambas pruebas, pero mi sueño es ganar el oro en suelo.

¿Puede adelantar algo de lo que será su ejercicio de suelo?

No podemos dar pistas a los rivales.

¿Y quién será el más duro de esos rivales?

En suelo, el principal rival es el brasileño Diego Hipólito, que ganó el pasado Mundial.

¿Considera que el ejercicio de suelo en Pekín será su reivindicación tras las decepciones en Sydney y Atenas?

No sé si será una reivindicación, pero lo que sí es cierto es que en Sydney era el favorito junto a [Alexei] Nemov, pero fallé en la última serie de clasificación. Y en Atenas, sentí que me había equivocado al comienzo y eso me afectó en el resto del ejercicio.

Entonces, que a la tercera sea la vencida...

Eso espero (risas).

¿No se ha planteado defender su supremacía olímpica en la prueba de salto?

Sólo haré un salto para que mi puntuación se sume a la del equipo. Para optar a entrar a la final se hacen dos saltos y se coge la media, pero yo sólo haré uno porque he tenido problemas en las muñecas y la preparación no ha sido como yo esperaba. Entonces, no me puedo a arriesgar a hacerme daño a tan poco tiempo de la competición.

¿Ve a su compañero Rafa Martínez con opciones de medalla?

Sí, es un gimnasta muy completo y compite muy bien en todas las pruebas. Si ese día está tranquilo y hace su gimnasia, no tendrá ningún problema para pelear por una medalla.

¿Se siente ansiedad en los últimos días antes de los Juegos?

Todos estamos ya con ganas de competir. Entrenaremos estos días para aclimatarnos, pero como en una burbuja de cristal para no tirar el trabajo que venimos haciendo en los últimos cuatro años.

¿Cuáles son sus sensaciones en comparación con sus dos participaciones anteriores?

En Sydney tenía 19 años, en Atenas, 23, y ahora, 27. Ahora, tengo más lesiones, pero también más experiencia. En los primeros Juegos tenía mucha incertidumbre y, en Atenas, las sensaciones ya eran parecidas a las que tengo ahora. Ya sé a lo que me voy a enfrentar, a dónde voy, y creo que el tiempo que me queda va a ser perfecto para llegar en condiciones óptimas.

¿Cree que la contaminación será un factor perjudicial?

Nosotros vamos a estar encerrados en un pabellón y no nos va a afectar. Me preocupa por los compañeros de atletismo, que sí lo van a pasar mal al competir al aire libre.

¿Su participación en Pekín podría ser la última en unos Juegos Olímpicos?

No pienso demasiado en el futuro: aún soy joven y tengo la motivación de seguir compitiendo. Pero sí sé que Londres 2012 queda lejos y que quizá éstos sean mis últimos Juegos, así que me esforzaré por obtener mi tercera medalla olímpica.

Si eso ocurre, tendría que agregar el tatuaje del logotipo de Pekín a sus tobillos, donde ya tiene los de Sydney y Atenas.

Ya tengo pensado el lugar, pero sólo me lo haré si gano el oro.