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Romaric ilumina la bacanal del gol

Los bilbaínos pelean hasta el último minuto un encuentro que llegaron a ir perdiendo por 3-0

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No existen dos miradas idénticas para ver el fútbol. Del blanco al negro se viaja en la distancia que separan dos asientos de un estadio. Gregorio Manzano ha descubierto en tres semanas en Sevilla un perfil que nadie había sido capaz de descifrar en dos temporadas. Romaric ha sacado al equipo de la ciénaga.

Ha ganado la plaza de titular y tiene a Renato como subordinado. Al fin, un organizador se marcha del campo con más halagos que reproches. Estaba en casa, en la sección de oportunidades para quitárselo de encima o casi cedido en el Zaragoza, lo que ha costado tanto encontrar en los últimos tiempos.

Con sus fogonazos de creatividad, la aparición decisiva de Luis Fabiano y la clarividencia privilegiada de Kanouté, el Athletic de Bilbao se volvió a marchar de vacio del Pizjuán en una racha que se prolonga ya 17 temporadas.

En todos estos años sin victorias han pasado equipos rojiblancos mediocres, sin esencia. No es el caso de este último de Caparrós. Su tradicional concepto de juego aguerrido y belicoso se ha acompasado. Ahora cuenta con futbolistas para otras cosas. Hay mucha juventud, mucho por hacer aún. Es en la academia con esos perfiles donde este entrenador trabaja a gusto.

La tarde tuvo mucha luz. Muchas cosas buenas en los dos equipos. El cartel auguraba tarde marchosa con delanteros de postín en cada uno de los adversarios.

En la primera media hora, el Athletic puso al Sevilla a desfilar detrás de la pelota. Faltó en ese rato contundencia para plasmar en el marcador una superioridad evidente. En ese periodo el que abrió el campo por las bandas fue el Athletic con Susaeta y Muniain. Llorente apareció pronto. Tanto por arriba como por abajo, el delantero internacional dejó un aroma de peligro por cada pelota que rondó. Se le nota en racha, con confianza. Es uno de los delanteros a los que un defensa más le puede temer en este momento.

Los bilbaínos malgastaron su tirada. El cubo de los dados pasó a manos del Sevilla: salió el 6 de Romaric. Su aparición cambió la tendencia. El equipo apretó, metió a los vascos muchos metros más atrás. Kanouté y Luis Fabiano encontraron un horizonte más despejado para ponerse manos a la obra.

Manzano recuperó después de muchas semanas a la pareja como titular. En su primera siembra mano a mano recogieron cuatro goles. El dúo se apoyó en Romaric para golpear tres veces en media hora a los visitantes.

La rendija del Athletic fue la expulsión de Fernando Navarro. Era demasiado castigo tanta diferencia. Llorente apretó otra vez el marcador con un doblete. La partida golpeó más y más a los porteros hasta un fiestero 4-3.